http://www.canalhablamos.es/2015/06/economia-mundial-capitulo-17-la.html

Los gestores de la inventada guerra económica en Venezuela continúan creyendo, y haciendo creer, que la economía de un país se desarrolla en base a ocurrencias de mujiquitas que, afectados por el mareo de altura, dictan decretos y ejecutan acciones dizque para proteger al pueblo, a esa masa que hoy míseramente recorre los basureros de los pueblos y ciudades en busca de algún alimento para llevarse a la boca; y, valiéndose de un efímero poder coaccionan al sector productivo para que reduzcan los precios de los productos, so pena de ser encarcelados sin fórmula de juicio.

Pero no queda allí la insanía, sino que, perdidos en su laberinto, inventan textos también con la fallida intención de “motorizar” la economía; y ese el caso de las inversiones extranjeras, para lo cual, valiéndose de ese mamotreto sin sustento constitucional que es la ANC, han pretendido “promulgar” un seudo texto legal que pomposamente ha sido titulado como “Ley Constitucional” de Inversión Extranjera Productiva destinado a “ [ … ] iniciar una nueva política de inversión extranjera que permita traer capitales, que permita traer inversionistas en todos los campos»,  con la extraña particularidad de que, en lugar de facilitar el juego del mercado, pretende dar mayor control al Ejecutivo al punto de establecer sanciones por el incumplimiento de los deberes como inversionista, en cuyo supuesto la sanción aplicable puede ser del dos por ciento (2%) de la inversión total realizada, la cual podría ser aumentada.

En el papel se incluye un artículo 22 en el que se establece un programa de beneficios especiales otorgados a las inversiones extranjeras condicionado a que previamente se haya celebrado un “contrato de inversión extranjera”, sujeto al cumplimiento de varios objetivos, tales como desgravámenes, amortización acelerada, compra de la producción por parte de los órganos entes del sector público, bonificación en impuestos, exenciones arancelarias y exenciones tributarias, como se indica en el artículo 23; y en el “contrato de inversión extranjera” se impone al inversor que permita que el Estado supervise su actividad con el fin de orientar esa inversión a la satisfacción de las necesidades exigidas por el Gobierno Nacional.

En el artículo 32 se exige a las empresas extranjeras que tengan una conducta empresarial responsable y comprometida con el carácter de bien público que implica la provisión de bienes y servicios a la comunidad; y, en ningún caso, podrán asumir una conducta que entorpezca, detenga o dificulte el proceso productivo propio o de las empresas vinculadas por motivos políticos, ni podrán adherirse a paros o boicots productivos que contribuyan o pretendan contribuir a la desestabilización de la democracia y sus instituciones.

En el numeral 6 del artículo 35 se prohíbe a las empresas extranjeras, así como sus apoderados o ejecutivos, contribuir a través de donaciones, aportes, rentas y/o facilidades logísticas, con instituciones públicas o privadas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles o personas naturales, sin el consentimiento del órgano o ente competente; y, como colofón, el numeral 7 del artículo 35 contiene otra prohibición cual es impedir a las empresas extranjeras, así como sus apoderados o ejecutivos, participar directa o indirectamente del debate político nacional o contribuir directa o indirectamente a la conformación de opinión sobre temas de interés público en los medios de comunicación.

En fin, pareciera más bien que el sedicente texto legal no es más que otro intencional paso hacia el primitivismo político y económico total de la economía a través de la profundización del modelo intervencionista y controlador (¿Puede Venezuela superar la crisis en 2018?) y con una población más dependiente de migajas., porque si hay algo que requiere la inversión extranjera es mercado, con estado de derecho, con respeto a la propiedad privada, con leyes e instituciones sólidas, lo que no se logra cuando lo que rige es el control y la arbitrariedad.

Deja un comentario