Amable lector:
Para que los podamos vivir en una
democracia en la que las garantías y los derechos constitucionales funcionen
para todos dentro de los parámetros universales de los DDHH, es indispensable
la inmediata restauración del Estado de Derecho en Venezuela.
Feliz año 2017!!!.
El escribidor.

LA INFLACIÓN Y LA CHULERÍA

De acuerdo al DRAE, la inflación en términos económicos equivale a “elevación general de precios”, la cual tiene dos conceptos adicionales, a saber: la inflación reptante, que se caracteriza por una elevación leve pero persistente en el nivel general de precios, y la inflación subyacente, que se mide a partir de un nivel de precios, generalmente el índice de precios al consumo,eliminando del mismo sus componentes más volátiles, como alimentos frescos, bienes y servicios energéticos.
Para los expertos en ciencias económicas, la inflación es el aumento generalizado y sostenido del precio de los bienes y servicios existentes en el mercado durante un período de tiempo, generalmente un año. Cuando el nivel general de precios sube, con cada unidad de moneda se adquieren menos bienes y servicios.

Para los demás mortales, es la confiscación de su dinero por efecto del incremento de la demanda y la escasez de los productos; mientras que otro, como Ramón Muchacho en (La Ceiba 11-12-2016), la inflación en Venezuela “[ … ] es una especie de decreto de exterminio a la población venezolana. Criminal!”; pero lo cierto es que influye determinantemente en nuestros gastos cotidianos como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores pues con la misma cantidad de dinero se pueden comprar menos productos que en un contexto no inflacionista.

Como usted lo sabe y hasta lo siente, pues se trata de un hecho público y notorio, en la Venezuela actual hay una inflación desmedida; y también sabe que existe una escasez general de productos de primera necesidad y de medicamentos, lo que ha ocasionado la generación de un comercio paralelo al normal que, en lenguaje oficialista se conoce como “bachaquerismo” -y “bachaquero” al que lo hace- donde se vende a los consumidores a precios muy por encima de su valor de venta en el mercado, cuando se conseguían.

Pero resulta que la inflación tiene un efecto que muchas veces pasa desapercibido, que es la chulería, la que este escribidor pasa a explicar a continuación, y de esa manera aclarar por qué del título de esta reflexión. De acuerdo al DRAE, existen distintas definiciones de “chulería” que, para el tema que se trata el concepto aplicable es de jactancia o arrogancia, mientras que “chulo”, también con varias descripciones, aplicaría para quien abusa de alguien, o lo explota; y “chulear” equivaldría a zumbar o burlar a alguien con gracia y chiste. O sea, el chulo es alguien que con jactancia abusa de alguien, o lo explota, y además lo hace con gracia y chiste.

Pues bien, amable lector, si usted no lo había notado, la chulería se ha desatado en Venezuela como consecuencia de la inflación, y se manifiesta de una manera abierta y descarada que solamente es sentida de manera directa por quienes están afectados por la actitud abusiva del chulo: Es el caso de los cánones de arrendamiento de inmuebles cuando el chulo, a conciencia, se niega descaradamente a negociar el ajuste inflacionario y, con el mayor desparpajo, continúa pagando la misma suma de dinero alegando que la “ley lo protege” y cual el psicópata que describe César Landaeta (Aprendiendo de los psicópatas: edaf 2016), inmisericordemente muestra su cara muy lavada frente a su arrendador ylos copropietarios como si nunca hubiera quebrado un plato, sin importarle un pepino el que éstos tengan que sufrir las consecuencias de la inflación.

Por tanto, si un arrendador solicita a su inquilino que se acuerde un ajuste en el canon de arrendamiento por efecto de la inflación, y éste se niega en la forma expuesta, está usted frente a un chulo por más que cualquier ley injusta lo proteja.

LA CONFIRMACIÓN DE UNA MUERTE ANUNCIADA

En anterior oportunidad (http://aipop.org/web/la-disolucion-de-las-instituciones/, reproducida en REFLEXIONES A ULTIMOS DE SEPTIEMBRE 2016), decía este escribidor que la SC-TSJ, en cumplimiento del colaboracionismo de poderes, no solamente ha sustraído a la Asamblea Nacional de sus facultades constitucionales para aprobar el presupuesto anual 2017 sino que, como un maleficio, además de usurpar tales facultades, ha hecho desparecer a la AN de la estructura del Poder Público bajo la mirada atónita de civiles, militares y el clero.

Pues bien, en la misma línea que ha mantenido en posteriores sentencias, ahora la SC-TSJ, en la sentencia No. 1.086 del 13 de diciembre, da un paso más allá -no al vacío- sino en favor de la concentración del poder en el Ejecutivo Nacional, a través del colaboracionismo de poderes, cuando ratificó a dos rectores –o mujiquitas?- de esa entelequia que dice ejercer la representación del Poder Electoral, un inútil aparato burocrático conocido como Consejo Nacional Electoral (CNE), bajo el pretexto de que, dado que la Asamblea Nacional se mantiene la situación de “desacato” frente a la SC-TSJ, no podía designar a los Rectores, razón por la cual correspondía a esa instancia judicial, si es que se puede llamar así, ejercer esa función.

