A la doctora Mercedes Pulido de Briceño, ilustre pensadora venezolana. In memoriam.
 
INCONGRUENCIA
 
De acuerdo al DRAE, incongruencia significa “dicho o hecho faltos de sentido o de lógica” y es eso lo que se manifiesta cuando una alto cargo del oficialismo -cuyo nombre este escribidor prefiere omitir- desfachatadamente ha dicho (http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/321632/cne-agradece-respaldo-de-constituyentes-en-defensa-de-la-institucionalidad/) que “[…] no es aceptable, bajo ningún concepto, demoler a nuestras instituciones física y moralmente […]”, añadiendo que “Esta Constitución fue lograda gracias a valores enteramente democráticos” y nació “[…]  desde el pueblo, con muchas propuestas […]”.
 
Y es incongruencia porque, contrariamente a lo afirmado por ese vocero, desde 1998 se va cumpliendo con el “derrumbamiento de todo el orden social tradicional”, siguiendo las enseñanzas de Marx y Engels aludidas en LA “PROFUNDIZACIÓN” DEL “PROCESO” (Reflexiones a últimos de julio 2016) y en particularmente en “LA NUEVA MODALIDAD DE ESCLAVISMO” (Reflexiones a primeros de agosto 2016), en la que este escribidor ha sostenido que la política que se ha venido aplicando no es adrede, ni producto de políticas equivocadas como lo ve la mentalidad democrática liberal, sino del plan de “profundización” del “proceso” en el que la destrucción de la sociedad de libre mercado es el objetivo final.
 
Todo esto ha sido confirmado por distintas razones en los últimos meses cuando se han decretado 34 aumentos salariales en 17 años, de los cuales el presente gobierno ha elevado los sueldos 14 veces y sólo en el 2016 en 3 oportunidades, facilitando la inflación al facilitar la demanda frente a la oferta; que porcentualmente equivale a más del 297% pero que no le alcanza para nada al pueblo para adquirir elementales bienes y servicios, lo cual se genera más pobreza con el deliberado propósito de someter a los económicamente más desvalidos al oprobio y sometimiento a través de los CLAP cuando, según el CENDA, la Canasta Alimentaria de julio alcanzó a Bs.228.043,96, lo que representa un asombroso incremento del 23,9% con respecto al mes anterior (http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/gremios/segun-el-cenda-la-canasta-alimentaria-llego-a-bs-.aspx), mientras que el PIB cayó 11,8% en el segundo trimestre de 2016, el sector petrolero decreció 2% y el de la construcción 18%, según cifras no oficiales del BCV (http://www.el-nacional.com/economia/PIB-cayo-segundo-trimestre_0_904109811.html).
 
El cada vez más acentuado control del sistema de justicia, y a través de éste el cerco del Poder Legislativo anulando sus actuaciones así como la burla de la ciudadanía por medio del Poder Electoral para impedir el RR16 porque hay que mantenerse en el gobierno a toda costa, son elementos que con la frecuencia con que se están llevando a cabo, aceleradamente corroen las ya disminuidas instituciones para convertirlas en simples instrumentos que conlleven a la demolición del orden social tradicional; y para completar la obra, informa  Andrés Oppenheimmer (http://www.abcdelasemana.com/2016/08/19/amenaza-en-puertas-una-crisis-de-refugiados-venezolanos/) que “[…] más de 1.5 millones de personas que han abandonado el país desde que el difunto presidente Hugo Chávez comenzó a destruir a Venezuela en 1999, según un estudio del 2014 de la Universidad Central de Venezuela”.
 
Por eso es incongruente escuchar que algún oficialista se pronuncie contra la destrucción de las instituciones cuando lo cierto es que la política que se aplica es precisamente demoler la institucionalidad, pese a que por ese camino, como ha dicho Elías Pino Iturrieta (http://www.opinionynoticias.com/noticiasnacional-/27271-pino-iturrieta-qla-toma-de-caracas-es-un-hecho-inedito-en-la-historia-de-venezuelaq), “[…] se nos va a acabar la República” y en ello atina puesto que el orden social tradicional dentro de un estado de derecho agoniza y, como diría una distinguida historiadora: “No es cuento, es historia”.
 
ALGO SOBRE GOBIERNO, POLÍTICA Y POLÍTICOS
 
Entre los distintos significados del verbo gobernar, se encuentra “dirigir un país o una colectividad política”, lo que se hace a través del gobierno, entendido como el órgano superior del poder ejecutivo de un Estado o de una comunidad política, constituido por el  presidente y los ministros o consejeros.
 
