Al doctor Enrique Tejera París, abogado, diplomático, político y académico,
de reconocida trayectoria democrática.

In memoriam.

LA HUMANIDAD LLORA

Y no puede ser de otra manera cuando la barbarie terrorista ha osado colocar su sanguinario y asesino brazo en la Ciudad Luz, el corazón de Europa, la ciudad por la que un monarca –Enique IV, el primer Borbón- pronunciara la célebre frase “Paris vaut bien une messe”, abjurando del calvinismo y convirtiéndose al catolicismo para poder ser coronado rey de Francia, en 1594.
La fanática arremetida de un grupo de desadaptados que se apegan a sus principios religiosos como si la humanidad se hubiera detenido en el s. VII para atentar contra inocentes jóvenes, espectadores y ciudadanos de diversas nacionalidades, edades, razas y religiones, no es un crimen contra Francia o su actual Presidente, Holande. Es un claro y ruin atentado contra todos aquellos que en Occidente tenemos el derecho de seleccionar y practicar cualquier religión respetando el derecho de los demás a orar al Dios que consideren. Se perfila como una guerra religiosa iniciada por el fanatismo que lee e interpreta el Corán al pie de la letra y que considera que los practicantes de otras religiones merecen morir, como han venido haciendo en Irak y Siria, donde asesinan a mansalva a cristianos y no cristianos. Para ellos, el objetivo es restaurar por la fuerza el Califato ido hace siglos gracias a la reconquista castellana culminada en 1492 por los Reyes Católicos y traerlo de nuevo hasta las hoy tierras andaluzas que fueron parte del Al-andalus.
En fin, es un crimen contra la humanidad. Un acto así es contra la civilización que conocemos, de democracia y libertad. Y todos debemos levantarnos, todos de pie, para proclamar que la barbarie no va a derrotar a la civilización, a la cultura y a la calidad de vida a que todos tenemos derecho en este mundo.
La unidad y solidaridad internacionales deben primar e imponerse para que la paz y la justicia reinen bajo el imperio de la ley y no de un fanatismo criminal y asesino.

 

A PROPÓSITO DE UNA REFLEXIÓN

En las REFLEXIONES A PRIMEROS DE NOVIEMBRE 2015, figuró una titulada “TIENE PARA RATO”, relativa a hechos de corrupción que son investigados actualmente en España; y es el caso que un amigo de este escribidor, uno de esos que se toma en serio la lectura de estas periódicas entregas -el abogado venezolano residente hoy en la Ciudad Condal, Iván Gómez Millán-  me ha recordado que en la actualidad hay pesquisas a nivel judicial español que rebasan los casos como los comentados en la aludida reflexión, circunscritos al ex ministro hispano Rodrigo Rato, la infanta Elena de Borbón y el escándalo de la podredumbre venezolana que refugiaba los fondos de sus negocios en el banco andorrano.
En efecto, los medios españoles y particularmente los radicados en Barcelona dan cuenta de la danza de millones de euros de la familia Pujol, la que alega con desfachatez ante los tribunales que la fortuna es producto de un legado familiar, según informa abc.es en su edición de 17 de noviembre; y a lo que se ha unido el reciente escándalo del 3%, es decir, las comisiones que percibía Convergencia Democrática de Catalunya -su tesorero está en prisión desde el 22 de octubre- y que eran exigidas a empresarios para obtener contratos públicos con el gobierno de la Generalitat.
La respuesta de los investigados ha sido simple: Adelantar con el proceso independentista catalán para, de esa manera, sustraerse del brazo de la justicia española. En otros términos, podría parafrasearse así: “Nos declaramos independientes, desconocemos la Constitución de 1978 y sus tribunales y no habrá juez español que nos juzgue porque sería incompetente”.
La diferencia de lo que acontece en España en casos como los comentados frente a lo que sucede en otros países donde campea la corrupción es que allá hay una prensa libre y unos jueces que no están arrodillados ante el poder político ni sufren de agorafobia.
En fin, este escribidor se quedó corto con las referencias a la corruptela política española pero, afortunadamente, cuenta con buenos amigos.
Por cierto, y con respecto a Andorra, informaciones cercanas a la World Jurist Association dan cuenta de que algo turbio está en proceso en ese país porque, si bien en el Periòdic d’Andorra y el Mundo.es, apareció la noticia en que se fechaban las sentencias relacionadas con la podredumbre venezolana, resulta que en el juzgado de la causa afirman desconocer por completo tales documentos o alegan que se trata de autos que no son públicos.

