LA REGIA DEFENSA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

 
Informa la red que en días pasados, el Rey Felipe VI, durante una visita oficial a México, ha firmado un convenio cultural mediante el cual se instauró el primer título académico de alcance y homologación internacional del español, similar al “Proficiency’” británico que otorga University of Cambridge, o al “Toefl’” estadounidense, que ha sido denominado Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE), una iniciativa conjunta del Instituto Cervantes, la Universidad Autónoma de México y la Universidad de Salamanca para crear un servicio electrónico de evaluación y certificación del grado de dominio de la lengua española.
 
En sus palabras a los asistentes al evento, Felipe expresó:
 
«Si queremos que nuestra lengua se afirme como segunda lengua de comunicación internacional, debemos superar la visión de corto alcance, centrada en lo de cada uno, y poner en común los recursos de todos para lograr un objetivo que redundará en beneficio común«.
 
Si bien se trata de un convenio a nivel de las citadas universidades, en conjunción con las 22 Academias de la Lengua Española, la presencia de la corona constituyó un apoyo oficial del reino a la iniciativa, pues como el mismo Monarca dijo, «faltaba en el universo de la enseñanza del español como segunda lengua extranjera, un certificado ágil y de gran prestigio, que se situara en la línea de los que ofrece la lengua inglesa«.  
 
Para este escribidor, se trata de una iniciativa extraordinaria sobre todo si se toma en consideración que en el mundo hispanoparlante cada región de ese universo tiene modismos y neologismos propios que en ocasiones dificultan el entendimiento de una palabra o frase por parte del nacional de otro país. De esa manera, el no hispanoparlante que aspire a cumplir con el SIELE tendrá que saber que “pibe” en Argentina es lo mismo que “chaval” en España que no es más que un sinónimo de “joven”, es decir, persona de poca edad.
 
 

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL REFERENDUM
GRIEGO

Este escribidor lee en la red que hay celebraciones en Grecia por el triunfo del NO  lo mismo que si las hubiera habido por el triunfo del SÍ. Ello conduce a una reflexión.
 
Como informa Wikipedia, la democracia comenzó en la Antigua Grecia, específicamente en Atenas en el siglo V a. C. (el siglo de Pericles). Por ello se le denomina frecuentemente como democracia ateniense. Tuvo una vida relativamente prolongada en
comparación con las democracias liberales actuales, pues puede hablarse de la era democrática en Atenas desde las reformas de Clístenes alrededor del 508 a. C. hasta la supresión de las instituciones democráticas a causa de la hegemonía macedonia en 322 a. C. También hay que citar como antecedente al sistema timocrático establecido en Atenas por la Constitución de Solón en el año 594 a. C.
 
Esa democracia no era perfecta sino más bien limitada tanto en el ejercicio de los derechos ciudadanos como de la forma de entender el gobierno del pueblo, pues se dieron otras formas de gobierno como la aristocracia, la monarquía, y la tiranía y la oclocracia, esta última como una  forma degenerativa de la democracia, que confirmó la anacyclose o teoría cíclica de la sucesión de los sistemas políticos, desarrollada 200 A. C. por el historiador  griego Polibio.
 
En aquella democracia -informa Wikipedia- solamente los varones adultos que fuesen ciudadanos y atenienses, y que hubiesen terminado su entrenamiento militar como efebos tenían derecho a votar en Atenas. Esto excluía a una mayoría de la población, a saber: esclavos, niños, mujeres y metecos. También se rechazó a los ciudadanos cuyos derechos estuviesen en suspensión (típicamente por la atimia, consistente en no haber pagado una deuda a la ciudad); para algunos atenienses esto significaba la incapacitación permanente (e incluso hereditaria). No obstante, al contrario que en las sociedades oligárquicas, no había requisitos de posesión de riquezas o propiedades que limitaran el acceso a la ciudadanía (las clases económicas de la constitución de Solón permanecían en la legislación, pero eran papel mojado).
 
No obstante, los ciudadanos tenían el derecho de tomar la iniciativa: para hablar en la Asamblea, para iniciar un juicio público (que pudiera afectar a toda la comunidad política), para proponer una ley ante los legisladores o para proponer sugerencias al Consejo. Al contrario que los funcionarios, el ciudadano iniciador no era examinado antes de acceder al cargo ni tenía que rendir cuentas después de finalizar –a fin de cuentas no tenía ningún cargo que defender y su propuesta podía durar solamente un momento.
 
