Con motivo de unas anunciadas elecciones presidenciales en Venezuela, se ha debatido si, en efecto, deberían los votantes acudir a ejercer el voto o si, por el contrario, rechazar  tal convocatoria por distintas razones, entre ellas la falta de transparencia. Ciertos países, entre ellos los Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Colombia, e instituciones como el Bloque Constitucional de Venezuela[i], la Conferencia Episcopal de Venezuela[ii], y personajes como el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) han expresado públicamente su desacuerdo con que se lleven a efecto elecciones en Venezuela por distintas razones que hacen desconfiar de la transparencia del proceso electoral en ese país.

Para centrar el tema, me referiré al principio de transparencia[iii] que, viene a ser un factor esencial, para obtener unas elecciones confiables que garanticen el reconocimiento de la voluntad  del pueblo, exige la observación de los principios contenidos en la Constitución  en todo el proceso electoral. En este sentido, y a los fines de lograr la legitimidad  de las partes, es importante que se declare el compromiso de cumplir y hacer cumplir en todo el proceso no solo los principios, sino también las recomendaciones específicas emanadas de los organismos especializados  nacional e internacionalmente[iv].

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