AVISO A LOS
LECTORES

Durante el corto tiempo en que le fue permitido publicar artículos de opinión en El Universal, de Caracas, este escribidor tuvo como norte tratar los temas desde la perspectiva didáctica y tratando que los temas más especializados, como los jurídicos, quedaran redactados en lenguaje sencillo, comprensible para todo lector.

Dentro de esa plan, referí a las formas aristotélicas de gobierno que, desde el siglo IV A.C., preveía Aristóteles, de las cuales tres de ellas tenían por objeto el bien común: La monarquía, o gobierno de una sola persona; la aristocracia, o gobierno de algunos pocos; y la democracia, o gobierno de muchas personas.

Las tres otras formas de gobierno tratadas en esa semanal columna  venían a ser degradaciones de las anteriores y así se tiene a la tiranía o el régimen de poder absoluto, de ordinario unipersonal, que con frecuencia instauraba el tirano, como la degradación de la monarquía; la oligarquía o aquella forma de gobierno en la que el poder supremo está en manos de unas pocas personas, como degradación de la aristocracia; y la oclocracia o gobierno de la muchedumbre como degradación de la democracia.

Asimismo, fueron tratados temas como el test de democracia, la dictadura, el golpe de estado y otros atinentes a los sistemas políticos y los derechos humanos.

Ahora bien, privado como se encuentra este escribidor de publicar en el aludido diario, ha considerado seguir la misma línea didáctica que fue del agrado de cierto público, dentro del que, sin dudas, no se encontraban los nuevos propietarios del rotativo.

Por supuesto, sin abandonar temas importantes que surgen permanentemente.

  

MAS SOBRE GUERRA ECONÓMICA

Dice la noticia que el Superintendente de Precios Justos recientemente invitó a denunciar a los supermercados que permitan largas colas para la compra y pago de alimentos en el país, afirmando que eso es parte de la guerra económica porque -afirma- los alimentos han sido utilizados históricamente para el sabotaje económico a los países socialistas, con el objeto de “hacer calentar al pueblo”.

Esas declaraciones lo que hacen es confirmar la existencia de la guerra económica que ha sostenido este escribidor. La diferencia estriba en que, para el funcionario estatal, se trata de un sabotaje económico, cuando en realidad son las fuerzas del mercado intentando sobreponerse a las fuertes ataduras que aplica la economía dirigida: Si no hay producción y por tanto poco que vender, además de incrementos de costos salariales e inflación, hay que mantener la actividad económica aplicando recortes para evitar el colapso de la empresa.

Es el enfrentamiento entre ambos sistemas.

ACERTADO COMERCIO INTERNACIONAL

Informaciones obtenidas de la red, dan cuenta de que la Unión Europea y el Ecuador, esa
pequeña nación iberoamericana, miembro del Alba y presidida por un economista que alardea ser anti imperialista, están publicando los documentos de un acuerdo comercial que permitirá a este último país unirse a los convenios que la UE tiene con Colombia y Perú.

Todo se inició  cuando se dio comienzo en 2007 a una serie de conversaciones entre la Comunidad Andina -Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia- y la UE que continuaron durante varios años y que dieron como resultado que la UE, Colombia y Perú suscribieran provisionalmente en 2013 los respectivos documentos.

Bolivia y Ecuador se habían retirado en 2009 de las conversaciones pero, inteligentemente, este último mantuvo los contactos con los europeos, lo que le permitió captar el potencial para mejorar el comercio entre la UE y Ecuador, así como para sus objetivos nacionales de desarrollo, por lo que volvió a la mesa de negociaciones en enero de 2014 y, finalmente,  se llegó a un acuerdo alcanzado en julio.

El acuerdo, en líneas generales, asegurará el acceso a los mercados y creará un entorno estable y previsible que ayude a impulsar y diversificar el comercio y la inversión entre las Partes,  permitiendo a Ecuador beneficiarse de un mejor acceso para sus principales exportaciones a la UE: pesca, banano, flores de corte, café, cacao, frutas y nueces, así como  facilitando las importaciones a Ecuador de productos clave de la UE, como la industria automovilística y el sector de las bebidas alcohólicas.  

Paralelamente, Venezuela sigue enfrascada en su guerra económica, mientras que sus aliados políticos, como Bolivia y Ecuador, se asocian con el mundo industrializado, siguiendo los pasos de Colombia y Perú.

 

LA INICIATIVA POPULAR PARA UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE

En estos días, un partido de oposición ha dado inicio a un proyecto llamado La Salida, consistente en el inicio del proceso de recolección de firmas para que, por vía de iniciativa popular, se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Al respecto, dice la Constitución en el artículo 347 que el pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario y que, en ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución; y en el artículo 348 agrega que la iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de la dos terceras partes de sus integrantes; los Concejos Municipales en cabildo, mediante el  voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos inscritos en el registro civil y electoral.

De acuerdo a estas disposiciones, es evidente que cuando se pretenda a) transformar el Estado, b) crear un nuevo ordenamiento jurídico y c) redactar una nueva Constitución, el 15% de los electores inscritos en el registro civil y electoral (que llamaré iniciativa popular) podrán convocar a la ANC.

Ahora bien, existen situaciones de hecho que no fueron previstas por el constituyente, como es el caso de la forma como se va a cumplir con la iniciativa popular. Si no hubo previsión al respecto, debe entenderse que basta que un 15% de electores registrados firmen para que se ponga en marcha el proceso por iniciativa popular; pero también podría sostenerse que el CNE, como poder electoral, tiene la facultad para autorizar y regular esa iniciativa, lo que pareciera que no es correcto porque el constituyente, de haberlo querido así, lo hubiera expresado.

Esto, de entrada plantea un primer inconveniente porque no existe un CNE confiable y, de hecho, un vocero declaró que la propuesta de La Salida era ilegal, lo que seguramente conducirá al TSJ.

Pero, aparte de esto, que puede convertirse en un largo camino mientras el TSJ decide, hay otro escollo y es la independencia e imparcialidad del CNE que, con esas características, puede hacer que el resultado sea distinto al deseado por La Salida.

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