LOS EFECTOS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL Y EL GENERAL ELEAZAR LÓPEZ CONTRERAS

 
A las víctimas inocentes caídas en las pacíficas
concentraciones y protestas de febrero de 2014 en Caracas. In memoriam.
 

A raíz de la muerte del general Juan Vicente Gómez, el 17 de diciembre de 1935, asumió el poder el general Eleazar López Contreras, como constitucionalmente estaba dispuesto.

Tan pronto López fue investido, comenzaron las presiones públicas y  manifestaciones estudiantiles que pretendían que el nuevo mandatario se deslindara del “gomecismo”, es decir, de los altos funcionarios heredados del período anterior que permanecían incrustados en el poder, defendiendo sus espacios y fortunas.

El 12 de febrero de 1936, López suspendió las garantías constitucionales y, paralelamente, extremó la censura de prensa pues aunque los periódicos no agitaban, informaban de lo que sucedía, lo que el Gobierno consideraba riesgoso para su estabilidad. 

A los dos días, el 14 de febrero, se celebró la mayor protesta pacífica, encabezada por el rector de la Universidad Central de Venezuela, Francisco Antonio Rísquez, y por el Presidente de la Federación de Estudiantes de Venezuela, Jóvito Villalba;  pero, inesperadamente, la policía disparó desde los balcones de la Gobernación contra el pueblo congregado en la plaza Bolívar de Caracas, ocasionando numerosas víctimas, entre ellas los jóvenes  estudiantes Eutimio Rivas, víctima de las balas asesinas, y Vincencio Báez Finol, quien milagrosamente salvó la vida.

La situación se agravó de tal manera que López se vio precisado de recibir a los líderes de la protesta en el Palacio de Miraflores  y luego, interpretando la voluntad de su pueblo expresada a través de los estudiantes,  anuló el decreto de suspensión de garantías y su proyecto de censura a la libertad de expresión, sustituyó al gobernador de Caracas causante de los hechos sangrientos del 14 de febrero, retiró de sus cargos a los “gomecistas” más prominentes y el día 21 del mismo mes, presentó al país un plan de reformas conocido como “Programa de Febrero”, en el que hizo un diagnóstico de las áreas problemáticas del país y de las soluciones más convenientes para enfrentarlas, entre ellas la promulgación de una Constitución Nacional más acorde con la apertura democrática que el país estaba experimentando, estableciendo la reorganización de la administración de Justicia y reconociendo las libertades y derechos relativos al trabajo, mediante la creación de una Oficina Nacional del Trabajo; la reorganización de la educación mediante la lucha contra el analfabetismo, el estímulo al deporte y la creación de un Instituto Pedagógico para la preparación del docente; la reforma del sistema tributario, buscando elevar la renta minera, y del sistema bancario nacional mediante el establecimiento de un Banco Central de emisión; celebración de tratados comerciales bilaterales y multilaterales; fomentar la inmigración y colonización interior del país, modernizar el ejército e incentivar, con ayuda del Estado, el aparato productivo nacional.

 El país, que estaba en crisis económica, política y social, comenzó a estabilizarse paulatinamente y, al finalizar su mandato gubernamental en 1941, en forma pacífica entregó el poder a su sucesor, el general Isaías Medina Angarita. 

El general López Contreras había devuelto la calma al convulsionado país que había heredado de general Gómez, gracias a la acción que un 14 de febrero, hace 78 años, habían encabezado los estudiantes.

Con razón, 24 años después de aquellos sucesos, la Constitución de 1961 reconoció los méritos de ese mandatario y le honró con la condición de senador vitalicio, como ex Presidente democrático.

 

Diálogo y Negociación

 
Un excelente amigo, José Enrique
Turmero Turmero, compañero de estudios e integrante de la promoción de abogados
J. J. Faría de Lima, ha terminado su andar por el mundo de los vivos. Dios lo
tenga en la gloria. In memoriam.
 

Suena ingenuo pensar que un autócrata o dictador esté dispuesto a dialogar cuando su agenda política es mantenerse en el poder por medio de la fuerza, incluyendo el costo que pueda implicar la violación de los derechos humanos, sin importarle la opinión de sus adversarios, o la de la audiencia pública internacional.

Ahora bien, qué es el diálogo? Parece importante contestar esta pregunta porque el sustantivo tiene varias acepciones:

Diálogo es la conversación entre dos personas que exponen sus ideas alternativamente, y se le conoce también como coloquio y monólogo.

Diálogo es también la discusión sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o encontrar una solución.

Finalmente, en la literatura, en prosa o en verso, el diálogo se caracteriza porque dos o más personajes conversan y discuten acerca de varios temas, generalmente de tipo filosófico o didáctico.

Pero hay una coloquial acepción y es aquella con la que se califica la conversación en la que los participantes no siguen una lógica con respecto a los temas y argumentos de los demás. Es lo que se denomina DIALOGO DE BESUGOS o DIALOGO DE SORDOS.

A mi entender esta última es la apropiada cuando se da una conversación política en la que el autócrata o dictador simple y llanamente no tiene interés en tratar con sus adversarios, en cuyo caso quien busque el diálogo en esas condiciones estará perdiendo el tiempo.

Quizás lo aconsejable sería que, quien quiera que un mandón de turno cambie sus políticas, opte por la negociación, es decir, el proceso por el cual las partes interesadas resuelven conflictos, acuerdan líneas de conducta, buscan ventajas individuales y/o colectivas, procuran obtener resultados que sirvan a sus intereses mutuos. Pero, para ello, el negociador debe prepararse adecuadamente, así como estar seguros de lo que se va a negociar y nunca perder el enfoque.

