Reflexiones de un Escribidor, Agosto de 2019

Carlos J. Sarmiento Sosa

En la antigua Roma, a la muerte de los emperadores, el Senado podía decretar su Apoteosis, que consistía en elevar al emperador fallecido a la categoría de los dioses o héroes, en medio de un solemnes actos realizados en público y con toda pompa; y, en su recuerdo, se ordenaba la emisión de  medallas destinadas a conservar la memoria en las que por un lado se grababa la cabeza del emperador coronada de laurel y cubierta con un velo, con el título de divus en la inscripción. 

Sin embargo, podía ocurrir que ese emperador hubiera sido nefasto y detestado. Entonces el Senado decretaba la Damnatio memoriae, y se procedía a ordenar la eliminación de todo lo que pudiera recordar al condenado: imágenes, estatuas, monedas o inscripciones. Asimismo sus leyes quedaban abolidas, y los edificios y obras que había hecho construir eran destruidas o atribuidas a su sucesor. Incluso se llegaba a prohibir que se pronunciara su nombre, la Abolitio nominis[1]; y, como refleja la gráfica, la imagen del que fuera todopoderoso emperador, era desfigurada, en señal de condena de su memoria. La Damnatio memoriae, se traduce como la “Condena de la memoria”.

Este viejo procedimiento se ha venido cumpliendo a través de los siglos que separan la actual civilización de sus fuentes del derecho, el romano -aunque en esto de borrar la memoria éste se nutrió en la práctica de los faraones egipcios- pues en ese transcurrir se ha intentado hacer olvidar a tiranos y opresores, de distintas maneras. En el siglo XX, Stalin la practicó contra los enemigos de la revolución soviética y después se la aplicaron a él; al tristemente célebre Juan Domingo Perón se le condenó al olvido, aunque con muy poco resultado, porque luego resurgió de sus cenizas, dejando como legado ese dañino peronismo que ha sido calificado como el Big Bang de la pobreza por Stephen Hawkings[2]; y en España se ha intentado hacer desaparecer la figura de Francisco Franco a través de la Ley de Memoria Histórica, como en Venezuela, cuando el castro comunismo trató fallidamente borrar la historia patria para hacer creer que aquella gesta emancipadora que en 1810 vio la luz no había terminado, y que, desde entonces hasta el presente no hay pasado, sólo los próceres independentistas y sus herederos de la llamada revolución bolivariana[3].

Como se observa, se trata de una práctica milenaria que la historia, bajo la protección de la diosa Clío cumple su función de relatar en forma cronológica, por lo que debe verse como un acontecimiento pasado y no como un castigo que se aplicaba (y aplica) para castigar a malhechores que en ejercicio del poder causan daños inconmensurables.

——

En oportunidad anterior[4] expresaba este escribidor que los mujiquitas judiciales -jueces y magistrados abyectos- cuando rinden sus servicios a la usurpación probablemente piensan o han pensado que, con su malvada conducta, obtendrán ventajas o prebendas, razón por la cual les recomendaba en esa reflexión practicar la proskynesis, para mostrar con más ahínco su elevado nivel de sumisión que podrían completar con la prosternación, en señal de adoraciónsumisiónrespeto o súplica, es decir, avanzar más allá de la simple muestra de subordinación.

