A Mariolga Quintero Tirado, excelente amiga, compañera de estudios de derecho en la UCV de donde egresamos en 1967 en la promoción de abogados “J. J. Faría De Lima” y copartícipes del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal y del Instituto Venezolano de Estudios de Derecho Procesal.  In memoriam.
 

“Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades»

 

En 1819, el Libertador Simón Bolívar, en su memorable discurso de Angostura, donde delineó las instituciones a las que él aspiraba para la República de Colombia, soltó la frase que titula esta reflexión.

 

Seguramente anticipaba el Héroe que la naciente República requeriría de un esfuerzo inconmensurable en dos aspectos fundamentales: la moral y la cultura; y han transcurrido 194 años desde aquel glorioso día y aún Venezuela se debate ante la ausencia de moral y de luces.

 

Con respecto a lo primero, hay que partir del hecho notorio comunicacional, es decir, aquel que es transmitido por los medios partiendo del principio de la información veraz y, de allí se podrá constatar que no hay un solo día en que falte una información acerca de la forma como las aves de rapiña se han apoderado o beneficiado de los recursos públicos, con el menor rubor, descaradamente y a la luz de todos porque la solidaridad automática impide que se investiguen los hechos y se sanciones a los responsables. Por supuesto, como en su día lo fue el “chino” de Recadi, el fiscal de Indepabis, o más recientemente el ex Presidente de una empresa estatizada, o un funcionario de tercera línea del SENIAT, son las víctimas propiciatorias para vanamente intentar lavarle la cara al putrefacto sistema.

 

En relación a las luces, pareciera que el Libertador era visionario y anticipó la posibilidad de que la República cayera en manos de la ignorancia y la brutalidad, la cual aflora, también a diario, como hecho notorio comunicacional, cuando, quienes deben dar el buen ejemplo, exponen públicamente la vulgaridad como algo normal y digno de respetar, con el único y deliberado fin de obtener adeptos, principalmente de  quienes están menos favorecidos de luces. Con razón, en aquel día el Padre de la Patria agregó:

 

“Malditos son aquellos que usan la ignorancia de los pueblos para gloriarse en su propia vanidad”.

 

Si no estás conmigo, o no me apoyas, entonces eres la derecha golpista

 

El ex Presidente Carlos Andrés Pérez, con su marcado acento tachirense, utilizaba frecuentemente una peculiar frase: Eso es una falacia!!!; y, no obstante que lo que pretendía el fallecido personaje era calificar de falso algún comentario que no le gustaba o darle un mentís, de tanto repetirla la expresión cayó en boca de los comediantes de la época a la hora de parodiar al mandatario.

Pues bien, la palabreja es aplicable a la frase que encabeza estas líneas por la simple y elemental razón de que la misma es contraria a la esencia de la libertad y del derecho que tiene todo ciudadano de pensar como bien le venga en gana. Falacia, según el DRAE,  equivale a engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien.

Cualquiera que disienta, porque tiene todo el apoyo constitucional, no puede ser encasillado en un nicho, ni nadie puede obligar a otro a pensar de determinada manera, ni se le puede coartar para que se abstenga de expresar sus pensamientos, sin ofender a otros, ni alterar el orden público. La utilización de este tipo de expresiones, de manera habitual para descalificar u ofender alguien, dañándolo, se transmuta en una falacia.

Y quien la pronuncie es un falaz.

 

El vendedor de humo

 
El vendedor de humo es el último ganador del premio al Mejor Cortometraje de Año  en los premios Goya, de Jaime Maestro y sus estudiantes en Primerframe, una escuela de animación 3D en Valencia, España. 
 
Aparte de la excelente ejecución del proyecto que le hizo merecedor del galardón, la historieta versa acerca de un vendedor ambulante que llega a un pequeño y pacífico poblado a vender su único producto, humo; y, si al principio era visto con desconfianza y nadie se le acercaba, bastó en encontrarse con un niño y convertirle una rama en un avión, bastó para que todo el pueblo se le rindiera a cambio de cambiarle a una su vejez por juventud y a otros trastocarles sus rústicas pertenencias en objetos valiosos. A un pequeño perro, lo transformó en un tremendo can, todo ello en medio de sus juegos de humo, a cambio de lo cual recibía fulgurantes monedas de oro.
 
Pero resulta que llegó el día en que se descubrió la farsa: Una tormenta cayó sobre el poblado al momento mismo en que el vendedor se retiraba con sus artilugios mientras que el agua acababa con el humo, cuando los habitantes se dieron cuenta del timo del que habían sido objeto, y el vendedor se marchaba con la bolsa repleta.
 
