El DRAE contiene diversas acepciones para el adjetivo atroz pero, como lo que se va a reflexionar se relaciona con las palabras del ministro de la Defensa y la actuación de ciertos efectivos de la guardia nacional contra las manifestaciones pacíficas y desarmadas llevadas a cabo en el primer semestre de 2017, el concepto que aplica es el que se corresponde con Fiero, cruel, inhumano porque ese ha sido el comportamiento de las fuerzas del orden público ante una población que simplemente ejerce sus derechos constitucionales a manifestar y a expresarse.

Que en las manifestaciones pacíficas y desarmadas puede generarse violencia es indiscutible, porque muchas pueden ser las causas que la originan, como provocaciones de los adversarios a través de colectivos e infiltrados alentados por el gobierno, o radicales de oposición que nunca faltan, o simplemente por aquel simple silogismo: Si me agredes, me defiendo, aunque no tenga tu nivel de fuerza. Por tanto, siempre puede estar presente la posibilidad de que, en una manifestación pacífica se presente una alteración del orden público que, para apaciguarla, sea necesario que la fuerza represora actúe, lo que debe hacer por medio de la disuasión porque jamás la guardia nacional o la policía portar armas de fuego o letales. A lo sumo, el gas lacrimógeno, y sin causar daño a la gente.

Pero cuando la máxima autoridad militar reconoce que en las aludidas manifestaciones la guardia nacional y la policía ha actuado con atrocidad, la situación se torna complicada porque, precisamente, de esa conducta atroz se han producido bajas importantes, como la muerte de seres humanos, heridas de importancia y pérdidas materiales que, conforme a la legislación penal interna y la internacional y de DDHH, debe haber la correspondiente investigación para determinar si se trata de crímenes de lesa humanidad, en cuyo caso la responsabilidad alcanza hasta los altos mandos, sin que sirvan de eximentes las famosas leyes de obediencia o la ignorancia de los hechos, particularmente en el caso venezolano, cuando ha sido el ministro de la Defensa quien ha puesto el dedo en la llaga.

Pero por otro lado, hay un aspecto que también merece consideración dado que, pareciera que, cuando los agentes del orden público golpean, roban o atracan a los manifestantes para sustraerles celulares, dinero, zapatos, lo hacen siguiendo instrucciones de su alto mando. Si esto fuera así, estaríamos ante un regreso a las etapas más primitivas de la guerra cuando se consideraba por botín militar o botín de guerra a aquellos bienes movibles tomados al enemigo por los soldados con el consentimiento de su general, los cuales eran repartidos de acuerdo a ciertas reglas que permitían que los soldados se quedaran con parte del botín.

Si esto fuera así, aparte de que significa un retroceso histórico,  el o los comandantes de esas tropas también tendrían comprometida su responsabilidad.

 

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