Es posible, también, que los mujiquitas, dominados por su exagerada agorafobia, piensen que su conducta los va a llevar directamente a la que fuera la Iglesia de la Santísima Trinidad, donde reposan los restos mortales de los héroes de la patria. No es descartable cuando las cenizas de un bandolero llamado José de Jesús González, (a) el “agachado”, o las de un dictador como Cipriano Castro que en sus tiempos fuera calificado de “leprosería moral, ladrón, maníaco sexual, usurpador[5], reposan en el Panteón Nacional, de Caracas, por solo nombrar dos; pero, a la luz de su conducta objetivamente analizada, sería equivocado considerar esa posibilidad -como también sería innecesario decretar su damnatio memoriae- porque el destino de los mujiquitas será el vertedero de desechos tóxicos de la historia, donde completarán sus ciclos vitales junto con sus símiles, los togados que se hacen pasar por Tribunal Supremo de Justicia[6], autores de la llamada sentencia 324 de 27 de agosto de 2019, una inconstitucional e ilegal decisión calificada como un crimen judicial de lesa cultura[7], dictada “[ … ] luego de un largo e injusto silencio (la justicia lenta es la mayor de las injusticias)[8] -diez años después de propuesta una demanda de nulidad por inconstitucionalidad por las autoridades legítimas de la Universidad Central de Venezuela[9]– no solamente para cercenar su régimen autonómico de gobierno para sustituirlo por unas autoridades electas por medio de un fascistoide sistema de voto corporativo, sino para intentar devaluar su nivel académico imponiendo que en los diseños de las líneas de investigaciones y elaboración de los programas de estudios participen los empleados y obreros en el mismo nivel que el profesorado, lo permitiría que una tesis doctoral sea evaluada por obreros y empleados, lo cual choca con la esencia de la universidad republicana[10], todo con el pérfido objetivo de evitar que la universidad venezolana continúe como un espacio de convivencia y de tolerancia abierto a todas las corrientes del pensamiento para la conducción democrática del país y deje de ser un lugar para la reflexión, indagación y creación intelectual diseñado exclusivamente para el estudio y la formación de capital humano en las diversas áreas del saber[11].

Las universidades han sido el centro de la rebeldía frente a la opresión desde los tiempos inmemoriales de la fundación de la Universidad de Bolonia –Alma Mater Studiorum (“madre nutricia de los estudios”)- y de la célebre frase Dicebamus hesterna die “Como decíamos ayer” pronunciada en 1577 por fray Luis de Léon al reincorporarse a su cátedra en la Universidad de Salamanca luego de cuatro años de prisión, y así de tantos hechos constitutivos de desafío al poder omnímodo del despotismo y de la arbitrariedad, a lo largo de las centurias; y en el caso venezolano, desde la asunción al poder del castro comunismo, las universidades se han mantenido firmes en defensa de la autonomía y resistiendo todos los arteros ataques del oficialismo para doblegarla y, a diferencia de los mujiquitas, las autoridades universitarias y la comunidad estudiantil no se postraron ante el difunto, y menos lo hacen ante el usurpador, siendo además el semillero -caldo de cultivo- de nuevos dirigentes para las fuerzas democráticas que, desde las elecciones presidenciales de 2006, estaban en proceso de expansión y reorganización[12].

La academia y la educación han sido siempre un objetivo del castro comunismo porque una persona instruida de manera integral no solo es capaz de divisar a un autócrata o populista apenas abre la boca, sino que además es un individuo con mayores posibilidades de ser independiente, de ser libre, razones mas que suficientes del despotismo para buscar cómo silenciarlas y ponerlas a su servicio[13].

——

Los mujiquitas ya tienen ganado su lugar, por lo que al cese de la usurpación no habrá que perder tiempo en decretar en su contra la damnatio memoriae, ni testar sus nombres de sus malvadas decisiones, aunque será imposible olvidarse y difícilmente reparar los perniciosos efectos que produjeron (y producen) y los daños que causaron (y causan); y sus sentencias seguirán siendo objeto de la sana crítica de los juristas empeñados en enderezar entuertos; pero, parafraseando al inmortal “Manco de Lepanto”, de su vergonzosa existencia se dirá:

Unos mujiquitas de cuyos nombres no quiero acordar…”

 

[1] Véase: Mariano Nava Contreras. Damnatio memoriae. Condenar la memoria. PRODAVINCI. Disponible en:  https://prodavinci.com/damnatio-memoriae-condenar-la-memoria/?utm_source=Bolet%C3%ADn+diario+Prodavinci&utm_campaign=9a3725bfb0-EMAIL_CAMPAIGN_2019_08_18_11_46&utm_medium=email&utm_term=0_02b7f11c26-9a3725bfb0-196175769.

Véase también: «Damnatio memoriae», la condena de los gobernantes al olvido. En: El Retro-Visor Miradas al pasado. Disponible en:

http://elretro-visor.com/2018/11/11/damnatio-memoriae-la-condena-de-los-gobernantes-al-olvido/Consultados ambos el 31 de agosto de 2019.

