SUCESION PRESIDENCIAL EN LA CONSTITUCION DE 1999
(Reedición)
Carlos J. Sarmiento Sosa
PROLEGÓMENO
            El
primer artículo con el mismo título que lleva esta reedición contiene la
interpretación personal y jurídica de las normas constitucionales que regulan la
sucesión presidencial en la Constitución de 1999 exclusivamente, como la previó
el constituyente, porque es claro que la voluntad de éste fue establecer un
marco jurídico apropiado para cubrir las vacantes en la Presidencia de la
República.
            Ahora
bien, lo que no previó el constituyente y, por tanto, estaba fuera de sus
previsiones al momento de sancionar el texto constitucional fue el
procedimiento a seguir en el caso de que la figura del Presidente en funciones
coincidiera con el Presidente Electo porque, simple y llanamente, la
Constitución de 1999 no preveía la reelección del alto mandatario.
            Ante
estas circunstancias, y para ser coherente con la materia de la sucesión
presidencial, en la primera parte se tratará el tema como se expuso en la
primera versión, y en la siguiente se abordará un escenario hipotético que
arrojará un contexto complejo.
            Previendo
un ahorro de tiempo, entremos en materia.
I
            Desde
hace unos meses, se leen comentarios y se escuchan opiniones sobre la sucesión
presidencial y, en cada uno de ellos, quienes los emiten hacen alusión a las
reglas constitucionales para el caso de que se produzca una vacante en la
jefatura del Estado.
            De
lo que se dice sobre ese tema, algunos de los dichos se ajustan a la normativa
constitucional, otros se aproximan y finalmente queda un remanente que a veces
es confuso porque mayormente se producen deformaciones en la transmisión de la
información. De esta manera, se crea un caos comunicacional en el cual todo el
mundo cree tener la razón.
            La
Constitución contiene dos supuestos de falta del Presidente de la República: La
falta absoluta y la falta temporal, reguladas en los artículos
233 y 234, respectivamente.
            En
cuanto a la falta absoluta del Presidente, el Artículo 233 considera como tales
las siguientes:
1.     
Su
muerte;
2.     
Su
renuncia;
3.     
Su
destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia;
4.     
Su
incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica
designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea
Nacional;
5.     
El
abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional;
6.     
La
revocación popular de su mandato.
            Ahora
bien, el mismo artículo establece la forma de suplir la falta absoluta del
Presidente y al respecto plantea dos premisas:
1.     
Que
la falta absoluta se produzca antes que el Presidente tome posesión de cargo.
En ese caso, a) se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta b)
dentro de los treinta días consecutivos siguientes y c) mientras se elige y
toma posesión el nuevo Presidente, se encargará de la Presidencia de la
República el Presidente de la Asamblea Nacional.
La norma no goza de una buena
técnica legislativa porque de los 6 motivos de falta absoluta los dos últimos
serían inaplicables porque si el Presidente electo no ha tomado posesión del
cargo, no sería posible que la AN declarara que hubo abandono y, por el otro
lado, tampoco sería procedente la revocatoria popular del mandato porque el
Presidente electo no ha asumido el cargo.
2.     
Que
la falta absoluta se produzca después que el Presidente que haya tomado
posesión del cargo
, en cuyo caso se prevén dos supuestos: Si la falta
absoluta se produce durante los primeros cuatro años del período
constitucional, o si se produce durante los últimos dos años del período
constitucional
2.1.           
Si
se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional,
a) se procederá a una nueva elección popular b) dentro de los 30 días
siguientes y c) mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente, el
Vicepresidente se encargará de la Presidencia.
2.2.           
Si
se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el
Vicepresidente Ejecutivo asumirá la Presidencia de la República hasta completar
dicho período.
