carro dracula

Al doctor Levis Ignacio Zerpa, litigante, catedrático, magistrado de la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela. Como gremialista, colaboró con el movimiento Retorno al Colegio de Abogados (ARCA), resultando electo como miembro del Tribunal Disciplinario del Colegio de Abogados del Distrito Federal, de Caracas. In memoriam

Reflexiones de Febrero de 2018

Antonio Itriago Machado, en una amena y crítica crónica cuyo título ha “fusilado” este escribidor para nombrar esta Reflexión, comenta la extraña práctica criminalística que viene aplicando el gobernador del Estado Carabobo para combatir a los acaparadores y especuladores -los llamados bachaqueros [i]– y a la delincuencia en general. Para ello, cuenta Itriago que el

[ … ] propio gobernador, al frente de una carroza fúnebre, recorre diferentes puntos de Valencia para atrapar delincuentes, a los cuales encierra en una gran jaula negra levantada sobre el lugar donde se colocan las coronas. El funcionario ejecuta su labor al son del reguetón.

Sin entrar a discutir las ventajas o desventajas que la acción del gobernante regional lleva adelante, ni entrar en diatribas entre partidarios -“[ … ] es la primera vez que se hace algo contra la delincuencia [ … ]”- y adversarios –éstos advierten que “[ … ] el gobernador somete a las personas detenidas al escarnio público, exhibiéndolas como monos o trofeos de guerra, y violando de esa manera infinidad de disposiciones constitucionales [ … ]”-, recuerda este escribidor que, según el famoso criminólogo alemán Franz VON LISZT, la política criminal es una

[ … ] disciplina que se ocupa de las formas o medios a poner en práctica por el Estado para una eficaz lucha contra el delito, y a cuyo efecto se auxilia de los aportes de la Criminología y de la Penología.

De esta concepción, el citado autor se define que tal política está integrada por el conjunto sistemático de principios en los que se inspira la actuación del Estado para organizar la lucha contra la criminalidad y, de acuerdo con el principio de legalidad penal, la actividad represiva del Estado mantendrá la garantía criminal o seguridad de que una persona sólo puede ser condenada por una acción u omisión definida como delito en una ley vigente en el momento de la comisión y que la sanción esté prevista en ley anterior al hecho delictivo.

Por consiguiente, la aparentemente ingeniosa aunque populista práctica contra el crimen aplicada por el gobernador de marras al son del reggaetón, por muy eficiente que ingenuamente pareciera ser, en manera alguna pudiera considerarse una política criminal como conciben los científicos de esa especialidad porque pudiera infringir los DDHH de quienes son aprehendidos y exhibidos públicamente -comenzando con la presunción de inocencia-, cual sucedía en los tiempos de Napoleón III, descritos admirablemente por Víctor Hugo en “Les Miserables”, esa memorable novela del siglo XIX, en la que Jean Valjean es perseguido con saña por Javert, un paranoico oficial de policía obsesionado con el cumplimiento de la ley para manejar su propia identidad delictiva, como lo ha explicado a este escribidor el amigo psicólogo César Landaeta.

Quizás el gobernador tenga algún “respiro” contra el hampa, pero lo que es absolutamente cierto, como afirma Itriago, es que con esas esporádicas medidas se atacan las consecuencias del problema pero no las causas que los originan que, como bien se sabe, radican en la política de la economía dirigida, como ha dicho este escribidor[ii] al afirmar que

[ … ] la represión del bachaqueo no funciona. Para ello, lo que procede es la aplicación de una política económica que permita el libre mercado, pero ello, en los tiempos que corren, implica pagar un precio: Reconocer que en la guerra económica se impuso el libre mercado sobre la economía dirigida.

Castigar por castigar carece de sentido cuando campea la internacionalmente conocida crisis humanitaria, y por eso Itriago agrega con tino que ese proceder hace que

[ … ] Todo el peso de la ley recae sobre el más humilde de quienes participan en esa práctica “hambreadora” del pueblo; sobre el único que da la cara; mientras poderosos y a estas alturas multimillonarios personajes y mafias, se regodean y continúan acaparando y especulando, o sacando la mercancía del país.

Por cierto, como si se tratara de una persecución contra los menos beneficiados, y no de razonables políticas públicas, el gobernador de la entidad local ha promulgado una controvertida Ley de Convivencia Ciudadana en la cual, entre inconstitucionalidades, se prohíbe terminantemente ejercer actos de mendicidad[iii], “[ … ] cualquiera sea su expresión [ … ]” en el ámbito territorial del estado Carabobo (https://www.lapatilla.com/site/2018/02/09/prohiben-la-mendicidad-en-el-estado-carabobo-segun-nueva-ley/); pero no queda claro si dentro de esa dubitativa expresión se prevé que algún mendicante, en medio de la emergencia económica y sanitaria que azota a Venezuela, vaya a imitar en la región central del país al sanguinario personaje de la lejana Transilvania.


Referencias:

[i] Sobre “bachaqueo” y “bachaquero” véase: LA CARAQUEÑA REENCARNACIÓN DEL CHATO PUERTAS y LA REPRESIÓN DEL BACHAQUEO. En: REFLEXIONES A PRIMEROS DE AGOSTO DE 2015. Carlos J. Sarmiento Sosa. Véase LA GUERRA ECONOMICA QUE SE DESATÓ EN ESPAÑA DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL. En REFLEXIONES A ULTIMOS DE AGOSTO DE 2015. Carlos J. Sarmiento Sosa. Disponibles en: www.carlosjsarmientososa.com.

[ii] Véase LA REPRESION DEL BACHAQUEO. En REFLEXIONES A PRIMEROS… cita nota i.

[iii] DRAE: Mendicidad: 1. Situación social de la persona que no posee otros ingresos para vivir que los que le proporcionan las limosnas. 2. Acción de pedir limosna.

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