JALISCO
 
El folklore mexicano, a través de sus contagiosas rancheras, ha acostumbrado a una frase que perdura en lo más profundo del hispanoamericanismo  y es que  “Jalisco nunca pierde, y si pierde arrebata”” para lograr sus propósitos de  llevarse siempre el premio.
 
Y es eso lo que ha sucedido con la Presidencia pro tempore del Mercosur. Si bien no existe, como afirma Venezuela y taimadamente Uruguay apoya y el boliviano alienta, una norma en los tratados del organismo multilateral que someta la rotación de la Presidencia a una votación previa, sino que es automática, lo cierto es que durante su existencia cada rotación ha sido presidida por una votación de los miembros del organismo.
 
Independientemente de que en el pasado ya ha sucedido que, por determinadas circunstancias, no se ha producido el cambio porque en alguno de los países no estaban dadas las circunstancias exigidas por los miembros, es razonable que esta rotación no se efectúe  automáticamente porque los otros estados tienen todo el derecho de verificar si, antes de que aquel estado a quien corresponda la asunción de la Presidencia, hay las condiciones de democracia y de gobernabilidad que exigen tanto el Tratado de Asunción como el Protocolo de Ouro Prieto.
 
Los medios (http://informe21.com/politica/venezuela-asume-la-presidencia-del-mercosur) dan cuenta de que Venezuela  ha asumido de “facto” la Presidencia pro tempore de Mercosur, sin la aprobación previa de los Estados miembros manifestada en una reunión de los miembros, y pese a la manifiesta oposición de Brasil y Paraguay, con lo cual ha introducido una nueva modalidad en la diplomacia, la de Jalisco.
 
Ahora, habrá que sentarse a esperar si esta actitud va a consolidar la unión suramericana o si, por el contrario, pondrá fin a una experiencia de años en materia de unión de distintos Estados en búsqueda de fines comunes.
 
EL TALENTO ÍMPROBO Y LA ADULANCIA
“[…] Cipriano Castro pasó a ser dueño y señor del poder absoluto, en una sociedad en la cual los poetas le dedican sus libros y los jóvenes ensayistas que constituían la nueva generación de pensadores positivistas, colaboraban en las páginas de El Constitucional, vocero oficial del gobierno […] bajo la batuta soez de Gumersindo Rivas”.
Carlos J. Sarmiento Sosa
EL DESEMPEÑO DEL SISTEMA JUDICIAL VENEZOLANO EN EL MARCO HISTÓRICO 1810-2010. EJV, abril 2015.
amazon.com/barnesandnoble.com
 

En las autocracias es común ver a ciertos intelectuales, cual dóciles juglares y bufones de la Corte, arrastrándose a los pies del mandón de turno y sus segundones, y complacerlos con loas y biografías grandilocuentes con el deliberado propósito de obtener beneficios, o simplemente por el enfermizo placer de rendir exagerado culto a los objetos de su inmensa alabanza.

El párrafo que se transcribe parcialmente en el epígrafe narra la conducta de poetas y ensayistas durante el mandato de Cipriano Castro a principios del siglo XX, cuando se desvivían por alabar a El Cabito en el periódico oficialista que dirigía un adulante de profesión; y viene todo esto a colación con motivo de una cuña publicitaria en la que un sedicente intelectual “[…] de cuyo nombre no quiero acordarme […]” hace alarde de su lealtad hacia el gobierno declarándose defensor de la “revolución” certificando estadísticas relacionadas con un supuesto creciente número de estudiantes que cursan en las escuelas y también con la inigualable calidad de vida actual del venezolano.

Como cada uno es libre de hacer lo que le plazca, este adulador,  otrora galardonado con el Premio Nacional de Literatura, está en su derecho de expresar su deleite por el régimen o por quienes lo representan, o por cualquier otro asunto, de viva voz o hasta lamiendo las botas del lisonjeado; pero lo que es reprochable es que, con el deliberado propósito de confundir, en la cuña publicitaria donde participa, concluye con una odiosa pregunta que, parafraseada, sería así:

¿Será por tantos logros que quieren derrocar al gobierno?

Si se lee detenidamente, amable lector, verá el cinismo de este intrigante sujeto en su desaforado y lisonjero afán gobiernero, y cómo torticeramente intenta descalificar a la oposición. En efecto, salvo desquiciados extremistas de salón, los opositores solamente han exigido la aplicación de un mecanismo consagrado en la Constitución de 1999 -el referéndum revocatorio- como es público y notorio.

Siendo esto así, la despreciable conducta de ese chupamedias es injustificable porque simple y llanamente además de mentir, tiende a crear un ambiente de confrontación cuando lo que está en juego es un simple ejercicio democrático.