Este concepto etimológico tiene sus variantes cuando se mira hacia las ciencias políticas y sociales y también cuando se trata de la política como una actividad de los que rigen los asuntos públicos; pero lo que llama la atención es que para el común de la gente el concepto de política ha venido evolucionando desde los tiempos pre cristianos de Platón y Aristóteles, y a diario se escuchan con inusitada frecuencia conceptos que denigran de la política, emitidos por gente que pudiera muy bien desempeñarse en ese campo: “yo no me meto en política”, o “la política es sucia” o “la política es la ciencia de la mala fe”, como un mecanismo de defensa para no contaminarse con algo pecaminoso; y por otro lado el común de la gente, de manera casi generalizada a nivel mundial, dan la peor calificación a los actores políticos, considerándoles mentirosos, corruptos y cualquier otro epíteto que el amable lector pueda imaginarse, agriado todo eso con las innumerables noticias sobre juzgamientos de políticos y gobernantes por hechos de corrupción y lavado de dinero.
 
Pareciera entonces que el modo de gobernar dentro de ambientes de corrupción y de despilfarro, o midiendo más el costo político que los efectos que las medidas gubernamentales puedan ocasionar, deben ser sustituidos por algo que sea más retributivo, por ejemplo, al alto pago de impuestos para sostener estados ineficientes, o mayor presupuesto para educación que para armas; pero también la propia conducta de los políticos tiene que ser más transparente en cuanto a principios como la honestidad y la humildad no solamente de quienes en determinado momento ejercen funciones de gobierno, sino también de aquellos que se desempeñan en el campo opositor porque, a fin de cuentas, quienes sufren el resultado final son los propios ciudadanos, quienes nunca quedarán satisfechos con el mero cambio de las políticas para la corrección de los errores cometidos porque per se conllevan sacrificios ni complacidos con las sentencias condenatorias que puedan dictar los tribunales contra los políticos corruptos.
 
JALISCO NO SE RAJA
 
El desempeño que está desarrollando Venezuela en el Mercorsur, al que este escribidor aludió en JALISCO (Reflexiones a primeros de agosto 2016), con motivo de la toma de “facto” la Presidencia pro tempore de Mercosur, sin la aprobación previa y expresa de los Estados, es simplemente el reflejo de una conducta atípica dentro de la diplomacia, cuando el objetivo de esta ciencia es representar y velar por los intereses de un Estado y de su nación en relación a otro Estado u organismo.
 
El que Venezuela ande por el mundo diciendo que lo hace con el carácter presidencial del organismo regional cuando los interlocutores saben a ciencia cierta cuál es la verdadera situación dentro del organismo, y hasta públicamente se afirme que el país buscará expandir el acuerdo de libre comercio celebrado en 2009 entre Mercosur y la India (http://noticiasvenezuela.org/2016/08/20/delcy-se-reunio-en-la-india-representando-al-mercosur/), aparte de ser una farsa, es un engaño a la opinión pública a la que se hace creer que, en efecto, Venezuela ejerce tales funciones presidenciales cuando las otras partes están cuestionando esa representación, con afirmaciones como que el “[…] presidente venezolano, Nicolás Maduro, está cada vez más chiflado […] A punto de ser echado del bloque, actualmente se encuentra en conversaciones con la India en representación del mismo. Entretanto, los coordinadores de las naciones del grupo deciden el próximo martes 23 de agosto en Montevideo las medidas jurídicas contra Venezuela […]” (http://www.adndigital.com.py/venezuela-con-un-pie-afuera-negocia-por-el-mercosur/).
 
Podrá tratarse de una posición muy “a lo macho” (http://informe21.com/politica/venezuela-reafirma-su-presidencia-del-mercosur-y-marca-las-lineas-de-su-mandato) que recuerda al gran cantante mexicano Jorge Negrete cuando interpretaba la famosa ranchera, pero muy flaco servicio para la integración regional (http://www.lapatilla.com/site/2016/08/24/mercosur-mostro-su-profunda-fractura-cuando-socios-ignoraron-convocatoria-de-venezuela/) y, peor aún, revela lo desvalida que se encuentra la diplomacia venezolana al punto que Paraguay, en documento de 13 de agosto de 2016 ha protestado el Protocolo de Adhesión de Venezuela al MERCOSUR suscrito el 4 julio del 2006, en Caracas debido al incumplimiento por parte de aquella de las obligaciones contenidas el Tratado de Asunción y en el Protocolo de Asunción sobre el Compromiso con la Promoción y Protección de los Derechos Humanos en el MERCOSUR, Asunción 2005 y ratificado en la reciente Declaración Especial de los Presidentes de los Estados Partes y los Estados Asociados, durante la pasada cumbre celebrada en Asunción el 21 de diciembre de 2015.
 
ANTE TAN TERRIBLE
DIAGNÓSTICO
, ¿QUÉ
HACER?
 
Quienes vivimos en Caracas constantemente somos interrogados por familiares y amigos, especialmente quienes radican en el exterior, sobre cómo aún permanecemos en la capital venezolana cuando las noticias que llegan a todas partes del mundo son aterradoras en cuanto a la delincuencia y sus daños, que el oficialismo descalifica afirmando que se trata de campañas mediáticas de la derecha internacional y otras mentecateces similares.
 
