Los factores de la Guerra Civil Española (1936-1939)

En distintas Reflexiones, he relatado sucesos acaecidos en los días previos a la guerra civil española por considerar que el escenario que rigió en los años previos a ese fatal acontecimiento tiene una gran similitud con la Venezuela actual, para desgracia de los venezolanos; y da la coincidencia que “Fórcola ediciones” acaba de editar en España «La Guerra Civil ¿cómo pudo ocurrir?», obra en la que el fallecido filósofo Julián Marías -el “maestro de la libertad”- identifica once factores que, a su juicio, originaron ese terrible
acontecimiento bélico.  

De los indicados factores, he tomado algunos que considero como de una gravedad extrema y que, de solo pensar que puedan estar presentes en la Venezuela actual, producen pánico.

Frivolidad: «La guerra fue consecuencia de una ingente frivolidad. Ésta me parece la palabra decisiva. Los políticos españoles, apenas sin excepción, la mayor parte de las figuras representativas de la Iglesia, un número crecidísimo de los que se consideraban «intelectuales» (y desde luego de los periodistas), la mayoría de los económicamente poderosos (banqueros, empresarios, grandes propietarios), los dirigentes de sindicatos, se dedicaron a jugar con las materias más graves, sin el menor sentido de responsabilidad, sin imaginar las consecuencias de lo que hacían, decían u omitían».

Aislamiento: «Comienza a perderse el respeto a la vida humana. Ese período generacional, que se extiende hasta 1946, es una de las más atroces concentraciones de violencia de la historia, y en ese marco hay que entender la guerra civil española».

Locura: «¿Los políticos, los partidos, los votantes querían la guerra civil? «Creo que no, que casi nadie español la quiso. Entonces, ¿cómo fue posible? Lo grave es que muchos españoles quisieron lo que resultó ser una guerra civil. Quisieron: a) Dividir al país en dos bandos. b) Identificar al «otro» con el mal. c) No tenerlo en cuenta, ni siquiera como peligro real, como adversario eficaz. d) Eliminarlo, quitarlo de en medio (políticamente, físicamente si era necesario). Se dirá que esto es una locura…Efectivamente, lo era (y no faltaron los que se dieron cuenta entonces, y a pesar de mi mucha juventud, puedo contarme en su número). Si trasladamos esto a la vida colectiva, encontramos la posibilidad de la locura colectiva o social, de la locura histórica».

Fanatismo y sonambulismo: «Llegó un momento en que una parte demasiado grande del pueblo español decidió no escuchar, con lo cual entró en el sonambulismo y marchó, indefenso o fanatizado, a su perdición. Tengo la sospecha –la tuve desde entonces– de que los intelectuales responsables se desalentaron demasiado pronto. ¿Demasiado pronto –se dirá–, con todo lo que resistieron? Sí, porque siempre es demasiado pronto para ceder y abandonar el campo a los que no tienen razón».

La historia se repite, pero sus autores son otros, sostienen algunos, entre ellos este escribidor. Leamos y releamos a don Julián y, dentro de nuestras respectivas posibilidades, hagamos lo que esté en nuestras manos para impedir que el trágico suceso hispano que enlutó a millones durante años tenga cabida en tierra americana.

Por lo demás, sugiero la lectura de la obra.

Devaluada patraña populista

En los últimos días, las redes sociales y los medios de comunicación han cruzado información referente a que en cierto manual educativo para estudiantes de primeros grados, editado por las autoridades del ministerio de Educación, se haga énfasis en que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios fue amamantado por una nodriza de origen cubano.

Como el tema llamó la curiosidad de este escribidor, tuve la oportunidad de leer un artículo del general de brigada (r) Eumenes Fuguet Borregales, titulado “LA NODRIZA DEL LIBERTADOR”, en el cual el autor narra lo acontecido con motivo del tema que ha generado el pasquín de marras.

Resulta que doña María de la Concepción Palacios y Blanco, no podía amamantar a su  recién nacido Simón por lo que recibió el apoyo lactante de Doña Inés Mancebo Quiroga de Miyares, quien en esos días había dado a luz a su hija Úrsula, todo esto con anterioridad a que la Negra Hipólita sustituyera a aquélla en el amamantamiento, luego de haber nacido su hijo Dionisio.

De esta manera, queda claro que el infante Simón recibió alimentación de los senos de las dos mujeres, primeramente de Doña Inés y luego de la Negra Hipólita; pero resulta que así como esta última era una esclava nativa de la mantuana familia Bolívar, la primera había nacido en cuna de alta alcurnia en Santiago de Cuba, casada en La Habana, en 1766, con don Fernando Miyares y Pérez Bernal, oficial al servicio de la Corona, antes de trasladarse a vivir en Caracas, donde ingresaron al círculo social de los mantuanos caraqueños.

Esa es la historia de la alimentación neonatal del Libertador. Efectivamente fue una nativa de Cuba quien le dio las primeras leches; pero se trataba de una noble nacida en la isla caribeña que otrora fuera bautizada como Isla Juana por el almirante Cristóbal Colón, y que formaba parte del imperio español, como lo era la Capitanía General de Venezuela.

Por tanto, la alharaca alrededor de si fue una cubana la que alimentó al Libertador no es más que una sibilina patraña populista para, subliminalmente, hacer creer a párvulos ávidos de conocimiento que aquella honorable matrona fue una émula de los Castro, lectora de Martí y devota del Che quien, desde sus pechos, transmitió a Bolívar su pasión por la libertad e independencia americana.

 

Hay jueces en Bogotá

El 19 de diciembre de 2013, el Procurador General de Colombia anunció la destitución del Alcalde de Bogotá, como consecuencia de su incapacidad para solucionar el tema del servicio público de recolección de basura de la gran capital.  

Ante estas circunstancias, un ciudadano presentó una tutela -léase amparo- contra la decisión que acordó la destitución y el pasado 14 de enero, un magistrado del Tribunal Administrativo de Cundinamarca suspendió provisionalmente la decisión de la Procuraduría. 

En el mes de marzo, el destituido Alcalde interpuso otra tutela ante la Sala Plena del Consejo de Estado, quien no la admitió; y el día 6 del mismo mes la Sala Plena del Consejo Superior de la Judicatura negó todas las tutelas radicadas contra el fallo de la Procuraduría; pero, inesperadamente para quienes detestan al Alcalde, que son muchos bogotanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió una solicitud de protección que tiempo antes el burgomaestre había formulado, suspendió la orden del Procurador y le concedió medidas cautelares al decaído funcionario.

El Presidente de Colombia no obedeció la orden interamericana y se abstuvo de restituir al Alcalde; pero un ciudadano -un seguidor de éste o un justiciero?- presentó una nueva tutela ante el Tribunal Superior de Bogotá en Sala Civil de Restitución de Tierras, organismo que ha regresado al Alcalde a su cargo, dando un plazo de 48 para que el Presidente cumpliera la orden judicial, lo que el mandatario cumplió “sin sacar los tanques a la Plaza de Bolívar, como antes”, según ha comentado un conocido político del vecino país.

Por supuesto, queda abierto el camino para recurrir de la sentencia restitutoria y, al final, habrá un fallo definitivo pues no se trata de una revocatoria de la destitución del Alcalde, sino de la obligación en que estaba el Presidente de la República de acatar la orden de la CIDH porque los tribunales colombianos han admitido el carácter vinculante de las medidas cautelares emitidas por el organismo interamericano.   

Esta breve referencia al asunto en la forma expuesta demuestra que, al menos hasta esta etapa del proceso, hay jueces en Bogotá.   

Un comentario en “Reflexiones a últimos de Abril de 2014”

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