A propósito de unas declaraciones del Ministro para la Educación

 

En el diario “EL UNIVERSAL”, de Caracas, del 25 de febrero de 2014, aparecen unas declaraciones atribuidas al ministro para la Educación mediante las que, dentro de la «campaña para erradicar la pobreza«, se pretende establecer políticas sociales para sacar a los ciudadanos de esa condición pero, haciendo la salvedad, advirtió:

 

«No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos«.

 

Esta declaración que, prima facie, puede causar indignación de algunos, hay que concatenarla con aquella famosa frase atribuida al tristemente célebre Jorge Giordani, el cerebro gris de las finanzas que ha logrado transformar la economía venezolana en lo que hoy son:

 

“…los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así…”.

 

Pero resulta que no se trata de frases aisladas o mera retórica circunstancial, sino que deviene de un plan perfectamente ordenado y planificado como se desprende de la entrevista que la aguda periodista Carla Angola hiciera en febrero de 2013 al general Guaicaipuro Lameda, quien se desempeñara como alto funcionario del gobierno del ex Presidente Chávez, hace más de 12 años, publicada por www.saladeinfo.wordpress.com.

 

En esa entrevista, Lameda narra que, ante algunas observaciones que él había formulado el fallecido ex Presidente acerca de las finanzas y economía nacionales, éste convocó a una reunión con otros personajes, entre ellos Giordani, quien le preguntó por los temas a tratar.

 

Una vez que Lameda comenzó a explicar sus ideas a Giordani, éste le interrumpió en
los siguientes términos:

 

“Mire, General, usted todavía no ha comprendido la revolución. Se lo explico: Esta revolución se propone hacer un cambio cultural en el país, cambiarle a la gente la forma de pensar y de vivir, y esos cambios sólo se pueden hacer desde el poder. Así que lo primero es mantenerse en el poder para hacer el cambio. El piso político nos lo da la gente pobre: ellos son los que votan por nosotros, por eso el discurso de la defensa de los pobres. Así que, LOS POBRES TENDRÁN QUE SEGUIR SIENDO POBRES, LOS NECESITAMOS ASÍ, hasta que logremos hacer la transformación cultural. Luego podremos hablar de economía de generación y de distribución de riqueza. Entretanto, hay que mantenerlos pobres y con esperanza”.

 

Estas palabras tomaron por sorpresa a Lameda quien airadamente ripostó a Giordani con unas palabras subidas de tono que podrían parafrasearse de esta manera: Quienes así piensen son unos  hijos de meretrices y yo no trabajo con hijos de meretrices.

 

El incidente finalizó con la intervención del propio Chávez y, por supuesto, en el corto plazo Lameda dejó de prestar servicios al régimen.

 
 

XXV
Aniversario del “Caracazo”

 

Con bombos y platillos, y hasta con una declaración de día festivo, se ha pretendido rememorar una fecha que, por lo trágica y sangrienta, debería reducirse a una mención como hecho que aconteció en la historia reciente de Venezuela porque, en los anales de la conculcación de los derechos humanos, el Caracazo ciertamente constituyó una demostración de la brutalidad represiva, condenada hasta por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 

Sobre los motivos del Caracazo se ha tejido una interesada falacia histórica destinada a  hacer ver que la acción violenta de aquellos días fue una rebelión de los pobres con conciencia de lucha, de batalla, que encarnó en las seculares víctimas de la desigualdad y la exclusión, contra el “paquete” económico y el Fondo Monetario Internacional. Eso es falso.

 

La verdad radica, en cuanto a este trágico suceso, en que el comportamiento económico excepcionalmente negativo de Venezuela, que venía inhibiendo el desarrollo social y el fracaso en la reducción de la pobreza, dio origen a una eclosión social; y no podía ser de otra forma cuando la tasa anual de crecimiento del producto total per capita promedio en el período que se inicia en 1978 hasta 2009 ha sido negativa, de 0.2%.

 

Por consiguiente, cuando el presidente Carlos Andrés Pérez que había tomado posesión el 2 de febrero de 1989, dictó dos de providencias el 26 del mismo mes, una que preveía el aumento del combustible para vehículos automotores y otra el alza en el precio de los pasajes de transporte urbano e interurbano, se produjo un indeseable resultado: la situación social eclosionó y se desbordó hasta los trágicos límites históricamente reseñados.

 

En estos días, Henrique Capriles Radonski, ha declarado que a “…25 años del caracazo que marcó a nuestra Venezuela, hoy, muchas de las condiciones siguen estando allí. No queremos otra explosión social”, mientras que un funcionario gubernamental, Jorge Arreaza, ha ripostado que El Caracazo «jamás se va a repetir en Venezuela«.

