«Hubo, durante el fascismo, y en número superior al que se podría pensar, magistrados heroicos dispuestos a perder el puesto y aun a afrontar el confinamiento, con tal de defender su independencia; y hubo una gran cantidad de magistrados adictos a las leyes y dispuestos, sin discutir el régimen de que emanaban, a aplicarlas con decorosa imparcialidad. Pero hubo asimismo, desgraciadamente (hay que confesarlo), algunos magistrados indignos, que por escalar las más elevadas posiciones, vendían sin escrúpulos su conciencia.»
 
Piero Calamandrei. Elogio de los jueces escrito por un abogado.

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