Al doctor Arminio Borjas Hernández, (1926-2018), abogado, jurista y catedrático de Derecho Procesal Civil I en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela.

In memoriam

Reflexiones de Mayo de 2018

El Vicepresidente de EEUU, Michael Fence, ha asegurado que liberar a Cuba, Nicaragua y Venezuela es una prioridad crucial para Estados Unidos porque esos países afectan directamente la seguridad y la prosperidad del pueblo estadounidense[1].

Podría pensarse que esa declaración es una amenaza injerencista del poder imperial de la gran nación del norte, o un arrebato de soberbia del alto funcionario, o simplemente un irrespeto a la soberanía de los Estados o una infracción al principio de no injerencia, o una excepción a estos mismos principios. Por ello, este escribidor hará una breve explicación sin profundizar en teorías o posiciones doctrinales, por aquello de que difundamos el derecho en lenguaje sencillo para que podamos ejercer mejor los derechos que nos asisten.

Las posturas clásicas sobre conceptos como el de soberanía nacional, el de no intervención y el de prohibición de uso unilateral de la fuerza parecían haber entrado en crisis en las últimas décadas del s. XX cuando aparecieron términos como la aldea global y la globalización y sus sinónimos, que sugerían que la humanidad se vería obligada a un replanteamiento de los antiguos conceptos que sirven de sustento al derecho internacional.

A la par, la actuación de diferentes organismos internacionales en conflictos armados de carácter interno parecía que daba fundamento a una tesis según la cual, ante el peligro, surgía un derecho/deber de injerencia, incluso por la fuerza, para lograr la cesación de violaciones de derechos humanos en determinado país, al punto que Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas,  al apoyar la figura de la intervención humanitaria, sostuvo en su Declaración del milenio que el Derecho Internacional debía adaptarse a las nuevas necesidades de la sociedad internacional.

A la vista de estos conceptos, quizá las afirmaciones de míster Fence, complementadas con las palabras pronunciadas en la OEA[2], dejan muy en claro la posición de los Estados Unidos en cuanto al derecho que le asiste de salvaguardar la seguridad y la prosperidad de sus habitantes porque sienten que tres países están perturbándolos en las Américas, lo que implica que si Cuba, Venezuela y Nicaragua soberanamente pueden hacer lo que les venga en gana, ello tiene como límite el derecho de Estados Unidos a gozar de seguridad y prosperidad; y, por tanto, la soberanía de cada uno de los agresores cesa para dar paso a que este último invoque el derecho o deber  de injerencia, incluso por la fuerza.


Referencias:

[1] Véase: Liberar a Cuba, Nicaragua y Venezuela es prioridad para EEUU, dice Pence.  ecoDiario.es. Consultado en 03-05-2018.

[2] Véase: Mike Pence pide que se suspenda a Venezuela de la OEA. Diario EXCELSIOR. Consultado en 08-05-2018.

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