Por Carlos J. Sarmiento Sosa

A Charles S. Rhyne quien tuvo la valiosa iniciativa de fundar una organización -la World Jurist Association- que a lo largo de su existencia se ha dedicado a fomentar la paz mundial a través del derecho. Su frase “The absence of law in the world community is the greatest threat to the extension of humanity” será imperecedera.

In memoriam.

 

«Un mundo gobernado por ley, no por fuerza» ha sido la misión de la Asociación Mundial de Juristas desde que Charles S. Rhyne la constituyera en 1963 como World Peace Trough Law Center, un foro abierto y libre en el que jueces, abogados, profesores de derecho y otros profesionales del mundo pudieran trabajar cooperativamente para fortalecer y ampliar el Estado de derecho y sus instituciones en todo el mundo, para alcanzar la paz; y como primera demostración de la aceptación que tuvo el proyecto, Rhyne tomó el reto de celebrar en Washington D. C. una conferencia que marcaría historia, la de 1965, a la cual, siendo cursante de la carrera de derecho, tuve la oportunidad de estar presente como asistente de mi padre, José Gabriel Sarmiento Núñez, para entonces magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, quien había sido invitado a formar parte de un panel durante el evento.

Honda impresión causaron en mi -apenas había alcanzado los 20 años de edad- la cantidad de abogados, magistrados y docentes del derecho de todos los continentes que asistieron, muchos de ellos ataviados de sus vestiduras y trajes según sus costumbres, lo que daba un tono de diversidad y colorido en un ambiente en el que, en los actos académicos, predominaba esa sobria toga que proporciona distinción y dignidad a los profesionales del Derecho. Tan numerosa asistencia facilitaba el que las distintas mesas de trabajo estuvieran repletas de personas interesadas en las distintas exposiciones y en los encuentros sociales ofrecidos a los asistentes, entre los que cabe destacar la presencia del entonces exvicepresidente de los Estados Unidos, Richard M. Nixon, disertando en uno de los almuerzos sobre el papel del derecho en la paz.

Era previsible que el evento sería exitoso y que cumpliría las expectativas  no solamente por el tesón de Rhyne, sino por el apoyo que había recibido, como el del expresidente Dwight D. Eisenhower con aquella frase: “If civilization wants to survive it has to choose the force of Law”, en diáfana referencia a los objetivos de la WJA,  y el mismo Presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, quien había apoyado la iniciativa de la WJA de instituir el “Día mundial del derecho”; aunque el soporte más decidido fue el prestado por Earl Warren, el Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

El Juez Warren gozaba de un amplio prestigio por las decisiones de la Corte que él presidía  que puso fin a la segregación en las escuelas y transformó numerosos aspectos de la legislación norteamericana, especialmente en lo que respecta a los derechos de los acusados, haciendo de la Corte un centro de poder más equilibrado frente al Congreso y a la Presidencia, a través de paradigmáticas sentencias.

Pues bien, el Juez Warren, pese a la carga que tenía sobre sus espaldas de presidir la “Comisión Warren”, encargada de las investigaciones sobre el asesinato del Presidente John F. Kennedy, cometido apenas 3 años antes, abrió las puertas de la imponente sede del Tribunal Supremo norteamericano para todos los asistentes a la Conferencia, recibiendo a cada uno con una amplia sonrisa y estrechándoles la mano, en gesto de cordialidad y acogida, teniendo cada uno el privilegio de observar y recorrer las áreas para visitantes con la mayor libertad, y de dialogar con los jueces.

En fin, con toda esa serie de elementos, la Conferencia de Washington D. C. fue una demostración de la preeminencia del derecho como forma de dominación de la barbarie, para lo cual contó con el apoyo del mundo jurídico de la época y el respaldo de figuras de la política internacional que compartían el mismo sentir de conseguir la paz mundial a través del derecho.

En lo particular, esa conferencia marcó parte de mi vida profesional pues, desde aquel momento, dediqué tiempo a los eventos internacionales de la abogacía, culminando como Presidente de la Interamerican Bar Association y como vicepresidente de la World Jurist Association.

Con respecto a esta última, puedo darme el lujo de decir que, Dios mediante, a los 54 años de la Conferencia de 1965, tendré la oportunidad de ver convertirse  a Madrid en  la  capital mundial del derecho, con motivo de la celebración del XXVI Congreso Mundial de la World Jurist Association,  que reunirá a personas del mundo jurídico internacional y contará con destacadas personalidades de la sociedad civil española, será una la oportunidad propicia para tomar el pulso desde España a los temas más relevantes de la agenda internacional, siendo de destacar la entrega del Premio Mundial a la Paz y la Libertad de la WJA, que reconocerá a las instituciones democráticas del Estado español a través de Su Majestad El Rey Felipe VI, quien se ha distinguido por su inquebrantable compromiso con el Estado de Derecho y su protagonismo como líder en la defensa de la Democracia y la Libertad.

 

Carlos Sarmiento Sosa es miembro del Comité Organizador del XXVI Congreso Mundial de la World Jurist Association. Coordinador del Capítulo España del Bloque Constitucional de Venezuela. Ex Presidente de la Interamerican Bar Association. Ex Vicepresidente de la World Jurist Association. Socio de Rete Iuris. Ultimas publicaciones en 2018: El clamor de la libertad ante la destrucción del Estado de Derecho en Venezuela e Hitos históricos de la República Civil 1958-1998.

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