 

LA CENSURA DE LA REINA DEL SUR

“La Reina del sur” es la decimotercera novela de Arturo Pérez-Reverte. Publicada en 2002, narra la vida de Teresa Mendoza, una hermosa chica mexicana, nacida en Sinaloa, que de vida o muerte se traslada a vivir a España, donde se envuelve en las redes del contrabando y narcotráfico.
Pues bien, a solo unos días del estreno en Venezuela de la serie televisiva «La Reina del sur», basada en la novela del acreditado autor, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) de Venezuela ha exigido a operadoras de televisión que renuncie a difundir “narconovelas”, pues el ente regulador considera que la citada telenovela “glorifica la vida de personas involucradas en el narcotráfico, promoviendo antivalores que atentan contra la familia venezolana y expresa graves violaciones a las disposiciones de la Ley de Responsabilidad social en radio, televisión y medios electrónicos, todo lo cual afecta gravemente a los usuarios y usuarias del servicio, así como a los niños, niñas y adolescentes, sujetos de protección prioritaria de la ley”
Este escribidor se tomó la molestia de repasar las páginas de LOS AÑOS DEL MIEDO, del historiador español Juan Eslava Galán, referida a los años transcurridos desde el fin de la guerra civil en 1939 hasta los primeros años de la década de los 50´s, en uno de cuyos capítulos trata la censura del cine en esa época.
Con su ameno estilo, que mezcla historia con personajes ficticios, cuenta Eslava que “[…] la sórdida posguerra, cuando la miseria aconseja adormecer los sentimientos individuales, encuentra su válvula de escape en el cine y en la radio […]” porque “[…] las comedias y los melodramas cinematográficos y las coplas, seriales y concursos radiofónicos suministran un sucedáneo de sentimientos colectivos, la droga cotidiana que la población necesita para olvidar la estrechez del presente”; y he allí que
las películas norteamericanas que llegaban a los desvencijados cines de pueblo hacían que “[…] la muchedumbre famélica y aterida madura sus sueños en la placenta colectiva de la sala a oscuras y es capaz, durante unas horas, de identificarse con los galanes y estrellas de Holywood”.
Pero resulta que la autoridad eclesiástica tenía el derecho a veto en la censura de los films y, representada por el padre Ayala, quien detestaba el cine y al que calificaba como “[…] la calamidad más grande que ha caído sobre el mundo desde Adán a acá. Más calamidad que el diluvio universal”, aparte de que Monseñor Olaechea, arzobispo de Pamplona, había dicho que “[…] son los cines tan grandes destructores de la virilidad moral de los pueblos, que no dudamos que sería un gran bien para la Humanidad que se incendiaran todos”.
Esta campaña fue acogida por el gobierno del generalísimo Franco, quien sí sabía de censura, pero a la vez conocía que de alguna manera había que dar una válvula de escape a una población empobrecida, por lo que optó por establecer ciertas prohibiciones que impedían que los menores de 14 años ingresaran a salas de cines donde se exhibían películas para adultos; y paralelamente, favoreció un programa de apoyo al cine nacional con “[…] propósitos de propaganda y  como instrumento de regeneración moral del pueblo”, a decir de Eslava.
A partir de allí, el cine nativo se fue por lo que se llamó españoladas, con dos sub géneros: el de la reproducción de viejas piezas teatrales calderonianas, o la vida de misioneros y santos, y por otro lado el sevillaneo, alegre y con fondo de patio andaluz, guitarras, gitanos, personajes típicos y su “cante jondo”.
De esta manera, los españoles soportaron pacientemente tales culebrones por años, y muchos de ellos que querían recrearse con otro tipo de películas pasaban la frontera para alcanzar Biarritz o Perpignan, en la vecina Francia, a disfrutar de otras como “El último tango en París” -con prohibiciones no se va a ninguna parte- hasta que el “hecho natural inevitable” dio paso en 1975 al destape, sin censuras ni prohibiciones.
Sucederá lo mismo en Venezuela con la prohibición de transmisión de la narco-teleculebrón? Si la venta de películas y series “piratas” o ilegales se hace descaradamente en el “sambilito” de Macaracuay o en cualquier otro lugar de la ciudad ante la mirada impávida de las autoridades, seguramente la resolución irá a integrar una serie de inútiles y desfasadas disposiciones de orden legal que solo sirven para el reciclaje de papel.  Y la venta del libro también será vetada?
 

