A Gustavo Egui Delgado, un venezolano integral, buen amigo. In memoriam

 

NOBLESSE OBLIGE

Uno de los significados de expresión francesa que se traduce como “nobleza obliga” es que una persona debe actuar de una manera acorde a la posición de uno, y acorde a la reputación que uno se ha ganado, Si usted, amable lector, se ha comportado conforme a los principios y valores que le transmitieron sus antepasados, o es reconocido públicamente, como un brillante intelectual, o como un afamado médico o un prestigioso abogado o un hábil político,  su conducta debe ajustar al comportamiento por el cual se le ha reconocido.
Por tanto, si un personaje de esas cualidades es víctima de una canallada, como algunas de esas que ejecutan los mujiquitas cuando detentan su hora de poder, aquel actuará conforme a ha sido su conducta y, siendo así reconocido, no se esperará de él una destemplada o grosera respuesta, especialmente si ha leído las lecciones sobre “Como mandar la gente al carajo” del excelente sicólogo clínico y mejor amigo César Landaeta.
Esta reflexión viene a colación por el deplorable  comunicado -cuyo tono es de clara exaltación a la “Patria”, como apunta José Ignacio Hernández en “El asunto de la nacionalidad: ¿Hay distintos tipos de venezolanos?” (Prodavinci)-  mediante el cual se pretendía descalificar al licenciado César Miguel Rondón por el desempeño de su profesión, llamándolo “mexicano-venezolano”; pero, la respuesta de éste, que ha podido ser de elevados decibeles, se atuvo a su conciencia a través de un editorial al que denominó, “Una pequeña historia”, un texto con un profundo contenido histórico y emotivo que hizo vibrar los sentimientos de muchos, incluyendo los de este escribidor.
  Con elegancia y altura. Por qué? Simplemente, Rondón actuó conforme a su conciencia y al prestigio que se ha ganado en los medios audiovisuales. Nobleza obliga.
 

AUNQUE
LA MONA SE VISTA DE SEDA, MONA SE QUEDA

Aunque se pueda disimular o disfrazar la apariencia que se muestra hacia los demás, no se puede cambiar nunca lo uno es. Podemos disimular nuestro comportamiento, pero si no sabemos desempeñarnos con buenas maneras, se notara que no somos esa persona que aparentamos
Según los medios informativos, la mandataria argentina se largó a La Habana con el soñado objetivo de entrevistarse con su coterráneo, el Papa Francisco, mientras éste visitaba a los depredadores cubanos, resultando, según los mismos reportes, que el Pontífice se negó a recibirla.
Pues bien, en lugar de adoptar una posición acorde con la alta elevada posición política que ejerce de la República Argentina, o mantener discreto silencio, una gráfica muestra a la elegante y adornada mujer desafiando cínicamente a las cámaras mientras hacía un gesto obsceno con una cuidada mano y delicados dedos de largas y pintadas uñas, como una respuesta a la negativa papal.
A ella se aplica el refrán castellano que encabeza esta reflexión. Como se dice coloquialmente: Se le salió la clase. 
 
 

