Acometer objetivamente una justificación de un homenaje al profesor Pedro Aragoneses Alonso impone a los compiladores una titánica tarea porque los afectos se entrecruzan con las ideas.

Supimos de Aragoneses -como familiarmente se le conocía y aún se le conoce en casa- cuando apenas entrábamos en la adolescencia, por allá, a mediados de la década de los cincuenta, cuando la madre patria daba cobijo a la familia de José Gabriel Sarmiento Núñez y Rosita Sosa Franco, forzada por una situación política de hecho. A la sazón, regía en Venezuela un sistema dictatorial que conculcaba todas las libertades, como el que jamás se pensaría que volvería a instalarse en la patria de El Libertador Simón Bolívar.

La memoria retrospectiva nos hace evocar que un buen día de aquellos años, nuestro padre se incorporó como alumno de postgrado a la Escuela de Práctica Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense donde por primera vez se topó con Aragoneses, éste en su condición de profesor de la misma Escuela, naciendo una entrañable amistad que llevaría a que, para el año 1957, el compadrazgo surgiera entre ellos con motivo del bautizo de Rafael Antonio, convirtiéndose así Aragoneses en padrino de nuestro madrileño hermano menor. Desde entonces él, y la inolvidable Ascensión “Chon” Martínez, estuvieron siempre en casa.

Al reinstaurarse la democracia en Venezuela, el obligado retorno al país llevó a nuestro padre a la magistratura de la Corte Federal y luego a la Corte Suprema de Justicia. Los hijos mayores entrábamos a la Universidad Central de Venezuela a cursar la carrera de derecho.

Durante ese tiempo, Aragoneses estuvo presente en todas las tertulias relativas a la independencia judicial y a la administración de justicia pues su obra jurídica, y la de su loado mentor Jaime Guasp, era materia de discusión y análisis: Su ingreso a la judicatura como juez municipal provincial hasta su promoción a la capital española; su paso por los equipos ministeriales de destacados juristas que cumplieron como Ministros de Justicia y de Educación, y su trabajo en la codificación procesal española. Todas estas actuaciones, las destacaba nuestro padre como ejemplo de la labor de un abogado entregado a la ciencia del derecho y a la enseñanza del derecho procesal.

Junto a los nombres de célebres procesalistas hispanos como Alcalá Zamora y Castillo, Herce Quemada, Sentís Melendo, Gómez Orbaneja, Prieto Castro, Werner Goldsmichdt, Guasp, De La Plaza, Fenech Navaro, Fairén, la obra jurídica de Aragoneses era frecuentemente referenciada en el ámbito familiar: Método para dictar sentencias y demás resoluciones judiciales, con proemio de Gómez Orbaneja en el que éste expresara: “Pedro Aragoneses me pide que presente este libro, lo tomo como una alusión a los años que le llevo; el autor mismo no necesita que nadie le presente”; Técnica Procesal (Proceso de cognición y juicio verbal), calificada por el insigne procesalista Werner Goldsmichdt como la gran obra de Aragoneses; Sentencias congruentes (Pretensión, oposición, fallo); Proceso y Derecho Procesal, prologada en su primera edición por el mismo Goldsmichdt; e Instituciones de Derecho Procesal Penal.

También las consultas a los autores italianos como Mattirolo, Chiovenda, Carnelutti, Calamandrei, Liebman, Satta, Michelli a los que, con el transcurso del tiempo, otros juristas iberoamericanos se incorporaban al de Aragoneses y a su labor en la investigación procesal que nos atenía, incluso después de la desaparición física de nuestro padre en 1996: Couture, Véscovi, Greif, Devis Echandía, Parra Quijano, Loreto, Rengel Romberg, Duque Sánchez, Núñez Aristimuño, Morello, Berizonce, Alvarado Velloso, Parodi, Quiroga León, Aguirre Godoy y tantos otros como Ada Pellegrini Grinover, Barbosa Moreira, Vásquez Sotelo, Montero Aroca, Ramos Méndez, Ortells, Hinojosa Segovia, Sara Aragoneses Martínez y otros tantos brillantes procesalistas que componen los Institutos Iberoamericano y Panamericano de Derecho Procesal, y cuyos prestigiosos nombres se nos escapan a la memoria.

De las obras más recientes de Aragoneses, tuvimos acceso a las más relevantes de Guasp, puestas al día bajo su cuidado: Derecho Procesal Civil en sus tomos I y II y Estudios Jurídicos. También, y gracias a su amabilidad, recibimos de Aragoneses un ejemplar de La Apelación en los Procesos Civiles (Antecedentes, legislación, doctrina, jurisprudencia y formularios), un estudio completo realizado conjuntamente con Marta Gisbert. Todas ellas muestran el rigor metodológico en la investigación científica del derecho y un esquema didáctico que lleva de la mano al lector en el estudio del derecho procesal.

En 2005, vio la luz el Libro Homenaje a nuestro padre José Gabriel Sarmiento Núñez titulado Estudios de Derecho Procesal Iberoamericano cuya compilación estuvo a nuestro cargo, correspondiendo a Aragoneses el primer ensayo con un polémico e interesante tema que desarrolló con la profesora Sara Aragoneses Martínez, su dilecta hija: La Casación en los Procesos Civiles (Análisis crítico de su regulación en el Derecho Español).