 

Ante estas dos visiones, y la imposibilidad de anticipar seriamente acontecimientos, cabe preguntarse: se ha mejorado el comportamiento económico de Venezuela incrementando el desarrollo social y reduciendo la pobreza al punto de descartar una eclosión social?.

 

Nazly Escalona, una joven venezolana, residente en el Uruguay desde hace tres meses, se atrevió a dar la respuesta al diario El País, de Montevideo en su edición del 28 de enero de
2014:

 

«Estamos hoy a 25 años del Caracazo, que para nosotros tiene una significación importante porque fue el día en el que el gobierno salió a reprimir a la gente y es lo mismo, han pasado 25 años, y estamos en la misma circunstancia”.

 
 

¿DESCONOCIMIENTO? ¿INDOLENCIA? ¿INCAPACIDAD? ¿COMPLICIDAD?

 

Una dama llamada Alina Fernández Revuelta, supuestamente hija de Fidel Castro y refugiada en el exilio, ha publicado en www.analitica.com, un escrito denominado “¿Cubanos agentones en Venezuela?”, en el que afirma que ese mensaje “Cubanos go home” que hoy recorre las calles de este país debió pronunciarse años atrás porque, según la susodicha dama, el aparato de inteligencia del castrocomunismo siempre estuvo activo desde los 60´s, pasando desapercibido para la dirigencia política y militar de la República civil.

 

Sin entrar a discutir la veracidad de la aseveración, la temida Dirección General de Policía (DIGEPOL) -temida como lo fue la Seguridad Nacional- contaba con conocidos esbirros de origen cubano, de ingrata recordación y de cuyo nombre no vale la pena acordarse, ocupando funciones de mando dentro de ese cuerpo policial; y si la memoria no me traiciona, algunos de esos personajes continuaron en la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) y algunos más jóvenes deben estar compartiendo funciones de espionaje y represión en el SEBIN.

 

De manera pues, que asumiendo como cierta la afirmación de Fernández Revuelta, efectivamente naturales del país caribeño siempre tuvieron presencia en Venezuela, del lado de la democracia y del castrocomunismo.

 

Lo lamentable fue que, en aquellos años, los servicios de inteligencia venezolanos no hubieran detectado la infiltración cubana que daría al traste con la República civil para dar paso al proceso de implantación del castrocomunismo en Venezuela. Con razón Fernández Revuelta afirma: «No estamos en el negocio de buscar culpables, ni somos detectives de la historia reciente de América Latina, pero ¿nadie sabia?, ¿nadie escuchaba? Por lo visto ni el propio ejército venezolano sabía lo que se estaba gestando en sus entrañas”.

 

¿Cómo fue eso posible?

El autócrata benevolente

 

Se entiende por autócrata benevolente a aquel líder que consulta a sus seguidores y los incorpora en esas consultas en las decisiones que luego toma. Así lo expresó la socióloga Mariclen Stelling en un programa televiso del 2 de marzo de 2014, según refirió el diario “EL UNIVERSAL”, de la misma fecha; y la aplicó para heurísticamente calificar al fallecido ex Presidente Hugo Chávez como tal autócrata benevolente.

 

Sin entrar en consideraciones de carácter político, hay que recordar -por solamente mencionar a dos criminales megalómanos- que Adolf Hitler y Benito Mussolini se conectaban con sus respectivos pueblos en monumentales concentraciones donde cada uno de ellos iba obteniendo la aprobación de sus propuestas mediante los calurosos y enardecidos aplausos y gritos de exaltación que las multitudes les daban, para luego implementar las medidas políticas que habían planificado.

 

A mi entender, flaco servicio hace Stelling a la memoria del extinto mandatario venezolano al calificarlo como autócrata benevolente porque le ha puesto un sitial al lado de los dos criminales europeos mencionados, en la basura de la historia.

 

Pero independientemente de ello, lo que sí merece considerar es que Stelling, con su razonamiento, admite el abismo que hay entre una constitución democrática como la de 1999 y el concepto de autócrata benevolente, artero concepto, porque ambos no pueden coexistir: El autócrata ejerce su autoridad sin ningún límite, luego no puede ser benevolente cuando la benevolencia “es un sentimiento que nace de la ternura y de la bondad del corazón”.

 

Para finalizar, el novedoso concepto me hizo acudir a las Reflexiones a últimos de Marzo de 2013, en EL MUJIQUITA, cuando expresaba:

 

Los mujiquitas se reproducen constantemente al punto que les han salido al paso las mujiquitas, de una alta peligrosidad que esconden bajo las faldas y que disimulan con dulcificadas palabras”. 

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