En un Estado de Derecho donde rigiera una constitución como la venezolana de 1999, una Sala Constitucional no podría nombrar ni menos ratificar a los miembros del panel del organismo electoral , sino que, ante la omisión del Poder Legislativo de hacerlo, señalar a éste los términos y condiciones para subsanar esa inadvertencia, lo que parece razonable en función del principio de separación de los poderes públicos; y, por eso, cuando la SC-TSJ actúa como lo ha hecho al “ratificar” a esas tinterillas, confirma lo que había advertido este escribidor: el fin del Poder Legislativo en Venezuela.

Lo demás, como la anulación del llamado juicio político ante la AN, acordada por la SC_TSJ no es más que un eslabón adicional en la larga carrera por el colaboracionismo de poderes, proclamado en el 2009 a voz en cuello por un par de empíricos leguleyos -cuyo nombre este escribidor prefiere no recordar- que, capeados de toga y birrete cumplían funciones de magistrados y que hoy, gracias a sus serviles y venales servicios, con inflada hucha disfrutan de apacible y cómodo retiro.

ALGO SOBRE EL ESTADO Y ALGUNAS DEFORMACIONES

En estos tiempos, así como es necesario diferenciar entre democracia y dictadura, o entre democracia y populismo, demanera sencilla y con palabras conviene conocer el concepto de Estado y otras deformaciones de éste como el Estado fallido o el Estado forajido (Rogue State), y otras formas, para que, cuando el amable lector se encuentre frente a un Estado como tal, o una de esas deformaciones, no caiga inocentemente en una celada.

Por tanto, a continuación este escribidor hará unas referencias sencillas, sin la profundidad con la que académicamente merecen ser tratados estos asuntos, lo que corresponde a los expertos en materia internacional o de las ciencias sociales.

EL ESTADO

Desde los primeros antecedentes griegos y luego romanos de nuestra cultura occidental, el concepto de Estado ha ido variando, de manera que no todas las definiciones son unánimes, pero puede configurarse al Estado como el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad, teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio determinado, dentro del cual se encuentran instituciones tales como las fuerzas armadas, la administración pública, los tribunales y la policía, asumiendo el Estado las funciones de defensa, gobernación, justicia, seguridad y otras, como las relaciones exteriores y, cuando así lo hace, se dice que existe un Estado de Derecho porque se incluyen dentro de la organización estatal aquellas resultantes del imperio de la ley y la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y otras funciones, como la emisión de moneda propia.

EL ESTADO FALLIDO

El Estado fallido describe a un Estado que ha fallado en la garantía de servicios básicos, para lo cual el Fund for Peace, en su índice anual Failed States Index que publica la revista Foreign Policy (cfr Wikipedia), ha propuesto los siguientes parámetros:

Pérdida de control físico del territorio, o del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.
Erosión de la autoridad legítima en la toma de decisiones.
Incapacidad para suministrar servicios básicos.
Incapacidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional.

Por lo general, un Estado fallido se caracteriza por un fracaso social, político, y económico, caracterizándose por tener un gobierno tan débil o ineficaz, que tiene poco control sobre vastas regiones de su territorio, no provee ni puede proveer servicios básicos, presenta altos niveles de corrupción y de criminalidad, refugiados y desplazados, así como una marcada degradación económica; y Carlos R. Hernández (http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/tormenta-sangre_621263#eu-listComments) lo define así:

“Estados fallidos son los que cruzan la frontera de la desintegración. Sus élites las componen grupos aturdidos, torpes, incompetentes, demasiado primarios para entender la necesidad de tener objetivos nacionales por encima del odio, e incapaces de dar sustento a la gobernabilidad y la estabilidad”.

EL ESTADO FORAJIDO

También conocido como Estado gamberro o villano, o Estado delincuente (Rogue State) es una controvertida expresión peyorativa aplicada en las relaciones internacionales a los Estados acusados de ser una amenaza a la paz mundial.

La inclusión de un Estado en tal categoría se hace, al menos teóricamente, por la aplicación de criterios de difícil verificación en la práctica, como ser un Estado dominado por un régimen autoritario que restrinja severamente los derechos humanos, propicia el terrorismo o pretende la producción y proliferación de armas de destrucción
masiva.

El término Estado forajido surgió durante la presidencia de Ronald Reagan cuando en un contexto retórico se usó la expresión “Outlaw States” equivalente en castellano a «Estados proscrito» o «forajido» o «fuera de la ley», pero fue durante la presidencia de Bill Clinton cuando el concepto se definió con más precisión y se acompañó de una primera lista de países: Corea del Norte, Irak, Irán y Libia.

CONCLUSIONES

Como se ve, las diferencias saltan a la vista. Usted estará frente a un Estado cuando las instituciones funcionan y la sociedad es regulada y regida normalmente por leyes estables, con un Estado de Derecho; y estará frente a un Estado fallido cuando se impone el caos social, político, y económico, un gobierno inepto frente a una crisis humanitaria, que tiene poco control sobre vastas regiones de su territorio, no provee ni puede proveer servicios básicos, presenta altos niveles de corrupción y de criminalidad; y, finalmente, se encontrará con un Estado forajido cuando sea una amenaza para la paz mundial.
Ahora, puede usted, amable lector, aplicar los conceptos explicados e identificar si tal o cual país es un Estado, un Estado fallido o un Estado forajido.

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