 

Otro oprobioso galardón

Las noticias financieras internacionales han anunciado que Venezuela ha culminado recientemente con el riesgo país más elevado del mundo, de donde se colige que si las autoridades monetarias consideran que debe acudirse a un  financiamiento mediante la colocación y venta de bonos en el exterior, tendrá que pagar una muy elevada tasa de interés.

El incremento de riesgo se manifiesta por el desplome de los bonos venezolanos en los últimos doce meses y, según los entendidos, se explica porque el mercado, a la muerte de Hugo Chávez, apostó a que las nuevas autoridades comenzarían a aplicar medidas  económicas destinadas a crear confianza, cuando en realidad el tiempo ha transcurrido sin que haya señales serias de cambios de políticas.

A estas alturas, a finales de febrero de 2014, aún no hay señales oficiales que den un respiro a los inversionistas, y menos intenciones de escuchar el clamor que emerge pacíficamente desde la calle. Pareciera que todo se circunscribe a la “guerra económica” desatada por la economía dirigida contra el libre mercado, lo que impedirá que Venezuela se deshaga del vergonzoso premio que se ha ganado.

No son cosas de la democracia

En el diario El Observador, de Montevideo, en su edición del 27 de diciembre de 2013 apareció publicada una “opinión-carta del director” con el título que encabeza esta reflexión, seguido de un subtítulo que reza así: “Creemos en la democracia representativa y sabemos que la Suprema Corte es la última defensa de los ciudadanos”.

Se relaciona la publicación con la toma de posesión de la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia del Uruguay por parte del doctor Julio Larrieux hecho, como se dice en el escrito, absolutamente normal dado que la presidencia del máximo tribunal es rotativa anualmente; pero que, en el 2013 tuvo especial transcendencia porque durante el año se creó “un largo collar de tensiones en las relaciones entre el partido de gobierno, tanto desde el Ejecutivo como desde el Parlamento, con el máximo órgano judicial”, conteniendo
varias perlas, como el cuestionamiento del traslado de una jueza, la inconstitucionalidad de diversas leyes aprobadas por la bancada oficialista e, incluso, “…una asonada en las oficinas de la corte (sic), generando una inusitada tensión y alarma, puesto que ya implicaba un desconocimiento liso y llano de este tribunal”. Increíblemente, “hasta se llegó a proponer una reforma constitucional por parte de connotadas figuras del Frente Amplio para quitar independencia a la Suprema Corte y hacerla funcional a las mayorías parlamentarias de turno en lugar de ser garante de los derechos y libertades individuales de todos los ciudadanos”.

Como era de esperarse de un magistrado imparcial e independiente, el nuevo Presidente de la Corte consideró en su discurso que toda esa serie de hechos tenían por objeto un “intento de desvalorizar el sistema democrático apoyado en tres poderes independientes”, frase que pronunció en presencia del presidente del Uruguay, José Mujica, quien, al ser interrogado acerca de las tensiones entre los poderes, replicó lacónicamente: “Son cosas de la democracia”.

Al respecto, la “opinión-carta del director” no se conformó con la respuesta presidencial y, acertadamente comentó: “Cuestionar (y no solo discrepar) al máximo tribunal, promover su eliminación, realizar una asonada en su sede, informar por parte de Presidencia que no tiene noticia de las razones del traslado de un juez y que el mismo podría ser inconstitucional, no son cosas de la democracia”.

Ciertamente, eso no es democrático, es pretender acabar con la independencia de poderes y, por supuesto, con la democracia, lo que “la opinión-carta del director” zanjó tajantemente:

De la democracia tenemos sí discrepancia, pero también tolerancia y respeto a las personas y a la separación de poderes. Lo que ocurrió el año 2013 nada tiene ver con ello. Lo que ocurrió no son “cosas de la democracia”. Al menos, no de la democracia republicana, que defiende derechos y separa poderes. Quizá sí de la democracia chavista o cristinista, donde el presidente procura acotar los límites a su poder”.

Claro, la “opinión-carta del director” circuló en un país esencialmente democrático, donde no funciona la censura ni la autocensura, ni tampoco se excluye de los medios audiovisuales a las empresas comunicadoras que critiquen al régimen.

Ayn Rand 

Con frecuencia, circula en la red el famoso y contundente mensaje de Ayn Rand:

«Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada;

Cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores;

Cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted;

Cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto- sacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada

No hace falta explicar el texto porque es de una claridad tan meridiana que, con una lectura rápida, cualquiera podrá identificar si en la sociedad donde vive sedan los supuestos que plantea Rand y la triste y lamentable conclusión que allí plantea.

Pero, quién era Ayn Rand? Pues se trata de una respetable  filósofa y escritora norteamericana, nacida en San Peterburgo en 1905, Rusia imperial, como Alisa Zinóvevna Rosembaum, y fallecida en New York, en 1982 a los 77 años.

Rand fundó la escuela del “objetivismo” dentro de la filosofía, que defiende el egoísmo racional, el individualismo y el capitalismo laissez faire, para lo que argumenta que este sistema económico es el único que le permite al ser humano vivir como ser humano, es decir, haciendo uso de su facultad de razonar.

Por supuesto, Rand adversaba de manera decidida tanto el socialismo como el altruismo y la religión; y entre sus principios sostenía que el hombre debe elegir sus valores y sus acciones mediante la razón, que cada individuo tiene derecho a existir por sí mismo, sin sacrificarse por los demás no sacrificando a otros para sí, y que nadie tiene derecho a obtener valores provenientes de otros recurriendo a la fuerza física.

Sin dudas, Rand fue una decidida defensora de la libertad.

Un comentario en “Reflexiones a últimos de Febrero de 2014”

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