Para Prodavinci (http://prodavinci.com/2013/06/13/artes/video-el-vendedor-de-humo-cortometraje-ganador-del-goya/), tras esas estelas de humo, sigue la verdad y es así como El vendedor se convierte en una de las alegorías mejor logradas sobre España y su reciente crisis; y agrega que esta obra  demuestra el potencial que tiene contar bien una historia que, por sencilla, logra reflejar la realidad de un país que ya conoce las consecuencias del humo.
 
Si se extrapola la historia del vendedor de humo a otras latitudes fuera de la península ibérica, y más concretamente a Hispanoamérica, se verá la ironía que representa que  los años que transcurren del siglo XXI han sido un auténtico desperdicio en aquellos países que han venido practicando el populismo, o dicho en otros términos, unas neodictaduras legítimas que, mediante volutas de fumus han hecho creer a las masas depauperadas que su situación ha mejorado por el reparto de migajas desde el poder cuando, transcurridos casi tres lustros de la centura, se encuentran en la miseria, hundidos en medio de la inflación y la pérdida de oportunidades de una mejor calidad de vida.
 

A propósito de la corrupción

 

Si se atiene a las lecciones del psiquiatra y escritor Francisco Herrera Luque, la corrupción en la América Hispana deviene desde el instante en que las carabelas del Gran Almirante tocaron tierra en el nuevo continente; porque Herrera sostenía que los viajeros a Indias eran los delincuentes de las prisiones del reino de Castilla que, con su carga sicopática, se embarcaron en una aventura a cambio de su liberación, por lo que los descendientes de aquellos sujetos mantienen la huella perenne del gen delictivo.

 

Esta tesis ha sido aceptada por algunos como una fatalidad, mientras que otros, que dicen creer en la redención del hombre a través del socialismo, consideran que ese ciclo, iniciado en 1830 con José Antonio Páez finalizó en 1998 con Rafael Caldera. Por cierto, bajo el mandato de este último, se promulgó la Convención Interamericana contra la Corrupción, en Caracas, a la que Venezuela se adhirió inmediatamente.

 

Pero existen otras hipótesis.

 

Ante el estado general de corrupción que se producía en la Venezuela bajo la Presidencia de Jaime Lusinchi, quedaron grabadas para la posteridad las sarcásticas frases de un político, Gonzalo Barrios: “los venezolanos no somos suizos” y “en Venezuela no hay razones para no robar”, que alguien ha interpretado como la muestra del desprecio que este político tenía por sus compatriotas.

 

Por su parte, Arturo Uslar Pietri, esa especie de voz de la conciencia ciudadana de los últimos 40 años del siglo XX, fue entrevistado en un programa televisivo en 1989, en pleno apogeo de la corrupción y, sin más, dijo:

 

Si usted decide meterse a peculador o ladrón, el riesgo de ir a prisión es mínimo. Aquí nadie sufre con meterse a pícaro porque no hay castigo para eso”. De seguidas, aclaró que el venezolano en su mayoría es honesto, “…aunque serlo no le signifique alguna  recompensa, y no faltará desde luego alguien que le diga: Caramba, ese hombre sí es honesto. Pero lo más seguro es que le declaren más bien pendejo”.

 

Como se observa, de las tesis de Barrios y Uslar Pietri resalta un principio natural que es la honestidad del venezolano, como un valor, como un principio, pero, ante un estado de impunidad, esa cualidad se deja de lado para comenzar a recorrer los caminos de la corrupción y de la adquisición de fortuna a costa del erario público sin temor a una eventual condena.

 

En los tiempos que corren, hay una nueva tesis, que le asigna una ideología política a la corrupción, proclamada por Nicolás Maduro: “Jamás la corrupción será revolucionaria, todo corrupto es contrarrevolucionario, jamás la revolución será socialista, al contrario, todo corrupto lo que es tremendo capitalista, lo que está buscando es la ganancia a costa de la vida del pueblo”.

 

Cuando es un hecho notorio comunicacional el que Venezuela ostenta, desde hace años, uno de los primeros puestos en el vergonzoso ranking de la corrupción mundial, pareciera que la tesis de la ideología política de esa práctica delictiva carece de base.

 

Socialismo ycorrupción

 

A raíz del triunfo aliado frente al nazismo en 1945, un grupo de países de lo que se conoce como Europa Oriental, cayó bajo la sangrienta bota stalinista, quedando sometidos, bajo el lema del socialismo, a rudas dictaduras del proletariado y a los caprichos de Moscú, a través del Pacto de Varsovia y de temibles y temidas policías secretas.

 

Esta situación persistió por casi 50 años, período durante el cual se podía sostener con toda seriedad que ese sector de Europa desmentía la versión de que el tercer mundo se ubicaba en los confines de Africa y América Hispana, pues también hacia mella en naciones que otrora fueron naciones pujantes o formaron parte de imperios.

