¿QUÉ SON LA TIRANÍA
Y EL DESPOTISMO?
Carlos J. Sarmiento
Sosa
De acuerdo al DRAE, en su 22ª edición, tiranía es el gobierno ejercido por un tirano; o el abuso o imposición en grado
extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad. 
En la antigua Grecia, se consideraba que la
tiranía era
el régimen de poder absoluto, generalmente unipersonal, instaurado por el tirano gracias al apoyo popular, o por
un golpe de estado militar o intervención extranjera, común en la antigüedad. Al
respecto, cabe citar a Aristóteles (s. IV a. C.): “El tirano sale del pueblo y de la masa contra los notables, para que el
pueblo no sufra ninguna injusticia por parte de aquellos. Se ve claro por los
hechos, casi la mayoría de los tiranos, por así decir, han surgido de demagogos
que se han ganado la confianza calumniando a los notables
”.
En el s. XIII, en la Castilla
de Alfonso X el Sabio, las famosas Partidas definieron al tirano como la antítesis del legítimo señor, como el que busca el
poder por cualquier medio ilegítimo, impropio, a fin de fomentar sus propios
intereses aun con escándalo del bien común, sirviéndose del Estado aunque se
dañe al Reino; y agregaba que tirano
quiere decir que se ha apoderado de algún Reino por la fuerza, engaño o
traición.
Sorprende e impacta que, hace
ocho siglos, las Partidas hubieran podido hacer un análisis tan completo de la tiranía e identificado sus
características más resaltantes:
1.    
Pugna para que los habitantes de su señorío sean necios y
medrosos, porque en tanto lo sean, no osarán levantarse contra la tiranía ni contrastar sus voluntades.
2.    
Mantiene al pueblo en “desamor
entre sí
” de manera que los ciudadanos no se fíen unos de otros porque así
no osarán hablar mal del gobernante por miedo a delaciones.
3.    
Fomenta la pobreza del pueblo y ejecuta políticas para establecer
algún tipo de deuda o dependencia perpetua que atemorice en favor del estado
del tirano.
A estos puntos, las Partidas,
en línea con lo escrito por Aristóteles centurias atrás, agregaban:
Los reyes son guardados por los ciudadanos, mientras los tiranos son
defendidos por mercenarios extranjeros
”.
En el s. XVI,  el intelectual francés Jean Bodin definía la tiranía como un gobierno en el que el tirano reina como patrón sobre hombres
libres que, por ser libres, rechazan la tiranía;
y en el s. XVIII, el filósofo inglés John Locke consideró que la tiraníaes el ejercicio del poder más allá del derecho, donde nadie tiene
derecho; y éste, haciendo uso de la fuerza que tiene en sus manos, no lo usa
para el bien de los que están debajo de él, sino en su propia ventaja
”.
De
lo expuesto se puede observar que la tiranía
es regida por un tirano, quien
obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin
justicia y a medida de su voluntad; o que abusa de su poder, superioridad o
fuerza o impone ese poder y superioridad en grado extraordinario; y se dice que
un gobierno es tiránico cuando ejerce
la tiranía; pero a su lado, paulatinamente
floreció el despotismo, cuyo origen se
remonta a las monarquías absolutas europeas, lo que impulsó al ya mencionado Bodin
para definirlo como aquella forma de gobierno en la que el príncipe se ha hecho
señor de los bienes y de las personas de sus súbditos por derecho de armas y de
guerra justa, y los gobierna como un jefe de familia a sus esclavos.
Por su parte, el DRAE dibuja al déspota como aquel soberano que gobierna sin sujeción a ley alguna,
aunque también admite como tal a aquel hombre que ejercía mando supremo en
algunos pueblos antiguos; y es igualmente un déspota aquel  que trata con
dureza a sus subordinados y abusa de su poder o autoridad, como frecuentemente
se califica a un férreo capataz.
Como
se ve, tiranía y despotismo son conceptos distintos y se diferencian básicamente en
que en la tiranía no hay ley alguna
que rija, mientras que en el despotismo
las leyes no dan límite al poder del déspota.
Pero
independiente de esa diferencia, la tendencia en el s. XX ha sido la de
utilizar tiranía y despotismo, y tirano y déspota, como
sinónimos, por lo que hoy en día se utilizan indistintamente para catalogar formas
dictatoriales de gobierno que han regido en distintos países del orbe, como el
nazismo, el fascismo, el comunismo, en fin toda autocracia o régimen político en
el que, aun contando con una constitución y 
amparándose en la legitimidad de origen, se vulneran los DDHH, se
irrespeta la independencia de poderes y solamente se cumple la voluntad o
capricho ilimitado del tirano –o déspota– bajo la mirada complaciente de
los otros poderes públicos, las rastreras lisonjas de eficientes “mujiquitas”, el apoyo de mercenarios
extranjeros, como aquellos a los que aludían las Partidas del monarca
castellano, y la adoración de una menesterosa muchedumbre a la que, para el mejor
provecho, se la mantiene en la ignorancia para que agradecidamente siga esperando
comer, como los perrillos, las migajas que caen de la mesa de sus amos (Mateo
15,21-28).

 

carlosjsarmientososa@gmail.com

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