LAS CRUZADAS DE AYER Y LOS DESPLAZADOS DE HOY

A lo largo de los siglos, se han producido emigraciones en masa desde el este y el sur de Europa, como han contado los historiadores cuando narraron a la posteridad el liderazgo de Aníbal Barca, el “gran estratega” militar que con sus tropas y elefantes y guerra atravesó los Alpes hasta situarse en las puertas de Roma, la toma del Imperio Romano de Occidente por los hunos de Atila, y centurias después del asedio del Imperio Romano de Oriente por los otomanos, al igual que la conquista de la península ibérica por los musulmanes, allá en el s. VIII.
Se consideraba que eran guerreros a la conquista de, pero con ellos iban ingentes cantidades de personas que se asentaban en las tierras conquistadas, que se mezclaban con los habitantes de ellas y que dieron origen a una nueva cultura, con el transcurso de los siglos.
Hoy, al igual que ayer, el mundo occidental está alarmado cuando observa que millones de ciudadanos en masa están marchando hacia Europa, unos escapando de la guerra en el Oriente Medio y otros buscando, paz y mejor calidad de vida, sin olvidar a otros que van en su condición de agentes encubiertos de los extremismos
 islámicos con miras a destruir la civilización cristiana para convertirla en una “[…] colonia del Islam”, como advirtió  la célebre periodista italiana Oriana Fallaci en “La fuerza de la razón”, su segundo libro contra el islam publicado en 2004.
Este proceso migratorio ha traído a la memoria de este escribidor la primera Cruzada, cuando Europa estaba arruinada en medio de confrontaciones bélicas entre los distintos reinos. La agricultura destruida como consecuencia de fenómenos naturales y los efectos de la guerra, y las enfermedades diezmaba la población con distintas plagas.
Por otro lado, en lejanas tierras, el Imperio Romano de Oriente radicado en Bizancio continuaba en su auge, así como avanzaban los distintos movimientos masivos efectuados por los musulmanes que habían llegado a dominar desde Bagdad hasta Córdoba, en el sur de la península ibérica, mientras que los turcos habían ocupado lo que se conocía como Tierra Santa, donde había nacido, vivido y crucificado Jesús de Nazaret, por lo que una de las acciones que el Papa premiaba era la visita de los cristianos a Jerusalén en peregrinación religiosa, lo que daba una ventaja para la cristiandad porque, a medida de que los peregrinos avanzaban, iban alzando iglesias y monasterios, que en el medio rural sirvieron para poblar y poner en producción regiones hasta entonces vacías.
Quienes regresaban a su origen narraban los aspectos espirituales de su periplo, y
contaban anécdotas sobre el bienestar de Oriente, lo que demostraban con artículos y manufacturas que adquiridas en la travesía.
Las noticias también llegaban a los monarcas, los nobles y el Papado, a quienes les pareció una excelente idea dar inicio a una Cruzada con el fin de expulsar a los infieles de Jerusalén. Inmediatamente, la voz corrió entre  la nobleza al igual que llegó a oídos de miles de agricultores en ruina, famélicos campesinos y aventureros, quienes se dispusieron a partir, al punto que el Papa Urbano II, en el concilio de Clermont en Francia en 1095, al invitar a todos los cristianos a unirse a la primera Cruzada, les incentivó con un llamado a la guerra santa:
[…] Si triunfáis, las bendiciones del cielo y los reinos de Asia serán vuestra recompensa. Si sucumbís, alcanzaréis la gloria en la misma Tierra donde Jesucristo murió, y Dios no olvidará que os vio en la Santa Milicia”.
La consecuencia fue que comenzó un desplazamiento poblacional siguiendo a legendarios cruzados como Godofredo de Bouillón, Raimundo de Tolosa y Bohemundo de Tarento, quienes dirigían las huestes que rescatarían a Tierra Santa; pero en la arenga del Papa había un trasfondo para hacer emigrar a un elevado número de personas hacia Oriente.
Esas migraciones, ayer y hoy, parecen similares por las circunstancias. A la vista de los que se desplazan desde el Oriente Medio en busca de mejoras, Europa puede ser considerada por ellos como el  “continente de las oportunidades”, pero ignoran lo que ha dicho Arturo Pérez-Reverte (“Los godos del emperador Valente”, XL Semanal – 13/9/2015):
“Pero ni en el imperio romano ni en la actual Europa hubo o hay para todos; ni trabajo, ni comida, ni hospitales, ni espacios confortables”.
Quienes van forzados por las guerras fratricidas impuestas por los extremismos islámicos, pueden tener la misma visión de mayor calidad de vida, pero su traslado masivo y a la fuerza también puede ser observado como una invasión, como ha afirmado el obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo cuando dijo el 8 de septiembre a EFE que el Papa Francisco:
No son refugiados. Esto es una invasión, esta es una nación predominantemente católica. Vienen aquí con gritos de “Allahu Akbar “(Alá es Grande). Quieren hacerse con el control, se comportan de forma arrogante y muy cínica, rechazando los alimentos, (En alusión al rechazo de alimentos de la Cruz Roja por venir marcados con el signo de la Cruz) esparciendo suciedad por todas partes y muchos de ellos tienen más dinero que mucha gente de aquí”.
Finalmente, los que van encubiertos para provocar la caída de Europa. No son identificables a primera vista y, por tanto, actúan con libertad para minar las instituciones europeas, a veces hasta con tácita complicidad de los seudo izquierdistas y de los defensores de los DDHH.  
El Papa Francisco ha rogado a las naciones que los reciban y a los inmigrantes les ha dicho que «no se desanimen y no se avergüencen nunca»?.
¿Pero en la realidad, serán unas Cruzadas a la inversa, sea que busquen mejores vidas, sea huyendo, o sea encubiertos, que tienen como objeto implantar el Corán en Europa?,
  

