Incentivos laborales y libre mercado

Una información de prensa da cuenta de que en los Estados Unidos la organización Starbuck’s, en una reunión celebrada recientemente en Nueva York con cientos de sus empleados más destacados y sus familias, ofreció cubrir los costos de las matrículas de los trabajadores que estén cursando o deseen cursar los últimos dos años del «College» (e incluso los dos primeros años, en ciertos casos), siempre que los candidatos laboren por lo
menos 20 horas a la semana, cursen sus estudios en línea en la Universidad Estatal de Arizona y aprueben una cierta y determinada cantidad de créditos académicos.

Pero, según la nota informativa, este beneficio no constituye en forma alguna un debut de Starbuck’s en el campo de las relaciones públicas o de los catálogos de beneficios y condiciones de trabajo atractivos y diferenciados de sus competidores, pues el gigante del café tiene desde hace ya tiempo la delantera en esos aspectos, con pólizas de seguro de salud y planes de acciones competitivos, frente a empresas de la competencia cuyos trabajadores se quejan de los bajos salarios y están sindicalizados.

En Venezuela, por el contrario, la severidad de las leyes laborales y la actuación pro operario de la administración del trabajo, además del cerco  que las vicisitudes político-económicas y de producción han impuesto a los patronos, ha originado una reducción constante de los empleos a nivel nacional, ocasionando, de paso, la pérdida de la calidad de servicio y de la producción.

Esa situación, además ha sido aderezada con la antigua etiqueta de “echar” a los patronos la culpa de todos los males laborales, y haciéndolos responsables de toda merma en el mercado laboral, sin tomar en consideración todo el entramado legal del sector que también ha traído más miseria y desempleo al reducirse la fuerza laboral.

Es evidente y no necesita demostración que para la cafetera norteamericana la inversión en educación para sus trabajadores y familiares le traerá más ventajas que perjuicios pues siempre contará con un mercado cautivo de potenciales interesados en prestarle servicios a la empresa que les facilitó la posibilidad de una formación universitaria, así sea, on line.

Como dice la nota informativa, no extraña que ese escenario para los trabajadores se de en una «corporación Fortune 500» de USA. Entretanto, los trabajadores venezolanos observan la reducción de la fuerza laborar y ven mermar cada día su salario, consumido por la inflación y la pérdida del valor del signo monetario.

 

La miseria humana

En días pasados, hubo un día festivo en Corea del Norte destinado a conmemorar  el vigésimo aniversario de la muerte de Kim Il-sung, el fundador del país, a quien sus seguidores e idólatras consideran un «padre» por sus ciudadanos.

Resulta que, habiendo fallecido ese tirano el 8 de julio de 1994, por disposición oficial se conmemora tan magna fecha y, por ello, en cada aniversario «está prohibido sonreír, levantar la voz en la calle, beber alcohol o bailar”. Por supuesto, como informó una fuente,  nadie se plantearía hacerlo porque todo el país está de luto, a la fuerza.

Pero así como se imponen esas humillantes prohibiciones, la televisión estatal norcoreana dedica el día a emitir la solemne ceremonia oficial en honor al designado «presidente eterno», así como documentales sobre su vida y obra glorificadas con narraciones entre el mito y la ficción por la incesante maquinaria propagandística del régimen.

Prohibiciones tan insensatas y vejatorias como impedir sonreir o bailar o darse una copa, a la par de pomposos ceremoniales oficiales para recordar a un dictador que doblegó a su pueblo y hasta lo hizo morir de hambre; donde la disidencia es condenada al ostracismo fuera de las ciudades en condiciones inhumanas; donde una casta militar junto con los “herederos” de un falso líder controlan el poder, son demostraciones claras y palpables de que el comunismo es el vehículo de la miseria humana.

Solidaridad automática

En días pasados, un dirigente político del partido de gobierno dijo a los medios informativos que era más importante no declarar que escribir.

Se refería el declarante a una carta de un ex ministro renunciante en la cual ha hecho una serie de afirmaciones y comentarios que, evidentemente por su contenido, no podían ser del agrado de nadie. Ni del gobierno ni de los gobernados.

Pero lo importante de la declaración estriba en que, de alguna manera, lo que estaba pidiendo el declarante a sus copartidarios es que se abstengan hasta de emitir conceptos públicos.

