EL MURO DEL CARIBE: CAIDA PREMEDITADA CON RUMBO A LA LIBERALIZACIÓN DE LAS INVERSIONES

En las REFLEXIONES A ÚLTIMOS DE DICIEMBRE 2014, decía este escribidor que se puede especular, criticar, compartir y llegar a la conclusión que cada uno desee, pero lo cierto es que el Muro del Caribe ha sido derribado no por la fuerza popular como el célebre de Berlín, sino porque así lo resolvieron Estados Unidos y Cuba; y que ello, según los medios, era producto de que ambos países vinieron conversando durante varios años para llegar a un punto de coincidencia que implicara para ambos una posición ganar/ganar en el juego.

Luego de la celebración de la fecha natalicia del Niño Dios, los medios informan que por primera vez en 38 años, tiendas estatales, restaurantes privados, supermercados, hoteles y muchas casas de La Habana exhiben decorados de Navidad, “…un día que antes ni siquiera era feriado en la isla comunista pero que este año será especial tras recibir un regalo anticipado del presidente Barack Obama”; se comenta libremente que todo lo que se anunció por los Presidentes cubano y norteamericano se está viviendo con mucha esperanza, esperanza de que van a haber mejores condiciones de vida, un mejor entendimiento, al punto de que se vieron a promotoras con ceñidos trajes  de Santa Claus por las calles habaneras repartiendo volantes entre los turistas y hasta la tradicional misa de Nochebuena fue celebrada tranquilamente en lo que hasta hace pocos años era un Estado ateo.

Por simple deducción, esta apertura no fue “de la noche a la mañana”, sino algo previamente analizado, calculado e implementado -se comenta que desde 18 meses atrás- con miras a algo importante, como abrir el país hacia condiciones similares al libre mercado. Para muestra de ese proceso evolutivo, basta mirar la Ley No. 118 de la Inversión Extranjera, aprobada por la Asamblea Nacional el 29 de marzo de 2014, en la cual se declara que “nuestro país -léase Cuba- ante los desafíos que enfrenta para alcanzar un desarrollo sostenible puede, por medio de la inversión extranjera, acceder a financiamiento externo, tecnologías y nuevos mercados, así co­mo insertar productos y servicios cu­banos en cadenas internacionales de valor y generar otros efectos positivos hacia su industria do­méstica, contribuyendo de esta manera al crecimiento de la nación”, agregándose en otro considerando que “Los cambios que tienen lugar en la economía nacional como consecuencia de la actualización del modelo económico cubano regido por los Lineamientos de la Política Eco­nómica y Social del Partido y la Revolución, aconsejan revisar y adecuar el marco legal de la inversión extranjera que establece la Ley No.77 “Ley de la Inversión Extranjera”, de 5 de septiembre de 1995, para ofrecer mayores incentivos a esta y asegurar que la atracción del capital extranjero contribuya eficazmente a los ob­jetivos del desarrollo económico sostenible del país y a la recuperación de la economía nacional, sobre la base de la protección y el uso racional de los recursos hu­manos y naturales y del respeto a la soberanía e independencia na­cionales”.

Igualmente, en el campo turístico Cuba ha estado reconociendo la importancia de la inversión extranjera en ese sector como clave para poder desarrollar la capacidad hotelera del país y se ha insistido en las oportunidades de negocios para crear empresas mixtas dedicadas a la construcción y operación de hoteles, desarrollo inmobiliario asociado a campos de golf, contratos de administración y comercialización, además de franquicias en el exterior. Según informaciones recogidas, Cuba cuenta con 60.500 habitaciones hoteleras y para 2020 las autoridades prevén llegar a 85.000. Los principales polos tendrán un destaque particular, como el balneario de Varadero (en el rango del 31% de todas las habitaciones), además de realce en La Habana, norte de Villa Clara, Jardines del Rey y Holguín. Cuba opera tres terminales de cruceros, siete marinas y 10 aeropuertos internacionales.

Como administración hotelera existen 62 contratos firmados con 17 gerencias extranjeras, de las que 13 son españolas dentro de las que se destaca el prestigioso grupo Meliá Hotels International con 27 establecimientos hoteleros.

Todo parece indicar que, lejos de aminorarla, la nueva normativa  potenciará la inversión extranjera directa en el sector turístico cubano, para lo cual ha previsto la creación de empresas mixtas a través de ciertos tipos de contratos como los de Producción Cooperada de bienes o prestación de servicios para la realización o cooperación conjunta de actividades productivas y/o prestación de servicios en el que la parte extranjera debe proporcionar recursos materiales o financieros, tecnología o mercado para la producción o los servicios objetos del contrato, estableciéndose en las negociaciones  la forma de retribución por cada concepto; y el Contrato de Administración Hotelera o Productiva,  mediante el cual una persona jurídica cubana confiere a una persona jurídica extranjera la administración de una instalación  durante un período determinado a cambio de una remuneración, condicionada a los resultados en la eficiencia de la gestión. En estos contratos la parte extranjera debe aportar know how, tecnología o mercado basado en su experiencia industrial o comercial en el tipo de actividad que administrará.