La personalidad de este jurista nacido un día de un mes de 1922 en Mansilla de las Mulas, en León, y que, entregado a la enseñanza del derecho culminó como profesor emérito de la Universidad Complutense, merece ser reconocida por las generaciones actuales de estudiosos de la ciencia del derecho procesal, más allá de su prolífica producción académica; y con esta idea, los compiladores nos trazamos el objetivo de retribuir a Aragoneses su aporte intelectual a la ciencia del derecho procesal a través de una compilación que contuviera estudios producto de la investigación de procesalistas de distintas regiones de Hispanoamérica. Para ello, comenzamos a solicitar a distinguidos profesores y juristas un aporte intelectual para elaborar una compilación de trabajos en homenaje a Aragoneses y, cumplido el tiempo de entrega, resulta que ha llegado a nuestras manos un precioso material sobre el derecho procesal de los miembros de los Institutos Iberoamericano y Panamericano de Derecho Procesal: Rosa Angélica Avila Paz de Robledo (La firma digital en la Argentina), Roberto Omar Berizonce (el objeto de la decisión y cuestiones que integraron la litis), Pedro J. Bertolino (Sobre la “interpretación progresiva” de los principios y garantías que obran en el proceso penal), Gustavo Calvhino (El brocárdico iura novit curia), Jaime Coaguila Valdivia (La prueba de oficio en el proceso civil), Oscar Cornejo (La prueba en el proceso penal acusatorio peruano), Aluisio Goncalves de Castro Mendes (O Poder Judiciário no Brasil), Omar Luis Díaz Solimine (La dinámica en la carga probatoria y la conducta procesal de las partes), Edwin Duartes Delgado (Proceso oral & adversarial), Jorge Carlos Fonseca (A intervencao dos órgaos de policía criminal no proceso penal de Cabo Verde: Condicionalismos e límites), Roberto González Alvarez (Del trialismo procesal de Pedro Aragoneses Alonso a la visión tridimensional del proceso en su eficacia, efectividad y eficiencia), Jaime Greif (El principio de congruencia en el ámbito civil y algunas variaciones de la congruencia penal), Angel Landoni Sosa y Santiago González Miragaya (Medidas cautelares en los procesos colectivos), Ricardo Lens (El proceso civil en la provincia del Chubut ante la posibilidad de su reforma), Juan Monroy Gálvez (La “autonomía procesal” y el TC: apuntes sobre una relación inventada), Diego Palomo Vélez (Pensando en un nuevo modelo procesal civil chileno), Ada Pellegrini Grinover (A instrucao processual em Iberoamerica), Beatriz Quintero de Prieto (La política en la sentencia jurisdiccional), Aníbal Quiroga León (Nuevas tendencias en materia de legitimación y cosa juzgada en las acciones colectivas en el Perú) y José Luis Vázquez Sotelo (Problemas del objeto del proceso, de la congruencia y de la cosa juzgada en el proceso civil español), al quienes se unieron, por Venezuela, Mariolga Quintero Tirado (Incidencia de intimación de honorarios profesionales), Salvador Benaim Azaguri (La imprevisibilidad de los cambios de la jurisprudencia: La visión francesa en la obra “Les revirements de de jurisprudence rapport remis à Monsieur le premier president Guy Canivet”, con notas y comentarios sobre la situación venezolana), Carlos J. Sarmiento Sosa (La interdicción de la aplicación retroactiva de los virajes de la jurisprudencia en la interpretación de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia venezolano) y José Alejandro Cuevas Sarmiento (El procedimiento administrativo sancionatorio de la Ley para promover y proteger el ejercicio de la libre competencia).

Una vez recibidos estos estudios, hicimos una revisión detenida de ellos, incluso los elaborados en idioma portugués, pudiendo determinar que los ensayistas le pusieron lo mejor de sus mentes y corazones a sus plumas para honrar a Aragoneses con la dignidad que se merece a través de numerosas páginas de sapiencia que, alfabéticamente ordenadas, vienen a constituir nuestra compilación de estudios de derecho procesal como Libro Homenaje al profesor Pedro Aragoneses Alonso.

Por otra parte, consciente como estamos de que Aragoneses aún continúa como Director de la Revista de Derecho Procesal, y visto que él se ha venido desempeñando como tal Director por un cuarto de siglo, nada más oportuno que la Revista se honre con la edición de un volumen que sirva de merecida distinción a Pedro Aragoneses Alonso.

Ahora podrá entender el lector por qué nos ha sido tan difícil a los compiladores mantener la objetividad al comentar sobre la faena jurídica de Aragoneses. Porque, para los compiladores, coram populo se trata de un miembro más de la familia Sarmiento quien, al igual que nuestro padre, nos ha enseñado a tener fe en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia, como destino normal del derecho; en la paz, como sustituto bondadoso de la justicia; y sobre todo, fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni paz, como decía el maestro uruguayo en sus célebres Mandamientos del Abogado.

Gracias, Maestro. Que la Providencia le permita continuar en su magnífica labor didáctica al frente de la Revista de Derecho Procesal.

En Caracas, Venezuela, en el otoño de 2009.

Carlos J. Sarmiento Sosa
Marisela Sarmiento de Cuevas
Compiladores

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