A la doctora Gisela Parra Mejías, abogada, ex magistrada del Consejo de la Judicatura, ex juez Contensioso Tributario, amiga.
In memoriam.
 
        
 
Un diario español  no muy apreciado por el sector gubernamental venezolano y sus adláteres editorializa que “[ … ] cada día que pasa, el Gobierno de Venezuela da un paso más hacia el abismo. No se trata ya solo del fanatismo ideológico de Nicolás Maduro y sus adláteres, que ha logrado dividir y enfrentar a los venezolanos entre sí, destruir su aparato productivo y mandar a la cárcel a los principales opositores mediante juicios fraudulentos basados en pruebas amañadas. Se trata, además, de la incompetencia manifiesta del Gobierno a la hora de gestionar siquiera aquellos aspectos de la realidad que todavía permanecen, al menos teóricamente, bajo su control”.
 
Luego de tan categórico análisis, el editorial pasa a considerar el caos generado en diciembre con motivo de la decisión de sustituir los billetes de Bs. 100 bolívares por otros con un valor de Bs. 500, para afirmar que “[ … ] la capacidad del régimen de Maduro de infligir sufrimiento a los venezolanos no parece tener fin, mientras vuelve a responsabilizar a otros de un caos que solo él y su incompetencia han generado
[ … ] Venezuela es hoy un completo desastre económico, político y de seguridad donde la criminalidad, la corrupción, el contrabando y los saqueos están a la orden del día. Los venezolanos no se merecen un Gobierno como el de Maduro, que además de cercenar sus libertades políticas y civiles, ha destruido su economía y provocado un doble desabastecimiento, alimentario y sanitario, que dibuja una inmensa paradoja: la de un país rico en recursos petrolíferos sumido en una gravísima crisis social y política”.
 
Acéptese que los comentarios anteriores provienen de la óptica periodística, lo que debe ser completado con un análisis más profundo de parte de algún especialista en materia económica y, en ese caso Ricardo Pendfold ha dicho:
 
El Gobierno o no entiende la raíz del problema o no quiere asumir el costo político de reformar radicalmente su política económica. Su reacción ha sido consistente: implementar mayores controles, aislar al país del mundo y destruir la capacidad de generar empleo con lo que exacerba los problemas económicos y sociales y aumenta el costo de solucionarlos. Con esta política el Gobierno lleva al país hacia un colapso
cada vez más agudo. Un colapso de dimensiones difíciles de imaginar
”. 
 
Igualmente, una autoridad mundial en economía, Steve Hanke, al ser consultado sobre cómo analiza la situación venezolana, se ha expresado así :
 
En una palabra: es catastrófica. Es un completo desastre. Es una tormenta perfecta. Si uno cuenta con un barco fuerte y un buen capitán siempre se puede sobrevivir a una tormenta y llegar a puerto seguro, pero ustedes no tienen un barco fuerte, todo está enmarcado en un desastre económico. Hay instituciones débiles, instituciones malas, instituciones corruptas, lamentablemente hay incompetencia. El barco no es bueno, el capitán tampoco es bueno y hay altas probabilidades de que se hunda.”.
 
Como usted puede observar, amable lector, pareciera que, en efecto, cada día que pasa la caída por la sima que describe El Pais adquiere mayor velocidad, por lo que si no hay una rectificación -que luce que no la habrá – el choque contra el piso abrirá un gran cráter de proporciones incalculables, como aquel meteorito que cayó en Rusia en 2013  que superará la profundidad de la cavidad de la sima Humboldt del tepuy Sarisariñama. La revolución llegó para quedarse y requiere de un incalculable desastre -como el infligido por el castrismo a Cuba- para lograr sus objetivos, y no dará marcha atrás, sin importarle los daños directos y colaterales que se generen  con el apoyo de los Poderes Públicos que controlan a través del colaboracionismo de poderes. 
 
A todas, estas la oposición, llámese MUD u otros grupos, pide la salida presidencial mediante la renuncia o a través del RR, lo que es legítimo e indiscutible en ese tira y encoge entre gobernantes y gobernados e, incluso, donde es válido pasar de la indignación a la acción, o pedirle al Presidente de la República que abandone el cargo,
o que la población se lance a las calles a exigir la renuncia presidencial; pero, este escribidor se pregunta:
 
¿Cuál es el plan/programa de gobierno que tiene la oposición para restablecer el Estado de Derecho y lograr, dentro de éste, la reestructuración de la economía, las finanzas, la educación, el rescate de los principios -la imperdonable y peor perversión del “proceso”-  para que se den los primeros pasos hacia la recuperación moral y material de los venezolanos?.
Esta pregunta tiene que ser respondida porque un simple “quítate tu pa ponerme
yo
” está fuera de toda consideración en estas horas de calamidad en las que el país está sumido en inmensurables crisis –una de una de ellas es la asombrosa conducta asumida por alguna parte de la población frente a la arbitraria reducción de precios– que no admiten “pañitos calientes” sino delicadas y extremas intervenciones quirúrgicas en manos de expertos cirujanos que pareciera que aún no existen, como ha insinuado recientemente Ibsen Martínez al sostener que “[ … ] Ningún opositor con dos dedos de frente quiere gobernar ahora lo ingobernable[ … ] .
 
 
 

Deja un comentario