ESPAÑOL O CASTELLANO

El investigador Jorge S. Casillas en el abc.es informa que acaba de publicarse «La maravillosa historia del español» (Espasa), de Francisco Moreno, que cuenta cómo un idioma nacido en las montañas es hoy la segunda lengua del mundo; y a este escribidor le ha parecido conveniente traer a colación el tema de nuestro idioma no solamente por la maravillosa riqueza que encierra, sino su importancia a nivel mundial, sobre todo cuando aún hay gente que ignora que el castellano forma parte de la cultura hispánica que nos legó la conquista y colonización americana por parte de Castilla.
Se remonta Francisco Moreno a los orígenes del castellano en el espacio formado por las tierras de Asturias oriental, Cantabria, Burgos y las zonas adyacentes de Álava, La Rioja y León. Es decir, aquellas zonas que resistieron a la invasión musulmana y consolidaron un lenguaje común en torno al condado de Castilla, que vivía en pobreza severa y solamente contaba con 20.000 habitantes aunque las anteriormente mencionadas alcanzaban a 250.000..
En cuanto a los primeros escritos en castellano, se venía considerando que las glosas a la oración del “Padre nuestro” en el monasterio de san Millán de la Cogolla, sobre el año 1000, eran las más antiguas, pero Moreno revela que primeramente lo fue la “Nodicia de Kesos”, un inventario de quesos que hizo en torno al año 980 el monje despensero en el Monasterio de los santos Justo y Pastor, en el pueblo de La Rozuela, muy cerca de León., o sea, que “queso” es la palabra más antigua de nuestro vocabulario actual, y después irían, además de las de san Millán, las Glosas Emilianenses y las de los cartularios de Valpuesta de principios del siglo XII.
Moreno se pregunta ¿Por qué no se dejó de hablar en América?. A ello responde con un interesante análisis afirmando que “La expansión del castellano pudo «morir» con los procesos de independencia americanos, pero los distintos líderes bolivarianos se dieron cuenta de que sólo podían cohesionar a su gente mediante una lengua común: el castellano. Fue precisamente ese proceso de independencia lo que terminó de convertir al español en una lengua con vocación internacional”.
Y esa cohesión a la que alude la frase de Moreno es precisamente una de las características de las naciones hispano americanas pues, solamente a través de una lengua común podían los partidarios de la independencia explicar a la población de las colonias sus deseos de libertad y las razones para separarse del dominio de una lejana metrópolis allende los mares, de manera que es un orgullo que mantengamos al español o castellano como parte de nuestra cultura, amén de la religión y las costumbres, heredadas del gentilicio hispánico.
 

MAS PAPISTAS QUE EL PAPA

Se dice que alguien es más papista que el Papa cuando se sobrepasa en el cumplimiento de lo establecido o de las normas, o que quiere ser más exigente que aquel a quien le concierne alguna idea; y eso es lo que se desprende de un análisis de Andrés Oppenheimer titulado “Latinoamérica,
¿más comunista que China?”
, en el cual refiere a un estudio denominado “Haciendo negocios 2016” del Banco Mundial, en el que dice que es más fácil hacer negocios en China que en Latinoamérica (http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-oppenheimer-es/article44928552.html#storylink=cpy).
No va este escribidor a copiar el análisis del afamado periodista argentino, pues el citado informe abarca a 189 países, sino simplemente va a referirse a algunas de las comparaciones entre naciones latinoamericanas y el gigante asiático.
Según la facilidad que ofrecen para hacer negocios, China ocupa el lugar 84 mientras que Brasil el 116, Argentina el 121, Nicaragua el 125, Bolivia el 157 y Venezuela el 186.
Con respecto a trámites legales para abrir una empresa, por más pequeña que sea, se requieren 11 trámites legales en China, 14 en Argentina, 15 en Bolivia y 17 en Venezuela; y medidos en el tiempo que se requiere para cumplir con estos trámites, se tarda 31 días en China, 50 en Bolivia, 50 en Ecuador, 83 en Brasil, y 144 en Venezuela.
Resolver un litigio comercial lleva en China 453 días, en Chile 480, en Argentina 590 días, en Bolivia 591, en Venezuela 610, en Uruguay 725, y en Brasil 731.
En materia de facilidades para importar o exportar, China gana de nuevo pues se requiere un promedio de 66 horas, en Perú y Uruguay 72, en Bolivia 96, en Ecuador 120, en Brasil 146 horas, en Argentina 336, y –esto no es una broma, afirma Oppenheimer– en Venezuela 1,090 horas, según las cifras del Banco Mundial.
 El adagio que encabeza esta reflexión viene al caso porque, siendo China un país con una economía controlada, claramente comunista como predican sus voceros, es sobrepasado con creces en materia de regulaciones por los países latinoamericanos mencionados que lo que son meros aficionados a la economía dirigida, la que aplican a su antojo y conveniencia, sin otro fin que mantenerse en el poder “[…] por las buenas o por las malas

 

 

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