Razón tenía El Libertador cuando el 8 de octubre de 1828 escribió desde Bogotá al general Francisco Carabaño:

Los hombres de luces y honrados son los que debieran  fijar la opinión pública. El talento sin probidad es un azote. Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad. Ellos buscan la anarquía, la confusión, el caos y se gozan en hacer perder a los pueblos la inocencia de sus costumbres honestas y pacíficas”.

 
¡DIVORCIADAS A TRABAJAR!
 
Informan los medios (http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-07-26/divorciada-ponte-a-trabajar-busca-trabajo-juez-reglas_1237657/) que un juez ha sentado jurisprudencia en el Reino Unido cuando en un juicio de divorcio, al darle la razón al marido, le ha dicho a la cónyuge:
 
El mundo del trabajo tiene posibilidades infinitas. Un gran número de mujeres con hijos lo consiguen cada día, y eso es lo que debería hacer […] No creo que sus hijas vayan a sufrir porque ella trabaje, eso les dará un buen modelo de comportamiento. Deniego también las otras razones que da, sobre sus responsabilidades con los animales, los árboles o la limpieza. La señora […] no ha hecho ningún esfuerzo para buscar trabajo o poner al día sus habilidades porque ha dado por hecho que sería mantenida de por vida. Es esencial que empiece a trabajar ya”.
 
La sentencia ha saltado a las primeras páginas porque, a pesar de que otro juez británico sentenció que las mujeres con hijos mayores de siete años deberían trabajar para vivir, surge la problemática que gira alrededor del cuido de los hijos mientras las madres divorciadas trabajan, o las dificultades para conseguir trabajos dignos, o de conseguirlos, se trate de empleos poco remunerativos o, en fin, a múltiples factores.
 
Pero lo cierto es que esa habitual práctica de que los jueces imponían a los ex maridos la obligación de proteger a sus ex mujeres como al cónyuge económicamente más débil ya no parece justa, sobre todo si los hijos son mayores, o si ellas poseen medios económicos suficientes para el sustento propio, como en el caso que ha dado origen a estos comentarios, puesto que la dama había recibido su participación al liquidarse la comunidad conyugal. “La pensión por divorcio ha dejado de ser un vale gratis para toda la vida”, ha dicho una abogada de familia, mientras que otra ha rematado con toda claridad:
 
En las implicaciones financieras del divorcio el péndulo ha oscilado claramente a favor de las mujeres, pero ahora parece estar moviéndose en sentido contrario”.
 
Si fuera cierta esta afirmación, vale la pena leer el mensaje que dio una periodista, Linda Kelsey, que escribe para ‘”The Telegraph”  a la divorciada que el juez le dijo que era esencial que empezara a laborar:
 
“[…] No te amilanes y consigue un trabajo. Estarás mucho mejor. En lo financiero, quizá solo un poco. En términos de respeto por ti misma, inconmensurablemente mejor”.
 
SOBRE LOS MAGISTRADOS
Dentro de los innumerables casos de corrupción, ha surgido últimamente uno en los medios (http://runrun.es/runrunes-de-bocaranda/runrunes/272466/los-runrunes-de-bocaranda-de-hoy-28-07-2016.html) que llama la curiosidad por la persona a quien se imputan unos hechos de corrupción.
 
Según parece, la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional ha recibido una denuncia presentada por una sociedad mercantil de la industria de la construcción contra un ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), a quien acusa de presuntamente hacerse propietario de 14 apartamentos en un edificio en una prestigiosa zona urbana caraqueña a través de un familiar, valiéndose para ello del forjamiento de documentos en una Notaría del Estado Miranda y de otras empresas de amigos y familiares del distinguido juristas.
 
Sin dudas que el caso aparenta ser de gran envergadura porque se supone que quien ha ejercido la magistratura es alguien que cumplió con los estrictos  requisitos exigidos por la Constitución de 1999 y la Ley Orgánica del TSJ, tales como ser venezolano por nacimiento y no poseer otra nacionalidad, ser ciudadano de reconocida honorabilidad, jurista de reconocida competencia, gozar de buena reputación, haber ejercido la abogacía durante un mínimo de 15  años y tener título universitario de postgrado en materia jurídica; o haber sido profesor universitario durante un mínimo de 15 años y tener la categoría de profesor titular; o ser o haber sido juez superior con un mínimo de 15 años  y  reconocido prestigio en el desempeño de sus funciones.
 
Por supuesto, tan rígidos requisitos finalmente son vulnerables cuando la mala fe o el juego político interesado se proponen simplemente colocar a un sumiso personaje en la alta esfera judicial, al punto que se pueden conseguir doctorados en universidades de última categoría y fabricar los famosos currículos de vida partiendo de aquel viejo dicho según el cual “el papel aguanta todo”, con lo cual no extraña que alguien, sin verdaderas credenciales, pueda acceder a la magistratura.
 
