A los compañeros egresados de la Universidad Central de Venezuela, en el quincuagésimo aniversario de la promoción de Abogados Doctor J. J. Faría de Lima.
 
Para este escribidor no hubo un triunfo del oficialismo como lo pinta el CNE ni un fraude de la magnitud que denuncia la oposición, aunque Fernando Mires diga que “Hubo un mega-fraude y hubo una mega-derrota” (https://polisfmires.blogspot.com/2017/10/fernando-mires-despues-del-15-o.html?spref=fb), o Angel Oropeza opine que «Hubo un fraude sistemático, parece que pasaron por un diccionario de fraudes  e implementaron todo el arcoíris de irregularidades [ … ]» (http://globovision.com/article/angel-oropeza-objetivo-de-la-mud-era-ganar-espacios-en-las-elecciones-regionales); pero por la experiencia propia del que esto escribe,  lo que sí hubo -y es un hecho público y notorio- fue  convocatoria tardía de las elecciones regionales, la modificación del objeto y fecha de las elecciones, el cambio del cronograma electoral, la eliminación del derecho de sustitución de candidatos, las inhabilitaciones a políticos y organizaciones políticas, las modificaciones sobrevenidas al registro electoral, el abuso en la utilización de medios y fondos públicos durante la campaña, la arbitraria modificación de centros electorales, así como las denuncias en cuanto al indebido funcionamiento de ciertos centros con hechos de violencia y coacción, son solo algunos de los elementos que permiten calificar la existencia de un fraudecontinuado, como reseña José I. Hernández (http://prodavinci.com/blogs/a-proposito-del-decreto-de-juramentacion-de-los-gobernadores-ante-la-constituyente-por-jose-ignacio-hernandez/). Lo que una investigación periodística calificó como “[ … ] “máquina de delitos electorales” a la que se enfrentan los venezolanos al votar” (http://www.caraotadigital.net/investigacion/maquina-de-delitos-electorales-se-enfrentan-los-venezolanos-al-votar/) y Luis Vicente León etiquetó de “elecciones no competitivas” porque “[ …] ocurren en un marco de ventajismo oficial evidente. Con uso abierto de recursos públicos, control de medios, prohibición de las sustituciones de candidatos, movilización arbitraria de electores y mesas de votación y el control absoluto de la institucionalidad electoral, que no responde a la Constitución sino a la
revolución
” (http://prodavinci.com/blogs/que-paso-por-luis-vicente-leon/).
 
Este escribidor debía votar en el Colegio La Concepción de Terrazas del Club Hípico y cuando consultó el padrón electoral el día antes de las elecciones, había sido mudado para otro colegio, en la Trinidad, ambas localidades en Caracas. Para no perder tiempo, fue directo a su centro de votación para consultar in situ. Allí le informaron que eso era falso, que no había ningún cambio a la Trinidad, sino a un colegio en el barrio popular de Santa Cruz, a escasos 500 metros, y que si quería votar que subiera a una buseta que estaba trasladando a los votantes a ese sitio. Así lo hizo, votó en Santa Cruz y la buseta le regresó al sitio en medio de un ambiente en el que los pocos votantes se mostraban favorables a la oposición, sin aparentes amenazas de turbas ni colectivos oficialistas.
 
Tuvo suerte, pero el que no consultó, o no consiguió la buseta que le trasladara, pudo votar, o simplemente se molestó y se regresó a su casa? Y aquel que tuvo que ir de su centro de votación al colegio electoral al cual fue migrado, ubicado en sitios peligrosos por marginales?. ¿Y el votante que cambió su voto por un plato de lentejas como Jacob compró la primogenitura de su hermano Esaú?. ¿Y el que fue acosado por grupos violento?
 
Para responder estas y otras preguntas similares, el informe de la Organización de Estados Americanos ha dicho que «El proceso electoral venezolano estuvo a todas luces plagado de irregularidades que restringieron los derechos políticos de los ciudadanos e impidieron que los resultados publicados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) reflejaran la voluntad del pueblo venezolano» (http://informe21.com/politica/oea-elecciones-en-venezuela-son-ilegitimas-por-irregularidades).
 
Sea como sea que se interpreten los resultados de acuerdo a los intereses políticos, la verdad es que ese no es el ambiente para el ejercicio libre del derecho al sufragio, como apunta Alberto Barrera T al comentar que “El domingo pasado se selló una larga y triste derrota. Fue un duro golpe contra la verdad, contra la confianza colectiva, contra el voto, esa experiencia que nos hacía comunes, que nos hacía país [ … ] Votar dejó definitivamente de ser un acto independiente y soberano” (http://americanuestra.com/alberto-barrera-tyszka-una-larga-triste-derrota/). ¿Será, como dice Michael Penfold, que en Venezuela ha renacido un colosal nuevo Leviatán, un nuevo mecanismo de coacción y condicionamiento del voto que es altamente efectivo y que luce logística y tecnológicamente muy sofisticado? (http://prodavinci.com/blogs/el-nuevo-leviatan-venezolano-entendiendo-el-15oct-por-michael-penfold/).
 
Si la voz del Grupo de Lima fuera escuchada con seriedad, y aplicada, quizás coadyuvaría en la problemática electoral venezolana:
 
“[ … ] la revisión del sistema electoral, incluyendo en particular, la renovación del Consejo Nacional electoral con miembros nombrados por la Asamblea Nacional, y la publicación de un cronograma de elecciones, las que deben ser supervisadas por observadores electorales independientes” (https://www.gob.mx/sre/prensa/declaracion-de-la-tercera-reunion-del-grupo-de-lima-sobre-la-situacion-en-venezuela).
 
¿O será mejor aprender de Estonia, país donde alrededor del 31-33% del
electorado vota constantemente por Internet?
 
 
 

Un comentario en “¿Ejercicio libre del Derecho al sufragio?”

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