Esto no es más que la famosa solidaridad automática que, como grave patología, afectó a los partidos políticos de la República civil cuando, señalado algún compañero como responsable de un hecho ilícito, inmediatamente la cúpula –léase cogollo, otro fatal vicio de la época- salía en su defensa sin siquiera considerar la posibilidad de que, en efecto, el individuo pudiera ser levemente culpable.

El resultado lo dio el tiempo. La estructura se derrumbó.

 

El sector privado: Factor de Corrupción

«Si hay corrupción en las instituciones del Gobierno es porque alguien los corrompe en el sector privado«.

Así lo ha expuesto el Vicepresidente Arreaza durante un mensaje enviado a la opinión pública al finalizar una reunión del Consejo Nacional de Gobierno.

Al respecto, cabe señalar lo siguiente:

Ante todo, quien estaría más calificado para juzgar esa lapidaria frase sería un criminólogo, es decir, el profesional que se encarga del estudio de la delincuencia, su prevención y tratamiento a través de la criminología, que es la disciplina que estudia las causas del “crimen”, y su ente biopsicosocial preconiza los remedios del comportamiento antisocial del hombre.

Por tanto, lo que escriba este escribidor solamente serán unas apreciaciones basadas en algunas de las conclusiones y recomendaciones de la reunión de expertos en contratación  pública recogidas en “La Transparencia en la Contratación Estatal”, una publicación conjunta de la Fundación Interamericana de Abogados y el Banco Interamericano de Desarrollo, en 1995 pero que, por su transcendencia, continúan vigentes pese al tiempo transcurrido:

1. Reforma legislativa destinada a actualizar las leyes de contratación pública, acompañada de una campaña que forme una verdadera conciencia ciudadana como una nueva forma de protagonismo de control.
2. Desarrollar un plan integral de educación sobre los derechos individuales y colectivos en relación con la contratación pública, más una formación de conciencia pública sobre la participación ciudadana en la toma de decisiones respecto de la selección de los proyectos, aunado a una formación de la conciencia en los medios de comunicación sobre la transcendencia de la contratación pública, los actos de los funcionarios y el manejo de los fondos destinados a la misma.
3.   Capacitar al servidor público en temas relacionados con la contratación pública.
4.  Publicidad de las contrataciones públicas y de los mecanismos de selección de contratistas.
5.   Creación de comités de contrataciones absolutamente independientes.
6.   Redacción de pliegos de licitaciones sencillos y precisos a la contratación de que se trate.
7.   Creación de comités de ética en las instituciones públicas.
 

Esta es la respuesta al comentario que encabeza esta reflexión. El balón está en el campo de quienes detentan el poder, si es que tienen voluntad de lograr la transparencia administrativa.

Cinismo

 «…si fuésemos un gobierno de derecha los sacaríamos«, dijo recientemente un ministro a los ocupantes de la Torre de David, ese rascacielos caraqueño bautizado como el rancho más elevado y grande del mundo, que dio origen a que la Bienal de Venecia laudara el estudio “Torre David: Gran horizonte” de los arquitectos Alfredo Brillembourg y Hubert Klumpner y la oficina Urban-Think-Tank.

Pero resulta que pocos días después, según El Universal, el mismo ministro ha encabezado el desahucio de la famosa edificación para reubicar a las familias invasoras, alegando que “no se trata de un desalojo, se trata de una operación coordinada, en forma armónica con la comunidad de la torre Confinanzas, que supone el traslado desde acá hasta urbanismos de la Misión Vivienda”.

Ante tan singular cinismo, sólo queda recordar lo que una humilde anciana, ocupante de ese inmueble, ingenuamente pero con esa sabiduría que dan las canas, anticipó a Jon Lee Anderson (El Poder y la Torre, Prodavinci, 28 enero 2012):

Este edificio es demasiado caro para que gente como nosotros esté aquí…Vendrá el día en que las autoridades lo quieran de vuelta. Esperaba que el gobierno, que estaba construyendo viviendas para los pobres en la adyacente Avenida Libertador, se acercase a la Torre también y los reubicase a todos”.

Para esa mujer entrada en años, la derecha y la izquierda -en política- la tienen sin cuidado. Le importan solamente los resultados.

Un comentario en “Reflexiones a últimos de Julio de 2014”

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