Al doctor René De Sola (1919-2018), jurista, político, catedrático, académico, magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, de brillante actuación en la época de la República civil. In memoriam

Reflexiones de Enero de 2018

Esta frase no fue pronunciada, como se cree, por María Antonieta, la consorte del rey Luis XVI, sino por una aristocrática dama de la casa real quien, con soberbia digna de mejor causa, mostraba así su desprecio hacia las paupérrimas masas que clamaban por harina y trigo en los días que antecedieron a los primeros acontecimientos de la Revolución Francesa.

Pero para exponer a alguien a ese grado de subestimación no hacen falta palabras sino hechos, es decir, basta con arrebatar a una población el derecho a una sana alimentación, o el acceso a la salud mediante la adquisición de medicinas y una mínima atención médica, para que se inflija una ofensa colectiva contra los ciudadanos, que se agrava en la medida en que las autoridades, conscientes de esas falencias, insisten terca y persistentemente, en aferrarse al poder con la única pretensión de ejercerlo omnímodamente aun fuera del marco constitucional.

En violación de los DDHH, en Venezuela existe actualmente una auténtica hambruna. Nadie oficialmente ha parafraseado a la cortesana francesa, pero los hechos, lamentablemente, confirman lo poco que importa al oficialismo la grave escasez de medicamentos, insumos médicos y comida, o que muchos venezolanos no pueden alimentar adecuadamente a sus familias ni acceder a la atención médica más básica (HRW denuncia la persecución a opositores y la grave escasez de medicamentos y comida en Venezuela (Informe anual); y ese silencio de los gobernantes causa tanto dolor y miseria como la socarrona frase que encabeza esta reflexión.

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