El grado de participación de los ciudadanos oscilaba enormemente, desde no hacer
prácticamente nada hasta algo similar a una ocupación a tiempo completo. Pero incluso para el ciudadano más activo, la base formal de su actividad política era la invitación que todos tenían a participar (cada ciudadano libre, ateniense y varón) resumida por la frase “cualquiera que lo desee”. Había entonces tres funciones básicas: los funcionarios organizaban y llevaban a cabo los protocolos administrativos; el Ho boulomenos era el iniciador y el ponente; y finalmente la gente, reunida en la Asamblea o en un tribunal, tomaba las decisiones, entre sí o no, o entre las alternativas en cada caso.
 
Analizando estos antecedentes, podría decirse que el reciente y cacareado referéndum es una caricatura de la participación ciudadana en los tiempos de la democracia ateniense. En efecto, el nuevo conductor de la política griega, esencialmente populista, ha solicitado el auxilio del pueblo a través de un referéndum, pero que en nada se parece a la descripción de la participación popular en la antigua Grecia. Simplemente, una apresurada consulta a los votantes para que se definieran entre un Si y un No frente a las medidas de austeridad que solicita la Unión Europea cuando la gente no tiene ni la más remota idea de qué es lo que va a decir ni los efectos que una respuesta positiva o negativa pueden ocasionar para su país porque un tema, como es el económico, se ha querido llevar populistamente al campo político pensando erradamente que con ideas se pueden resolver problemas estrictamente técnicos.
 
Como ha dicho mi amigo Diego Castagnino en un comentario en Facebook, nunca deja uno de sorprenderse por la capacidad de pueblos y países enteros de transformarse en unos perfectos imbéciles, ignorar que lo son y hasta celebrarlo! Ah, y por supuesto, no faltará otro grupo de sesudos idiotas vociferando solemnemente que el pueblo nunca se equivoca, la voz del pueblo es la voz de Dios y demás sandeces por el estilo.
 
El escritor español Eduardo Mendoza sentenció en estos días severamente a los griegos y declaró a ABC en Madrid:
 
Desde que murió Aristóteles [los griegos] no han dado un palo al agua. Deberían salir ya de Europa. Tienen una forma de vida que les permite ser pobres, como la España de los años cincuenta”.
 

COMPARTIENDO UN CONFITE

Informa la red que el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha invitado a cenar recientemente al Rey Juan Carlos y a los expresidentes Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero en el viejo y tradicional restaurante madrileño Casa Lucio, en la famosa Cava Baja del Madrid de los Austria, donde disfrutaron de los platos más tradicionales que ofrece el establecimiento.
 
Se trata, según este escribidor, de un acto normal entre seres civilizados en una democracia y que pueden darse el lujo de sentarse a una mesa dejando de lado sus diferencias políticas para compartir alimentos que y no precisamente en el restaurant más
costoso y “fancy” de las noches madrileñas.
 
Quizá otros, como el coletas y sus seguidores, dirán que se trató de una reunión de la “casta” para continuar la planificación de la expoliación del pueblo; y aun peor, habrá algunos que censurarán que personajes con ideas tan disímiles hayan sido capaces de compartir y dialogar porque ellos ni siquiera tienen la capacidad para convidar a sus adversarios políticos a comerse una “reina pepeada” en una arepera de Las Mercedes, de Caracas.
 
Con toda seguridad, compartir un confite será más útil para el país que una terca y reiterada negativa al diálogo.
 

JUSTICIA HOLANDESA

Por primera vez en el mundo que un grupo de civiles ha invocado a la legislación europea sobre derechos humanos -y al derecho de daños- para pedir que se ponga coto a la contaminación en el Reino de Holanda, para lo cual Urgenda, una ONG, demandó el pasado abril al Gobierno de los Países Bajos.
 
En respuesta a la petición judicial, recientemente la justicia holandesa ha sentado un precedente este miércoles al ordenar al Gobierno que reduzca, con medidas más eficaces que las actuales, el avance del efecto invernadero; y en la sentencia han fijado incluso una meta concreta: para el año 2020 debe haber una rebaja de un 25% de los gases que provocan el calentamiento de la Tierra (CO2), en lugar del 16% marcado por la actual política medioambiental.
 