FALACIA HISTÓRICA

En América ya existían civilizaciones. No fue descubierta, fue invadida y saqueada”.
Con lemas como este, y otros similares, se ha tratado de descalificar el descubrimiento de América aquel 12 de octubre de 1492, cuando Rodrigo de Triana lanzó su famoso “tierra” desde la “Pinta” del Almirante de la mar océano, Cristóbal Colón; y la misma tramoya se hecho con respecto a la conquista y colonización por los europeos, para presentarlos como crueles y despiadados personajes que cometieron un genocidio contra los indígenas y, para colmo, se llevaron el oro y la plata.
No es algo novedoso, ni ha surgido en los años recientes como producto de disquisiciones enfermizas de culpar a otros de las faltas propias y, con ello, lo que se pretende sostener es que la destrucción de las civilizaciones nativas fue producto de la invasión y la expoliación de América por los conquistadores, y que por esas circunstancias América -la América hispanoportuguesa- aún se mantiene con bajos niveles de desarrollo, por lo que la mayoría de sus países son parte del tercer mundo. Es simplemente la continuación de la leyenda negra americana que se comenzó a tejer cuando se afirmaba que  “los Indios eran engañados por los españoles al cambiar cuentas de colores y espejitos a  cambio de oro”, y que posteriormente se apoyó en las denuncias de fray Bartolomé de las Casas en su «Brevísima relación de la destrucción de las Indias».
Si cualquiera se asoma a la historia, basta con observar que el Imperio Romano se extendió desde antes y después de Cristo por varios continentes donde existían civilizaciones previas que fueron sometidas por las legiones y obligadas a tributar en favor de Roma.
Siglos después, Europa fue azotada por las invasiones bárbaras que se asentaron para siempre y acabaron con el Imperio Romano de Occidente; en el siglo VIII, los musulmanes conquistaron desde el medio oriente hasta el norte de Africa y atravesaron el canal de Gibraltar para asentarse por 7 centurias en Hispania, con el califato de Córdoba, vasallo del califato de Bagdad, hasta que aquél se hizo autónomo; los otomanos iniciaron su ofensiva hasta doblegar a Bizancio en el s. XV, destruyendo los restos del Imperio Romano de Oriente; y así sucesivamente.
Los europeos -españoles, portugueses, ingleses, franceses, holandeses, principalmente- trajeron sus tradiciones, su cultura, su religión y sus lenguas a las Américas y, al ser más fuertes y poderosos, es fácil deducir que se impusieron sobre los nativos, mientras que en lo económico aplicaban una política de acumulación de metales preciosos por el Estado, que  trasladaban desde ultramar a sus respectivas metrópolis.
¿Qué hubo desmanes y abusos? Por supuesto y muchos, pero también ventajas como la de las Casas, quien logró el traslado de esclavos negros para ayudar a los indios; y otras como que 300 años después del descubrimiento, una representación de nativos americanos participara en los debates de la constitución de 1812 en las Cortes de Cádiz, como informa fray Cesáreo de Armellada.
Entonces, afirmar que en América ya existían civilizaciones es una perogrullada porque las había, como las culturas azteca, maya e inca, pero decir que fue descubierta, invadida y saqueada, y que por ello es un continente tercermundista, es una falacia histórica. 
La invasión y el saqueo de la América hispano portuguesa ha sido hecho por el mestizaje americano que en 200 años de republicanismo ha sido incapaz de crear instituciones dentro del estado de Derecho para que desarrollen sociedades modernas y democráticas; y eso establece la diferencia con la América anglo sajona que  no se queja de imaginarios asedios masivos y despojos  ni se lamenta de la destrucción de antiguas civilizaciones.
(Carlos J. Sarmiento Sosa. Boletín 250 de AIPOP de 28 de septiembre de 2015)
 

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