[2] Véase: Rodrigo Figueroa Reyes. El día que Stephen Hawking definió al peronismo: «Es el Big Bang de la pobreza». Infobae. Disponible en: https://www.infobae.com/humor-politico/2018/03/18/el-dia-que-stephen-hawking-definio-al-peronismo-es-el-big-bang-de-la-pobreza/. Consultado el 31 de agosto de 2019.

[3] Véase: Carlos J. Sarmiento Sosa. EL DESEMPEÑO DEL SISTEMA JUDICIAL EN EL MARCO HISTÓRICO 1810-2010. Editorial Jurídica Venezolana. Caracas 2015.

https://www.amazon.com/DESEMPE%C3%91O-SISTEMA-JUDICIAL-VENEZOLANO-HIST%C3%93RICO/dp/9803652869/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1440196305&sr=8-1&keywords=SARMIENTO+SOSA&pebp=1440196319158&perid=1SB6FXB3MSEC3BE8TP8A.

[4] Véase. Carlos J. Sarmiento Sosa. LA SERVIL SUMISIÓN JUDICIAL Y LOS EFECTOS DE LOS TRATADOS BAJO PATROCINIO DE LA OEA. En:  Reflexiones de un escribidor, a julio de 2019. Disponible en: www.carlosjsarmientososa.com 

[5] Véase: Asdrúbal Aguiar. Nacimiento y afirmación de la república militar. En De la revolución restauradora a la revolución bolivariana. Universidad Católica Andrés Bello-Diario El Universal, Caracas, 2009.

[6] Véase: Laureano Márquez. En defensa de la UCV. Runnun.es. Disponible en: https://runrun.es/opinion/387548/en-defensa-de-la-ucv-por-laureano-marquez/. Consultado el 1 de septiembre de 2019.

[7] Véase: Román J. Duque Corredor. LA AUTONOMIA UNIVERSITARIA; GARANTE DE LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y BASE DE LA  DEMOCRACIA SOCIAL (Consultado en copia de su original).

[8] Véase: Allan R. Brewer-Carías. LA SALA CONSTITUCIONAL, DE NUEVO, USURPANDO LA FUNCION LEGISLATIVA Y VIOLANDO LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA, EN NOMBRE DE UNA FALAZ “DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA” DECRETA UN NUEVO RÉGIMEN ELECTORAL UNIVERSTARIO Y EL CESE DE LAS FUNCIONES DE LAS AUTORIDADES UNIVERSITARIAS. Nueva York, 30 de agosto de 2019 (Consultado en copia de su original).

[9] Véase: Manuel Rachadell. “Consideraciones preliminares sobre las inexactitudes e incoherencias de la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia sobre las elecciones universitarias,” agosto 2019 (Consultado en copia de su original)

[10] Véase: Ramón Escovar León. Disponible en:

https://twitter.com/rescovar/status/1167803142651731969. Consultado el 31 de agosto de 2019.

[11] Véase: PRONUNCIAMIENTO DE LAS ACADEMIAS NACIONALES CONTRA LA INCOSTITUCIONALIDAD DE UN NUEVO RÉGIMEN ELECTORAL UNIVERSTARIO Y EL CESE DE LAS FUNCIONES DE LAS AUTORIDADES UNIVERSITARIAS EN FRAUDE A LA GARANTIA CONSTITUCIONAL DE LA AUTONOMIA UNIVERSITARIA de 29 de agosto de 2019 (Consultado en copia de su original).

[12] Véase: Ysrrael Camero. El chavismo intenta ponerle la mano al sector que nunca pudo doblegar. ALNAVIO. Disponible en:

https://alnavio.com/noticia/19470/actualidad/el-chavismo-intenta-ponerle-la-mano-al-sector-que-nunca-pudo-doblegar.html. Consultado el 5 de septiembre de 2019.

[13] Véase: Alejandro Gallotti. La casa que vencerá la sombra. EL NACIONAL Edición digital. Disponible en: https://www.elnacional.com/opinion/la-casa-que-vencera-la-sombra/. Consultado el 9 de septiembre de 2019.

Deja un comentario