En el fallo, se ha afirmado que las autoridades “tienen la obligación de proteger a los ciudadanos de los grandes peligros derivados del cambio climático”, pero que “los jueces deben ocupar el sitio de los gobernantes cuando se trate de ejercer dicha protección para evitar maniobras injustas”, como es el caso del clima, pues la población sufre directamente las consecuencias de la inacción oficial.  
 
El asunto fue resuelto de una manera que revela la independencia judicial y enaltece a los sentenciadores. En efecto, un fallo como el comentado puede traer consecuencias económicas de gran transcendencia desde el mismo momento en que comiencen a aplicarse las medidas ordenadas pues, como señaló la representación gubernamental, se corre el riesgo de que las empresas las rechacen e, incluso, hasta puedan abandonar el suelo holandés para trasladarse a otros países más benévolos con sus intereses.   
 
Todo ello ha sido obviado por los jueces. Allá el gobierno, quien tendrá que ingeniárselas para hacer convivir las medidas de salvaguarda implementadas con los intereses empresariales.
 

EL AUGE DE LA CLASE MEDIA EN EL MUNDO Y EL INCREMENTO DE LA POBREZA EN VENEZUELA

El mundo está viviendo una expansión de la clase media que va a generar una mayor demanda de productos básicos, especialmente de alimentos, según informaciones que se leen en la red.
 
En la actualidad se está dando una expansión de la clase media en el mundo, situación que va a continuar en los próximos años, dado que las personas van a tener mayores ingresos disponibles y su dieta alimenticia va a cambiar, afirma Vikram Mansharamani, doctor en economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
 
Por otro lado, de acuerdo con The Brookings Institution, la participación de la clase media en el mundo ha tenido un gran crecimiento. Mientras en las grandes economías del mundo este comportamiento ha registrado una disminución, en los países emergentes la clase media ha pasado de representar cerca del 30% en 1995, hasta el 50% en 2010 y se espera que en 2025 alcance a pesar aproximadamente el 80%.
 
En los últimos años la demanda del consumo global de proteína se ha incrementado casi en un 450%, alcanzando cerca de 250.000 toneladas en 2014. Se espera que el crecimiento continúe en los próximos años y se estima que en promedio en 2022 esta demanda alcanzará las 300.000 millones de toneladas métricas.
 
Todo ello se ha debido gracias a la expansión de la clase media; pero en todos los países no es igual y ahí salta a la vista el caso Venezuela donde, gracias a la guerra económica entre el libre mercado y la economía dirigida, la proporción de pobreza para el año 2015 será de 55%, es decir, 18 millones de venezolanos estarán en situación de pobreza al finalizar este año, debido a la caída del ingreso, a la inflación, estimada en 150%, y a la escasez de alimentos,  según la Encuesta Condiciones de vida de la población venezolana 2014 (Encovi), en la que trabajaron las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, y en la que se revela que la situación social en Venezuela es muy crítica.
 
En efecto, según cifras arrojadas por estudio recién concluido como revela El Universal, de Caracas,  el año 2014, 48% de la población del país estaba en situación de pobreza según los niveles de ingreso, lo que significa, explica el profesor Marino González, «que si la población del país es de 30 millones de venezolanos, estamos hablando de 15 millones de personas que estaban en situación de pobreza en términos de ingreso, y de ese porcentaje, 23% estaban en situación de pobreza extrema, es decir, no tiene acceso a los alimentos, no tiene con qué comprarlos, y por lo tanto están en una situación de alimentación y nutricional bastante crítica«.
 
Si a esa situación de pobreza del año 2014, con un decrecimiento económico de 4%, se le suma que en las perspectivas de crecimiento económico en el mundo, Venezuela figura con una caída, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, de 7% para este año, con lo cual será la única economía de América en la cual no habrá crecimiento este año, dijo el citado experto, «[…] lo cual es bastante preocupante porque significa que la proporción de pobreza que encontramos en la encuesta del año pasado va a aumentar en 2015 y va a ser superior a los índices de pobreza de 1998«.
 
Esto, en criterio de este escribidor, no es más que el resultado de la guerra económica. Mientras la economía de mercado permite el crecimiento y facilita el auge la clase media, la economía dirigida trae el incremento de la pobreza, aparejada con la escasez y la miseria.

 

 

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