 

Como no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista, esa todopoderosa potencia económica y nuclear comandada desde el Kremlim se vino al suelo junto con sus satélites como consecuencia de innumerables desatinos y, principalmente, de corrupción, dejando al descubierto ese mundo de humo que encubría la mayor miseria; pero iniciada la perestroika y la transición hacia la libertad, la democracia y el libre mercado, el mundo entero pudo percatarse de que los antiguos jerarcas de la extinta dictadura del proletariado se fueron reintegrando soterradamente al nuevo modelo de sociedad, adquiriendo las grandes empresas en los procesos de privatización adelantados en los años 90´s, con los cuantiosos capitales acumulados mientras expoliaban a sus conciudadanos, y que discretamente protegían en la banca occidental al amparo de cuentas cifradas y secreto bancario.

 
 

Curiosidades del Arbitraje Internacional

 

En Venezuela, a raíz de los arbitrajes internacionales dictados en el siglo XIX y que originaron la pérdida de extensas e importantes áreas limítrofes, se creó una desconfianza hacia el arbitraje, quizás justificada por parcialidad de los árbitros, o simplemente de desidia de los gobernantes. Recuérdese que el historiador y jurista Tomás Polanco, en su biografía del “ilustre americano” Antonio Guzmán Blanco, narra que el destacado procesalista Julián Viso, representando a Venezuela ante la Corte de Madrid en el arbitraje sobre la delimitación territorial con Colombia, informaba a la cancillería venezolana de las importantes gestiones que adelantaba la delegación colombiana mientras que a él no le enviaban ni siquiera su sueldo, al punto que tuvo que mantenerse con sus propios ingresos hasta que, agotado por la pesadumbre y la angustia, se vio forzado a abandonar su misión y regresar al país.

 

Aceptando como cierto el dicho del doctor Polanco, la responsabilidad se buscó en el árbitro y en las posibles ventajas que tomó Colombia en la Corte de la Reina María Cristina, en lugar de responsabilizar a los gobernantes que no apoyaron las gestiones de la delegación venezolana. Claro está, es más fácil echarle las culpas a otro que no puede defenderse que a un autócrata y sus cagatintas.

 

Por eso, a lo largo de los años de existencia de la República se firmaron numerosos tratados y convenios internacionales que contemplaban, y algunos vigentes contemplan, el arbitraje como solución de controversias, pero se hacía más como una práctica diplomática que como una convicción venezolana de que, de surgir un conflicto, se solucionara arbitralmente.

 

Con el paso de los años, y la globalización, se firmaron acuerdos  y tratados de inversiones multilaterales y bilaterales (TBI), con miras a lograr que, en materia de inversiones internacionales, las controversias se resolvieran por vía del arbitraje. A todo ello, la Ley de Arbitraje Comercial en 1998 vino a coadyuvar al arbitramento en Venezuela con sus precursoras la Convención de Nueva York  y la Convención de Panamá, el Convenio CIADI o Convención de Washington.

 

Pero, de manera repentina, a algunos Estados no les gustó más el arbitraje, particularmente a contar del año 2000; y así se comenzó a ver que Venezuela, Ecuador y Bolivia vinieron a denunciar al CIADI y a intentar escapar de la jurisdicción de este organismo, mientras que en la Argentina se deshoja la margarita entre separarse o no de ese convenio.

 

La razón invocada para ese comportamiento fue la soberanía, incluso una llamada e inventada soberanía petrolera en el caso de Venezuela, y un supuesto sesgo en los laudos porque los paneles arbitrales no eran independientes, sino que sus integrantes estaban sujetos al control del capital internacional, olvidando intencionalmente que cada árbitro es designado por el Estado y el inversionista en una forma que garantiza la imparcialidad.

 

Pues bien, numerosos han sido y son los arbitrajes de inversión que están cursando ante los tribunales arbitrales del CIADI o la Cámara de Comercio Internacional; y lo más curioso es que muchos de esos casos, al ser resueltos, han favorecido a los Estados, como es el caso de Venezuela, como han proclamado a los cuatro vientos las autoridades, la patria ha resultado ganadora, sin vulnerarse su soberanía.

 

Lo que no informan las autoridades es que contra la República cursan más de 23 casos en el CIADI, y otros en distintos centros arbitrales; y también callan, como si se tratara de secreto de estado, las cuantiosas erogaciones que se hacen en favor de los abogados nacionales -algunos detractores del arbitraje pese a que gracias a ello han pasado a mejor fortuna- y bufetes extranjeros para que atiendan los derechos e intereses venezolanos.

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