Al doctor Arminio Borjas Hernández, (1926-2018), abogado, jurista y catedrático de Derecho Procesal Civil I en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela.

In memoriam

Reflexiones de Mayo de 2018

En un proceso de mediación, sin inclinarse a favor de unos o en contra de otros, el mediador debe facilitar la comunicación entre las partes y velar porque éstas dispongan de la información y el asesoramiento suficientes, desarrollando una conducta activa que acorten las distancias entre ellas con el fin de que sean capaces de alcanzar una decisión final a su controversia.

Comportándose de esa manera, significa que el mediador es neutral al limitarse a ayudar en la comunicación sin imponer una solución; y es imparcial porque que no se inclina hacia alguna de las partes, sino que colabora con ellas objetivamente, con lo que no se quiere decir que es un “convidado de piedra”, pues  a través de preguntas e incluso propuestas, con lo cual no está dando ni quitando la razón a ninguna de las partes a pesar de que pudiera estar insinuando o proponiendo otras posibles opciones a considerar, siendo éstas responsables de la decisión final que se alcance.

Si se toman estos dos principios, neutralidad e imparcialidad, y se aplican a la conducta asumida por  Zapatero en el llamado proceso de diálogo entre el equipo de Maduro y la MUD, salta a simple vista que el sedicente mediador ha incumplido con esos principios al mostrarse públicamente inclinado en favor de las propuestas del oficialismo.

Si bien Zapatero acierta al afirmar que la solución a la crisis de Venezuela debe ser por la vía pacífica porque no cree más que en el diálogo[1] -discusión o trato en busca de avenencia-, no es menos cierto que públicamente ha mostrado una actitud sesgada y parcial a favor de Maduro[2]; y eso descalifica total y absolutamente al expresidente[3] para desempeñarse como un mediador serio y confiable, pues ha demostrado lo contrario en múltiples oportunidades –hecho público y notorio- y aún más recientemente al llamar al pueblo venezolano a participar en un proceso electoral que no está previsto por la Constitución de 1999 ni por las leyes, sin eliminar las condiciones antidemocráticas, con un CNE vencido y parcializado, con los mejores candidatos inhabilitados arbitrariamente, como los partidos más representativos, y con la clara intención de que Maduro figure como ganador, aun a costa de que la comunidad internacional ha rechazado esos pretendidos comicios.

Zapatero: En esas condiciones, su gestión es inaceptable, merece unánime repudio y, si le queda algo de dignidad, debe separarse.


Referencias:

[1] Véase: Carlos J. Sarmiento Sosa. Diálogo. En www.carlosjarmientososa.com. Carlos J. Sarmiento Sosa. Diálogo y negociación. En www.carlosjsarmientososa.com

[2] Véase: Diario.es. Un opositor dice que la propuesta de Zapatero en el diálogo era un «5-0» a favor del chavismo. EFE – Caracas 09/02/2018 – Consultado en: 25-04-2018.   

[3] Véase: Informe21.com. Rodríguez Zapatero denuncia el doble rasero con Venezuela y resalta el diálogo ante la crisis.  Consultado en: 25-04-2018.   

3 comentarios en “Zapatero: ¿neutralidad e imparcialidad?”

  1. no puedo estar en mayor acuerdo con Carlos J. SArmiento, quienes hemos conocido de cerca la conducta del mencionado mediador no nos extrañamos. Nos gustaría saber, algún día, cual fue el coste de las fragatas/ corbetas vendidas por España al chavismo gobernando en España Zapatero. Aquí se nego la información a las Cortes Generales ya que se había declarado secreto de estado en Venezuela, vaya por Dios!!. Este los cría y ellos se juntan.
    No confíen los venezolanos en una mediación desinteresada y ecuánime, somos muchos los españoles que no lo hacemos.
    Ni tampoco que renuncie.
    Sirva de consuelo que a ustedes no les puede hacer tanato daño como nos hizo al conjunto de los españoles con sus decisiones políticas, alentando lo peor del nacionalismo catalán que hoy es nuestro mayor rproblema como Nación, y lo que es casi peor como sociedad.
    Saludos.

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