No se sabe en qué terminará la averiguación contra el presunto magistrado-delincuente; pero merece recordar que la Constitución de 1961, siguiendo la tradición constitucional, solamente exigía para ser magistrado que se tratara de un abogado venezolano por nacimiento y mayor de 30 años, delegando en el legislador la potestad de exigir algunas condiciones como el ejercicio de la profesión, de la judicatura o del profesorado universitario en materia jurídica por determinado tiempo; y, durante la vigencia de esa carta magna, ilustres juristas ejercieron tales funciones con sapiencia y honradez por lo que, pese al tiempo transcurrido, su memoria es recordada con respeto y admiración, e invocada como ejemplo de lo que debe ser un magistrado. Por supuesto, también los hubo de bajo calibre, pero esos se convirtieron en polvo bajo el inclemente peso del  manto de la historia.
 
SANDECES
 
Informan los medios (http://politica.elpais.com/politica/2016/07/26/actualidad/1469533262_987049.html) que un ferviente seguidor del Coletas y que funge a la vez de dirigente de la formación política a la que pertenecen, ha afirmado que el sistema –que no es otro que el libre mercado- es la que empuja a «la gente humilde» a contratar a lo que se conoce como economía sumergida, es decir, el mercado negro de trabajo que recibe salarios por debajo de lo que normalmente se pagaría y, a la vez, el contratante no da cumplimiento a las obligaciones con la seguridad social.
 
El asunto ha saltado a la palestra porque el individuo tuvo durante más un año un asistente que le prestara servicios sin contrato ni seguridad social; y, en lugar de limitarse a aceptarlo, como lo hizo al reconocer que no hizo «las cosas bien», cínicamente inventó una tesis según la cual es injustificable apelar a la economía sumergida si uno está en una buena situación económica, pero que hay millones de familias que pueden hacerlo porque no les queda otra opción, aun a sabiendas de que están haciéndolo mal.
 
Claro, el tío es de izquierdas y por tanto lo que ha dicho suena a música celestial en los oídos de los populistas, marxistas y demás yerbas de la misma especie, por lo que puede darse el lujo de decir tantas o peores sandeces como la comentada, que siempre recibirán con alborozo.
 
LA NUEVA MODALIDAD DE ESCLAVISMO
 
Como expresaba en «LA “PROFUNDIZACIÓN” DEL “PROCESO” (Reflexiones a últimos de julio 2016), la política destinada al “derrumbamiento de todo el orden social tradicional” no es adrede, ni producto de políticas equivocadas como lo ve la mentalidad democrática liberal, sino del plan de “profundización” del “proceso” en el que la destrucción de la sociedad de libre mercado es el objetivo final.
 
Pues bien, dentro de ese mismo orden de ideas, una reciente resolución gubernamental establece “[…] un régimen laboral transitorio, de carácter obligatorio y estratégico para todas las entidades de trabajo del país públicas, privadas, de propiedad social y mixtas, que contribuya con el reimpulso productivo del sector agroalimentario, estableciendo mecanismo de inserción temporal de trabajadores y trabajadoras en aquellas entidades objeto de medidas especiales implementadas para fortalecer su producción nacional”.
 
Según la resolución, el gobierno nacional ahora puede decidir “insertar temporalmente” trabajadores de una empresa en otra que esté en proceso de reactivación productiva del sector agroalimentario.
 
Se trata de un sistema obligatorio de movilización de trabajadores de una empresa a otra en la cual la voluntad del trabajador no es tomada en cuenta y, además, nadie puede negarse a cambiar de empleador, pues no corresponde ni a éste ni al empleado decidir al respecto.
 
Lo más impactante de la resolución es que, al tratarse de un trabajo forzoso u obligatorio, viola no solo de principios constitucionales sino también de las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), definido como aquel  trabajo o servicio “[…] exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente”. Esto no es más que el regreso a las inhumanas formas de trabajo en los tiempos de la esclavitud.
 
Pero como decía este escribidor, no son “palos de ciego”, son pasos firmes en el camino de la destrucción del libre mercado aunque la resolución en comento no va a funcionar por inoperante e insensata y, además, porque ni empresas ni trabajadores van a acatarla acogiéndose a la desobediencia civil. Entretanto, la caída de la producción se profundiza, la escasez, la inflación y el resto de males creados por la economía dirigida se incrementan con lo cual se fomenta el ambiente del caos, crisis y pobreza  en busca de la dominación. El mamotreto llamado Plan de la Patria, siguiendo las líneas trazadas en su día por Marx y Engels lo dice con claridad al expresar que “[…] nosotros estamos obligados a traspasar la barrera del no retorno, a hacer irreversible el tránsito hacia el socialismo […]”; y un alto jerarca oficialista (http://informe21.com/politica/cabello-seguiremos-tomando-empresas-y-una-grandota-nos-esta-provocando) lo ha reconfirmado:
 
“[…] aquí va a gobernar la revolución hasta que se acabe el petróleo«.

Deja un comentario