            Ese
es el mecanismo constitucional que rige para cubrir la vacante del Presidente
de la República en caso de falta absoluta. Sólo queda por comentar que, de
suceder, el nuevo Presidente completará el período constitucional
correspondiente que correspondía al Presidente en quien concurrió la falta
absoluta; y no se puede ocultar que pareciera que el plazo de 30 días
consecutivos para celebrar nuevas elecciones es letra muerta porque
técnicamente es imposible que el Consejo Nacional Electoral pueda convocar y
organizar un proceso de esa naturaleza en tan corto tiempo.
            En
cuanto a la falta temporal del Presidente, la norma contenida en el artículo
234 constitucional no señala en qué consiste la falta temporal, pero si ésta se
produce, el Vicepresidente Ejecutivo suplirá al Presidente hasta por 90 días,
término que puede prorrogarse por otros 90 días. Ahora bien, si se cumple la
prórroga, y el Presidente no ha asumido su cargo, en ese caso la Asamblea
Nacional, por simple mayoría, decidirá si hay falta absoluta, que no sería otra
que el considerar que el Presidente abandonó el cargo.
II
            Como
se ha visto, el régimen de sucesión presidencial es transparente y no amerita
de interpretaciones porque los supuestos están claramente definidos. Ahora
bien, lo que el constituyente no previó, quizás por involuntaria omisión, fue
el caso hipotético de que las figuras de Presidente en ejercicio y Presidente
Electo concurrieran en la misma persona, lo que podía suceder si, en un proceso
electoral, el primero resultaba electo para el siguiente mandato de seis años,
o los posteriores, tal como dispone el artículo 230 de la Constitución gracias
a la Enmienda No. 1.
            Como
el Presidente de la República en funciones puede postularse indefinidamente
para los procesos electorales es evidente que puede resultar ganador en los
comicios generales y, por tanto, superponerse su figura con la de Presidente
Electo; y en ese caso  pudiera darse la
hipotética circunstancia de que haya una falta absoluta en la jefatura del
Estado por caso de muerte (numeral 1, articulo 233).
            Ante
esta laguna jurídica y la necesidad de dar una respuesta al problema planteado,
ha de acudirse a la norma del artículo 4 del Código Civil que establece que cuando
no hubiere disposición precisa de la Ley, se tendrán en consideración las
disposiciones que regulan casos semejantes o materias análogas; y, si hubiere
todavía los principios generales del derecho y, en aplicación de los mismos, cabe
preguntarse si un Presidente electo, que lo es también en ejercicio, no tomara
posesión del cargo en el momento que corresponda por mortis causa, habrían dos
vacantes; y es allí el dilema: cómo se suple esa vacancia?
            Como
primer paso, habría que recurrir a la aplicación analógica del artículo 233 de
la Constitución y, de allí, responder la pregunta a la luz del hipotético fallecimiento
del Presidente.
            Si
el Presidente en ejercicio que es a la vez Presidente Electo pereciera, sería
evidente que se trataría de una falta absoluta del Presidente en ejercicio
porque aún no ha concluido su período constitucional que finalizaría el 10 de
enero del año siguiente a la elección en la que el fallecido resultara ganador;
y por tanto sería el Vicepresidente Ejecutivo quien tendría que asumir el cargo
hasta esa fecha.
            Ahora
bien, como el 10 de enero empezaría el nuevo período, y el Presidente habría
fallecido, no sería posible que el Vicepresidente Ejecutivo continuara en la
suplencia porque el mandato constitucional terminaría el día 9 de enero, sino
que la jefatura del Poder Ejecutivo sería asumida por Presidente de la Asamblea
Nacional hasta que haya un nuevo Presidente electo que, como se ha visto,
debería ser electo en un proceso electoral a celebrarse a los 30 días de la
fecha de la frustrada toma de posesión.
            Como se observa, es una situación
muy particular pero, como puede acontecer,  hay que darle un marco de seguridad jurídica,
que no es otro que si el Presidente en ejercicio fallece, y él es a la vez el
Presidente Electo, el Vicepresidente Ejecutivo completaría el mandato hasta su
expiración el 9 de enero y de seguidas, el 10 del mismo mes, asumiría el poder
temporalmente el Presidente de la Asamblea Nacional.

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