En fin, la legendaria dictadura parece haber optado por reglas claras y estables que garanticen la inversión extranjera, particularmente en un sector tan singular como el turismo. Legislación intervencionista o caprichosa y excesivamente reguladora que deje la decisión en manos de funcionarios estatales, o que se preste a distintas interpretaciones y en donde la libre voluntad de las partes sea desvirtuada por un supuesto e inexistente interés general sobre el particular, no servirán jamás para incentivar la inversión, ni nacional ni extranjera.

“NADA ES MÁS COBARDE QUE UN MILLÓN DE DÓLARES”

Digamos que es una afirmación simplista, poco científica, que lo que busca es explicar la conducta de los dueños del capital cuando se alarman negativamente ante una luz amarilla encendida en el tablero; pero lo que es indudable es que, el inversionista, a la par de hacer los estudios pertinentes de mercado y la proyección de sus inversiones, exigen que haya un marco de seguridad jurídica para sus inversiones.

Colombia, donde no es un secreto que hay una guerra desde hace más de 50 años, y pese a ello, la inversión nacional y extranjera aumenta cada día al punto de que ese país se encuentra entre los mayores receptores de capital foráneo.

Otros países latinoamericanos que, si bien han pasado años entre guerrilla y populismo, hoy en día reciben inversiones y aumentan su productividad y el nivel de vida de sus ciudadanos, arrojando las cuentas públicas buenos resultados: Nicaragua, Ecuador, Perú, Bolivia y Uruguay son claros ejemplos pese a que algunos de sus gobiernos practican un doble lenguaje, uno marcado por el populismo y otro por el libre mercado. Cuba acaba de promulgar una ley de inversiones extranjeras con trato preferencial al capital off shore para ciertas áreas que considera indispensables para el desarrollo de la economía de la isla, como referí en la reflexión precedente.

El capital ha perdido el miedo en esos países, y espera ansioso por los cambios cubanos. En otros, sin embargo, aún no se da ese fenómeno porque, simple y llanamente, el marco de seguridad jurídica no es confiable. Se pueden dictar leyes garantizando la inversión, ofrecer garantías y exenciones impositivas y cuanta ventaja sea posible, pero si no hay confianza en que se van a respetar unas reglas que al menos van a regir por cierto tiempo y que, en caso de disputas éstas serán resueltas por jueces o árbitros imparciales, no habrá inversiones.

TURISMO Y SEGURIDAD PERSONAL

En el último trimestre de 2014, fue promulgada una nueva reforma a la Ley Orgánica de Turismo y, al mismo tiempo, se dictaron otras leyes y reglamentaciones con el fin de promover la actividad turística.

Independientemente del contenido de esos textos que, en criterio de este escribidor no son lo suficientemente atractivos para invertir en el sector y se mantienen alejados y a larga distancia de la legislación cubana sobre inversiones extranjeras y turísticas, hay un aspecto fundamental que atender y es el de la seguridad personal.

En efecto, durante varios años, los medios han dado cuenta de numerosos delitos cometidos contra turistas que allende los mares se han acercado a disfrutar de la belleza tropical y de las playas venezolanas, delitos que van desde el simple arrebatón -que puede suceder en cualquier paraíso turístico del mundo- hasta caerle a tiros a un afamado entrenador de baloncesto o el asesinato de visitantes foráneos, como el acaecido en el pasado mes de diciembre cuando una pareja española fue secuestrada en Maracaibo y, luego de ser robados, ella resultó muerta de un balazo en la cabeza aun cuando, luego de las investigaciones policiales, pareciera que el marido de la difunta había planificado el crimen con unos sicarios ubicados en Maracaibo para cobrar el seguro de vida.

En defensa del panorama actual de la seguridad personal un alto funcionario del sector turístico confusamente explicaba que el autor del asesinato de la dama hispana había sido el marido de ella. Al respecto, este escribidor se pregunta: es tan fácil contratar asesinos a sueldo como para que un extranjero llegue a Venezuela y en menos de lo que canta un gallo consigue a unos sujetos para que despachen a la esposa al otro mundo? Me califico de “naif” o “zanahoria”, pero pareciera un poco más complicado.

Y qué decir del suceso delictivo ocurrido el pasado 27 de diciembre cuando 7 bandoleros fuertemente armados atracó en playa Arapito a unas 300 personas que disfrutaban un día de sol, a quienes atemorizaron con tiros al aire? Y el acaecido al día siguiente, el 28, con motivo de la celebración de las fiestas de Nuestra Señora de Altagracia cuando un grupo armado disparó contra los asistentes al complejo ferial de Los Puertos de Altagracia, en el municipio Miranda del estado Zulia, dejando el saldo de un joven muerto y dos personas
heridas?

Con perspectivas como las citadas, pareciera que es muy difícil que la actividad turística se desenvuelva favorablemente porque el tema es muy sensible y, al conocerse hechos delictivos de esa naturaleza en el exterior, los viajeros prefieren optar por lugares menos riesgosos.

De manera que se podrán reformarse las leyes que rigen la actividad turística y conceder cuanto incentivo se considere y, además, contar con una buena red de establecimientos turísticos pero, sin seguridad personal, pocos dividendos va a obtener Venezuela de esa industria.

Un comentario en “Reflexiones a primeros de 2015”

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