Como el sol no se puede tapar con un dedo, un reciente reporte de prensa (http://www.abc.es/internacional/abci-caracas-ciudad-toque-queda-201608141816_noticia.html?ns_campaign=Newsletter_730_20160815_071001&ns_mchannel=NW&ns_source=NW-730&ns_linkname=3&ns_fee=0&voctag=abc&m_i=iJBMN1VW_m%2BMQtJ0aFJiJbLcIouDpn8l4biKmexNl1axGR2i27ZSgWbhbmCY_jmYVKAvvvCnJUVJtCv%2BSnWLvPbYssZDG_hQio) cuenta que Caracas fue declarada en 2015  la urbe más peligrosa del mundo, con una tasa de 119 homicidios por cada 100.000 habitantes!; y que aparte de otros males como la falta de gas, alimentos, medicinas, la violencia e inseguridad se aceleran en Venezuela con la misma rapidez que su inflación.
 
La criminalidad es una de las amenazas permanentes que se sufren día a día, pese a que el gobierno durante años ha intentado mantener en la clandestinidad las cifras oficiales de la violencia, pero ya es casi imposible esconder una situación tan escandalosa, al punto que, en cuanto cae la noche, en Caracas en la completa oscuridad, comienza un “toque de queda no oficial”  y las calles se vacían por miedo a la delincuencia. Por supuesto, quienes disfrutan de escoltas y guardaespaldas armados -especialmente la cúpula oficialista- tienen el riesgo reducido, aunque no quedan a salvo de que cualquiera de estos sujetos les traicionen y los vendan por unos cuantos dólares USA, la moneda de pago que es utilizada en los secuestros (http://www.lasegunda.com/movil/detallenoticia.aspx?idnoticia=1016324).
 
Ante tan crueles y peligrosas circunstancias, es menester hacer una pregunta: permanecer en el país o emigrar. Algunos responden con una nota romántica y dicen que se quedan porque les gusta el Ávila, o porque está la familia; o porque acá ganan el sustento que a duras penas gastan en los escasos bienes y servicios que se consiguen, pero es su país; otros, más temerosos manifiestan miedo a la aventura de abrir nuevos caminos en otros destinos y, así, puede usted, amable lector, imaginarse cualquier respuesta por muy sorprendente que le parezca, cuando lo cierto es que en Caracas cualquiera corre el riesgo de perder la vida, ser asaltado para arrebatarle el vehículo, el celular o la cartera, o secuestrado desde el instante que está fuera de su hogar, y a riesgo de que, de resultar herido, no haya ni medicinas ni hospitales que le permitan su curación.
 
Este escribidor, en medio de sentimientos contrapuestos, no tiene una tajante respuesta pero al menos cree que, con el consejo divino de “cuídate que yo te cuidaré”, podrá ir sorteando la situación, sin hoy atreverse a decir: me voy o me quedo…
 
FELICIDAD SUPREMA
DEL PROCESO
 
Según el “Índice de miseria” publicado por Bloomberg, calculado con base a la combinación de la inflación más el desempleo de cada país,  Venezuela presenta la economía más miserable del mundo con un porcentaje de 188,2%, seguida por Bosnia -su par más cercano- con 48,97% y Sudáfrica con 32,9%. Esta misma agencia había realizado una proyección para Venezuela de 159,7% para el año 2016, pero el resultado fue mayor, mientras que los países ¨menos miserables¨ son Tailandia, Singapur y Japón (http://www.elpitazo.com/ultimas-noticias/bloomberg-venezuela-el-pais-con-la-economia-mas-miserable-del-mundo/).
 
Esa vergonzosa situación es producto, ni más ni menos, de las políticas aplicadas en ejercicio de la profundización del proceso y la destrucción institucional, aderezadas por ridiculeces como la creación de una vicepresidencia ministerial para atender la felicidad suprema como una fachada para hacer creer que, en medio de esas dificultades, aun se puede conseguir prosperidad y bonanza.
 
“Ubi pus, ibi evacua”, o sea, donde hay pus, hay que evacuarlo, como recientemente sentenció el doctor Rafael Muci-Mendoza (http://rafaelmucimendoza.com/el-unipersonal/749/elogio-del-pus/).
 
¿DÓNDE QUEDA LA
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA?
 
Un capitoste del régimen, ha declarado en un programa televisivo que “[…] no queremos que haya Revocatorio porque hemos sido defensores del derecho a gobernar que tiene esta corriente popular democrática electa en procesos transparentes y legítimos. El Gobierno aspira culminar este período constitucional que se inició. Estamos defendiendo lo que creemos” (http://www.eluniversal.com/noticias/politica/jaua-queremos-porque-atenta-contra-nuestro-derecho-gobernar_431675). 
 
Desconoce este escribidor de cual sombrero habrá sacado ese diputado  ese apestoso conejo, pero sin duda que es muestra evidente del desconocimiento de los principios de democracia participativa y protagónica que el oficialismo se empeñó en incluir en la Constitución de 1999; y con ello queda en claro que la cuestionada declaración confirma que, aunque se acabe la República, como ha dicho Pino Iturrieta, el proceso de destrucción institucional continuará conforme a la máxima de Marx y Engels comentada en otras reflexiones.
 

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